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viernes, 20 de julio de 2012

Plazas de aparcamiento

- Si el jefe de la brigada dice que aquí tenemos que poner una raya para que los coches puedan aparcar, tenemos que ponerla, Ahmed.

- Pero, Mahomet...

- No discutas.


- ¿Dónde tenemos que seguir pintando, Mahomet?

- El plano dice que ahí van a poder aparcar los coches.

- ¿Ahí?

- No discutas.



- Con lo bien que estaba yo en Tayikistán sin pintar cosas raras en el suelo.

lunes, 26 de abril de 2010

Gaudeamus igitur (I)

Nos encontramos en el departamento de lengua española de la Facultad de Economía Internacional de la UPM (Universidad Pijísima de Moscú). Dicho departamento asiste a los alumnos de la UPM que escogen como lengua extranjera, lógicamente obligatoria en la Facultad de Economía Internacional, nada menos que el castellano.

- Natalia Vladlenovna, tenemos un problemita.
- Diga, Ludmila Marlenovna.
- Como usted sabe, dentro de poco tenemos el concursito de todos los años entre nuestros alumnitos de español.
- Sí, sí, claro que lo recuerdo. Como que es dentro de una semana.
- Sí, una semanita.
- Eso.
- Y, bueno, siempre invitamos a un nativo de español a que forme parte del tribunal. Un nativito, para que los alumnos respeten al tribunal. Porque si estamos nosotras, Natalia Vladlenovna, no nos respetan lo suficiente.
- No nos respetan, no.
- Son muy traviesitos...
- Sí.
- Y necesitamos que el nativito que venga sepa algo de Economía Internacional, para que pueda hacer preguntitas a los alumnitos.
- Claaaro. Y la verdad es que nosotras sabemos mucho de español y un poquito de economía, pero no somos economistas. Somos lingüistas.
- Bueno, pues se acordará del año pasado, cuando invitamos a ese diplomático uruguayo tan amable y tan exquisito. Pues le he vuelto a llamar para que nos dé una ayuda... una ayudita.
- ¿Sí? ¡Qué bien!
- No, el pobrecito ya no está en Moscú. Se acabó su período de estancia aquí y se ha vuelto al Uruguayito.
- Qué pena... eran tan amable el señor ¿Y ahora qué hacemos?
- Tengo un conocidito. Voy a llamarlo a ver si nos ayuda.

* * *

Ahora nos encontramos en Zons Ra, entidad dirigida con mano de hierro por ese conocidito del párrafo anterior, y en la que presta sus servicios (a cambio de un precio, no vayamos a creer) un servidor de ustedes (en este caso, gratis total). El conocidito, que a los efectos de esta bitácora atiende por Oskarl, conversa por teléfono con Ludmila Marlenovna. Acabada la conversación, se pone la mano en la barbilla y pronuncia una palabra:

- Alfor...

A continuación, el conocidito aprieta un botón del teléfono y le dice a su secretaria:

- Frau Rottenmeyer, ¿podría ponerme con Alfor?

* * *

- ¿Que tengo que hacer quéeeee?
- ...
- ¿En la UPM? ¿La Universidad Pijísima de Moscú?
- ...
- Sí, ya sé que soy español y economista, pero, ¿qué c*j*n*s pinto yo por allí?
- ...
- ¿Que las profesoras quieren tener un nativo entre el tribunal para que los alumnos respeten al tribunal, y que no les respetan a ellas? No me extraña. Para que los alumnos de la UPM respeten a alguien, tiene que conducir un Lexus, por lo menos.
- ...
- No, Lexus no. Yo voy en bicicleta.
- ...
- ¿Que ya le ha dicho que sí? ¿Y no podría ir...? Leche, ha colgado.

