viernes, 6 de junio de 2008

Hoteles (I)

Los hoteles de Moscú no es que sean caros: es que a los dueños sólo les falta un parche en ojo. Y vamos a ver algún motivo de por qué son tan caros, y es que, hace no tantos años, había varios hoteles de medio pelo que elegía la gente que no quería gastarse trescientos euros por noche en una habitación; aunque no mucho, esa gente tenía donde elegir, pero las cosas han cambiado bastante:

1.- El primero en caer fue el hotel Intourist, situado al principio de la Tverskaya. Los inspectores decidieron finalmente derribarlo tras comprobar que era imposible de desinfectar y que el único sistema para eliminar a sus habitantes indeseados era una bomba de neutrones, pero les debió parecer bestia.

2.- El "Rossiya" fue el siguiente en caer. Tres mil habitaciones tenía, nada menos. Aquello era un laberinto peor que el de Creta. Es posible que, cuando lo derribaron finalmente, encontraran algún huésped buscando la salida.

3.- El "Moskva", en plena plaza Manezh, siguió la racha de víctimas. Aparte de su curiosa estética, que es otra historia que se las trae, también era un laberinto desquiciante, pero es que además buena parte de las habitaciones llegaron a estar alquiladas a empresas en los tiempos en que los centros de negocios en Moscú no eran más que un proyecto.

4.- Luego siguió el Minsk, y luego el Ukraina, éste último situado en uno de los famosos rascacielos moscovitas, que son muy bonitos por fuera, pero que dejan mucho que desear cuando hay que habitar en ellos.

En fin, que prácticamente todos los hoteles de clase media de Moscú han sido derribados (bueno, el Ukraina sólo ha sido clausurado), y ya sólo quedan los de alto copete, a unos precios por noche que superan el presupuesto nacional de varios países africanos, y los agujeros insondables. A mí me encantan los agujeros insondables (¿qué vivencias interesantes se sacan de un cinco estrellas, señores?), pero mis gustos no son compartidos por la mayor parte del turista o profesional que viene a visitar la ciudad y que, adocenado y remilgado, insiste en alojarse cerca del centro en lugares decentes. Pero claro, con tanto hotel medianejo en reconstrucción, la oferta ha caído y los dueños de los hoteles han visto el cielo abierto para machacar al cliente con las tarifas más altas del mundo. Y, encima, siempre están llenos.

Bueno, pues sólo un hotel de tres estrellas de la antigua escuela continúa abierto: es el Cosmos, un pedazo de bicho interminable que no está totalmente cochambroso y que mantiene precios aproximadamente asequibles. Llevaba mucho tiempo sin ir por allí, pero hace poco conseguí convencer a un visitante para que se alojara en él y quedé para recogerlo allí mismo. Y se me despertaron recuerdos de la primera vez que estuve allí, en el lejano 1994. Pero eso lo dejo para la próxima.

4 comentarios:

Kinoforov dijo...

Alfor!

No te olvides de otro clásico de precio razonable ... el conjunto de hoteles en IZMAILOVO (el alfa, beta, gamma ...)

miguel dijo...

Gracias a tu información ya se donde puede encontrarse un viejo amigo que se perdió por esas tierras y lo único que supe de él era que se hospedó en El Rossiya...
Podrías aclarar cuál es la parte del hotel Cosmos que no es cochambrosa.

Esther Hhhh dijo...

Alfito, cuando estudiaba Geografía de Europa (hace unas semanas) y me tocó repasar Rusia, recuerdo que en el libro hablaban del Rossiya y creo que del Cosmos también. No recuerdo si era el Rossiya, el que nombraban como el hotel más grande del mundo. Pero si no era ese, es otro que hay por ahí.. Y que ya no recuerdo, jejejeje...

Besitosssssss

PD: He aprobado Geografía de Europa, biiiiiiieeeeeennnn...

Alfor dijo...

Kinoforov, cierto, el Izmailovo es otro monumento del pasado. Ahora se me ocurre también el Dom Turista, otro coloso tremendo.

Miguel, la parte no cochambrosa del Cosmos son los pisos tres y cuatro.

Y tu amigo seguramente se perdió por el Rossiya y estuvo vagando hasta morir de inanición. ;)

Estherita, el hotel más grande del mundo era, efectivamente, el Rossiya. Y enhorabuena por el aprobado (pero espérate a ver la nota, mujer).