* * *

Una semana después, me dispongo a volver a la universidad, aunque sea una universidad tan exclusiva como la UPM. En la próxima entrada sigue la serie.

viernes, 22 de mayo de 2009

Tradición frente a modernidad

- ¡Oleg Robertovich!
- Diga, Arkadi Sviatoslavovich.
- Tengo una protesta muy seria que plantear.
- ¿Una protesta? ¿A mí? ¿Al administrador del departamento de agricultura?
- A usted, Oleg Robertovich. Yo ya sé que lleva muchos años sirviendo al departamento de agricultura, y el colectivo le está agradecido por su entrega y su iniciativa, pero es precisamente su última iniciativa la que ha provocado que venga a protestar.
- Arkadi Sviatoslavovich, estamos en una democracia, y entiendo que el colectivo tiene derecho a expresarse. Le escucho.
- Oleg Robertovich, se trata de las recientes obras en los servicios del departamento, en la zona de visitantes, que son los que usan los koljosianos que vienen a realizar trámites.
- ¿Las obras? ¿Ocurre algo con ellas?
- Oleg Robertovich, a los campesinos no les gusta el estado en que han quedado los servicios.
- Arkadi Sviatoslavovich, ¿qué me está diciendo? ¡Esos servicios eran un lugar sucio y atrasado! Tras la reforma, tenemos unos servicios dignos de la Rusia del siglo XXI.
- Pero los campesinos no están acostumbrados. Usted ha hecho colocar un mamotreto de color blanco y forma extraña en el lugar donde debe estar el agujero de siempre. Usted ha hecho cubrir ese trasto con una tapa ¡Una tapa, Oleg Robertovich! ¡Como en los restaurantes de la ciudad! Los campesinos no desean eso. Los campesinos quieren su letrina, quieren su agujero en el suelo, quieren hacer sus cosas acuclillados en el suelo, como las hicieron sus padres, como las hicieron sus abuelos. Y como seguramente harán sus hijos. Y usted, Oleg Robertovich, será administrador del departamento de agricultura, pero no debería molestar al colectivo. Y le advierto que el colectivo está muy molesto y considera que el gasto de instalar ese mamotreto no merece la pena.
- Pero es mucho más higiénico... lo exige la época...
- Oleg Robertovich, no quería llegar a esto, pero aquí tiene un papel firmado por los miembros del colectivo en el que solicitan que se retire esa cosa que ha puesto usted y que vuelva a funcionar el agujero en el suelo.
- Arkadi Sviatoslavovich...
- Dígame.
- Tenga en cuenta que en democracia hemos de saber llegar a compromisos. Yo comprendo que el campesinado ve estos inventos modernos y empieza a murmurar. El campesinado, usted lo sabe bien, es muy conservador.
- No es motivo para no satisfacerlo.
- Cierto, Arkadi Sviatoslavovich, cierto, pero veo que la pretensión principal consiste en aliviarse en cuclillas, como toda la vida, y que lo que salga del cuerpo vaya a parar a un agujero.
- Así es, Oleg Robertovich.
- Pues bien, yo creo que puedo hacer compatible esa pretensión del campesinado, que justamente intenta mantener sus costumbres, con el mantenimiento de la taza. Se llama, así, ¿sabe?
- ¿Cómo piensa hacerlo, Oleg Robertovich?
- ¿Ve esos dos bloques de cemento?
- Sí.
- Vuelva dentro de un rato.

* * *

- Arkadi Sviatoslavovich...
- Sí, Oleg Robertovich.
- Venga, ya está instalado. Dígale al colectivo que el administrador es el primer interesado en respetar la tradición, pero que hay que adaptarse al paso del tiempo, así que hemos resuelto mantener la taza con algún retoque que la haga operativa. Si los campesinos se ponen en cuclillas sobre esos bloques, podrán hacer sus cosas como siempre.
- Estupendo, Oleg Robertovich. Es usted un padre para ellos.
- Ah, Arkadi Sviatoslavovich, una cosa más.
- Diga, Oleg Robertovich.
- La tapa me la llevo a mi dacha. De todas formas, ¿dónde se ha visto una letrina con tapa?

miércoles, 11 de febrero de 2009

Marketing

Headquarters of Hunnilieber, Inc., 8.30 A.M., marketing director's office. Meeting of regional and country managers. External politeness, but some bad mood appears sometimes in the director's voice. It's crisis time.

- Mister Fox.
- Yes, mister Bigbossy.
- Could you report on the market situation in Russia, and your possible measures to avoid a drop in sales because of the current economic crisis?
-Well, you know perfectly well that our product managers have been working very hard in order to introduce our main product, deodorants, into the Russian market. You know that one of the reasons that lay behind our poor performance so far is that the product, even if quite well-known among the female segment, was totally absent in the perception of Russian men.
- Really?
- Indeed, mister Bigbossy. Our first researches showed that some years ago, deodorants for men were totally unavailable in Russian stores, and that work had to start from zero.
- I can't believe it!
- Maybe you would if you had had the opportunity to use the metro at rush hour, as some of our researchers did.
- Oh...
- And the... experience gave evidence that introducing that kind of product would be no easy task at all.
- So?
- Our first target was the upper-class male Russian who could afford to buy a first-class deodorant. The problem with that kind of target market is that our product was not expensive enough to attract his attention, so we started to target another market, namely an ordinary middle-class Russian. We tried to understand his feelings and needs, but it has been far from simple, and I have to recognize that we did quite a lot of mistakes before we started doing things correctly.
- Quite a lot of mistakes, mister Fox? Could you elaborate on this?
- Well, in the beginning we tried to simply introduce our product without adapting anything. Our salespeople had been very successful in Russia with other different product lines, so we hoped that customers would rush to the stores to buy our deodorants, as it was the case with other products. But customers did not rush to the stores. On the contrary, our product stayed very long on the store's shelves and some store managers simply didn't want to work with it. Even the managers were not conscious about the possible advantage of using a deodorant.
- Amazing...
- Our salespeople had a tough time, not only trying to convince store managers, but just smelling the air in their premises. Not a bargain for a deodorant vendor, believe me.
- Go on.
- Our first little improvement came when we understood that the male population was oriented to success with the opposite sex. We saw the opportunity to find sinergies with other regional managers and started to sell the most modern labeling, just as we had done in other countries.



- Despite the success we had with this marketing improvement, we somehow felt that it was not enough and that we were in a position to achieve even better results. Our approach had been too general, whereas the Russian market required something more specific.
- But what about the crisis? You won't say that it hasn't hit you.
- It has, indeed, but in our opinion this is the time when you have to forget diplomacy and good manners for the sake of results. This is not the time to stand on ceremony, sirs. This is the time to show robust figures and look to your competitors with a sarcastic smile. We have concentrated all our efforts in the introduction of a new product line that is sure to wipe all our competitors off the market, because our product suits, not just the average Russian consumer, but the average Russian like nothing else. Here it is.

lunes, 9 de febrero de 2009

De relleno

En la anterior entrada, un vecino de Salvacañete intenta aclararse con el formulario de entrada a Rusia. Para evitar conflictos en el control de pasaportes, intento explicarle cómo rellenarlo.

- Bueno, pues usted no haga caso a todo ese tejemaneje de números que tiene por ahí y comience por esos cuadrados.
- ¿Éstos alargaos?
- Ésos, donde pone "Surname" y, entre paréntesis, "family name".
- ¿Y ahí qué pongo?
- Sus apellidos ¿Cuáles son sus apellidos?
- González Domínguez.
- Pues escríbalos. Una letra en cada cuadrado. Y en mayúsculas.

El señor González se pone a escribirlos.

- Oiga, que no caben todas las letras.
- ¿No?

Ya tenemos un problema: los ruskis no pensaron en la gente que tiene dos apellidos, es decir, toda la Hispanidad, que no es poco. Y menos mal que mi interlocutor era de Salvacañete, y allí el apellido Arizmendicorrenechea no se usa.

- Bueno, pues ponga sólo el primero. Normalmente no pasa nada.
- Pero ya he escrito las primeras letras del segundo.
- Pues déjelo como está.
- Vale, ¿y ahora qué hago?
- En el renglón de abajo, donde pone "given names", ponga su nombre de pila ¿Usted cómo se llama?
- ¿Yo? Romualdo.
- Pues a escribir.

Romualdo lo hizo.

- Oiga, que el cuadradico es muy pequeño. Que no cabe la punta del boli.
- Ande, ande, no se me queje.

Y es cierto. Para encajar las letras en los cuadrados hay que ser miniaturista. Seguro que la mayoría de las letras acaban con claustrofobia.

- Ahora pasemos a la parte de abajo, ahí donde pone "date of birth".
- ¡Eh! ¿Y esos cuadradicos que hay debajo de mi nombre?
- Ah, ya, donde pone "patronimic". Déjelo el blanco, que los españoles no usamos de eso. Venga, vamos a los cuadrados de abajo. Donde pone "day", escriba el día en que nació, donde pone "month", el número del mes, y donde pone "year", el año en que nació.
- Hecho, ¿y ahora?
- Ahora vamos a la parte de la derecha.
- ¿Aquí?
- Sí, donde pone "sex". Usted tiene que indicar si es "male" o "female".
- ¿Si mi sexo es malo? ¿Serán bordes?
- Mire, ¿sabe qué? Ponga una equis al lado de "male" y olvidemos el asunto.
- Si usted lo dice...
- Seguimos. En el renglón de abajo, donde pone "nationality", usted tiene que poner de dónde es.
- Vale, ya lo entiendo. Escribo "de Salvacañete".
- Mmmm... no. Ponga "España", pero en inglés.
- ¿En inglés?
- Ande, déjeme el papel. Ahí va: Spain.
- Jo, cuánto sabe.
- Nada, don Romualdo, tonterías. Pasemos abajo. Ahí, donde pone "passport or other ID", usted tiene que poner su número de pasaporte.
- Pero si sólo tengo uno...
- Yaaaaaa. Bueno, ábralo por la página donde esté su foto. Vale. Pues ese número de arriba a la derecha es su número de pasaporte. Cópielo.
- Cuántas cosas piden, ¿eh?
- Y lo que nos falta. Aquí, en estas dos rayas, debajo de las letras "visa number", tiene que poner el número de su visa.
- ¿Que le tengo que dar el número de mi tarjeta a los rusos? ¿Y, si no se lo doy, no me dejan pasar? No me gusta nada esto.
- Nooooo. A ver, déjeme su pasaporte otra vez. Mire, en esta página le han puesto una pegatina muy chula ¿A que no estaba cuando le dieron el pasaporte?
- Ah, no, no estaba.
- Bueno, eso se lo han puesto los del Consulado ruso.
- ¡Pero si en Salvacañete no hay de eso! Yo le di el pasaporte a un señor de una agencia, y cuando volvió llevaba la pegatina puesta.
- Pues menos mal, porque sin esa pegatina no entra ¿Ve esas letras y números? Bueno, pues es el número del visado. Cópielo ahí.

Don Romualdo, con la lengua entre los dientes y sudando un poquito, acertó a garabatear el número de visado en el lugar indicado.

- Vale, muy bien. Ahora pasemos a ese cuadrado lleno de letras.
- Ahí sí que no puedo escribir nada.
- Sólo hay que subrayar el motivo de su visita. Si es usted funcionario o alto cargo, tiene que subrayar debajo de donde pone "official"; si va de turismo, donde pone "tourism"; si es un empresario y va de trabajo, donde pone "business"; si a estudiar, donde pone "education"; si trabaja en Rusia, donde pone "employment"; si va a visitar a un amigo, subraye la palabra "private" y, si no acaba su viaje en Rusia, sino que continúa a otro país, tendrá que subrayar "transit". Y bien, ¿a qué va usted a Rusia?

Romualdo se acercó a mi oído y me dijo en voz más baja, no sin asegurarse que la mujer que estaba a su lado y que, como vimos, atendía por Roberta, dormía a pierna suelta.

- A casarme.

"Ufffffff..."

- Pero no se lo diga a mi hermana, que se cree que vamos de turismo unos días.
- ¿Pero usted sabe lo que va a hacer?
- Claro. Voy a casarme, y mi hermana viene a acompañarme, pero se cree que venimos de turismo. Es que, si no, no vendría. No le gusta mucho mi novia, ¿sabe? Pero a mí sí me gusta.
- Bueno, es lo mínimo...
- La conocí un día que me fui a Cuenca, y resulta que era de aquí y que estaba unos días en Cuenca.
- Ya, ya... y ¿en qué idioma hablan?
- Pues no sé, porque yo no hablo ruso y ella no habla español, pero nos entendemos. Nos mandamos cartas.
- Pues vale. Volviendo al pasaporte, creo que tendrá que subrayar "turismo", porque es lo que pone en su visado. Si pone lo de la boda igual hay jaleo.
- Lo que usté diga.
- A ver. Ahora donde están esas dos líneas debajo de "name of host person or company, locality" tiene usted que poner el nombre de quien le ha invitado, y en qué ciudad vive.
- Huy, no cabe.

Y ciertamente no cabe. El que hizo el diseño del formulario todavía debe de estar riéndose de toda la gente a la que a diario obliga a apretar la letra.

- Pues ha de caber. Venga, apriete o no entra.

Romualdo hizo de tripas corazón.

- Venga, ya queda menos. Abajo, al lado de donde pone "from", ponga el día de hoy, y donde pone "to", el último día del visado.
- A ver, ¿y cuáles son?
- Los pone en la pegatina ésa de antes, la del pasaporte.
- ¿Dónde?
- Venga, ¿usted qué día se vuelve a Salvacañete?
- Pues no lo sé. Primero me tengo que casar, y luego digo yo que me iré de viaje de novios.
- Claro, claro... pero usted tendría que poner una fecha...
- ¿Si?
- Bueno, o no... ¿Sabe qué? ¿Y si dejamos eso en blanco?
- ¿Sí?
- Y así se queda usted lo que le dé la gana. Como si se quiere quedar a vivir.
- ¿Y con mi hermana qué hacemos?
- A su hermana le pondremos fecha de retorno, claro que sí. Mañana mismo si quiere. Firme donde pone "signature", apriétese como pueda la firma dentro del cuadrado, y a correr.

viernes, 6 de febrero de 2009

Entrando en Rusia

Eso que está escaneado ahí al lado es la tarjeta de inmigración que todo guiri debe rellenar cuando entra en Rusia. Si la línea aérea en que viaja el guiri es obsequiosa, lo normal es que la repartan a los pasajeros en vuelo para que éstos lo puedan rellenar y presentarse al control de pasaportes con el papelito rellenado. Si la línea aérea es Iberia, puede repartir la hoja, o no, o hacerlo en el momento más inoportuno, digamos a las cuatro de la mañana en un vuelo nocturno.

Sea como fuere, al subir a un vuelo con destino a Rusia hay que proveerse de un bolígrafo, porque, si no, habrá que contar con la benevolencia de los pasajeros que hayan sido más previsores. En la benevolencia de los azaf... estooo... auxiliares de vuelo es mejor no confiar, porque los que hacen el recorrido Madrid - Moscú, tanto en Iberia como en Aeroflot, suelen ser gente curtida que se dejó la piedad en tierra (bueno, eso en turista, en primera son amables).

En esos vuelos hay pocos españoles, pero los hay, y algunos, turistas incautos o padres adoptantes, cogen el papelito, le dan vueltas y revueltas sin saber muy bien qué hacer y luego empiezan a refunfuñar. Como ya está bien de ignorancia, vamos a dar unas indicaciones sobre el modo de proceder.

Y es que el papelito está en ruso y en inglés, y pare usted de contar. El españolito de Salvacañete comienza a leer, y encuentra unas letricas incomprensibles y, al lado, unas letricas que sabe cuáles son, pero que las junta y no tienen sentido.

- ¡Roberta!
- ¡Dime!
- ¿Qué pongo en "Serial"?
- ¿Dónde?
- En "serial". Al lado hay un numerico, pero tengo espacio libre para poner más cosas.
- No sé. Pon "Falcon Crest".
- Vale.

Mal comienzo, mal comienzo... A veces, uno no puede reprimirse y decide ayudar al compatriota, antes de que se monte una gorda en el control de pasaportes y Salvacañete termine por romper relaciones con Rusia.

- Oiga...
- ¿Qué? ¿Es usted español? - pregunta sorprendido.
- Hombre, pues sí, y como le he visto un poco perdido con el papel, me preguntaba si podría echarle una mano.
- Agradecido, agradecido... ¡Roberta! ¡Este señor nos ayuda! - grita el señor de Salvacañete, con un vozarrón que seguro que despertó a todos los habitantes de Ginebra, unos cuantos kilómetros más abajo.

Tragué saliva, y comencé la actividad didáctica.

Pero eso lo dejo para la próxima.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Otra de diseñadores

Suena el teléfono en el estudio de Yakob Kalatrav, arquitecto sedicente. La secretaria del genio se pone al aparato, y al otro lado del hilo se identifica un ruso bien conectado con las altas esferas. La secretaria no duda mucho tiempo en pasar al anónimo ruso con el insigne fénix del hormigón armado.

- Señor Kalatrav, tengo una cosa que le puede interesar.

- Diga, diga.

- Nuestro despacho de arquitectura ha sido beneficiado con la adjudicación de la nueva tienda de la cadena Detsky Mir, en Moscú. Bueno, no le diré cómo hemos conseguido la adjudicación... ya sabe usted cómo son estas cosas. Algún amigo, algún conocido, un contacto con poder de decisión, convencido con argumentos sólidos...

- Vaya, vaya...

- Lo cierto es que, aunque estamos inscritos como un despacho de arquitectura, no tenemos un solo arquitecto, así que hemos pensado en su estudio para... ya sabe... queremos un edificio tipo centro comercial, tienda, ya sabe.

- Fantástico, voy a hacer un proyecto moderno, con mucho cristal, elevado, de lo que se lleva ahora, que destaque. Hubiera preferido un puente para hacer en Moscú, pero, en todo caso, un centro comercial vanguardista es un buen comienzo.

- Adelante, queremos un proyecto puntero.

Han pasado varios meses. El proyecto ya se ha ejecutado y la nueva tienda de Detsky Mir ya está dando servicio a multitudes de moscovitas que a diario abarrotan sus pasillos. Al poco tiempo, vuelve a sonar el teléfono en el despacho del insigne.

- Señor Kalatrav, tengo que darle la enhorabuena por el proyecto, pero...

- ¿Pero qué? ¡Si es lo último!

- Es que al "Detsky Mir" se le están quejando los clientes.

- Pfff... ¡qué sabrán ellos...!

- Dicen que no pueden acceder al edificio con carritos de bebés. Que no hay rampas, que sólo hay escaleras.

- ¿Carritos de bebés? ¡Como mucho se quejarán dos pelagatos! Por cierto, ¿qué quiere decir "Detsky Mir"?

- ¿"Detsky Mir"? Es una tienda de cosas de niños, quiere decir literalmente "El mundo de los niños".

- Ah.

lunes, 19 de mayo de 2008

Jardineros

- Igor Semyonovich, creo que la hierba de este parque está muy mal.
- Pavel Andreevich, no es que esté mal. Es que apenas hay más hierba que la que ha crecido.
- Quedaría muy bien plantar hierba ¿Nos quedan semillas especiales?
- Creo que deben quedar todavía suficientes.

***

- Ya está, Pavel Andreevich. Ya está todo sembrado. Incluso he puesto encima del terreno unas telas para proteger las semillas del sol, y con agujeros, para que se ventilen correctamente.
- Fantástico. Dentro de poco dispondremos aquí de un parque ejemplar. La semana que viene vendremos a quitar las telas, y seguro que ya se verán los tallos.

***

***
- Igor Semyonovich, yo diría que no ha salido nada.
- Pavel Andreevich, parece que no.
- Podríamos suponer que las palomas se han aprovechado de nuestros sudores.
- Quizá si las telas no hubieran tenido esos agujeros para ventilar...
- Bueno, nosotros hicimos lo que pudimos.
- Si, lo quisimos hacer lo mejor posible... (Хотелось как лучше...)
- ... y salió como siempre (... а получилось как всегда).
- ¿Quién dijo esa frase, Pavel Andreevich?
- Fue Viktor Stepanovich Chernomyrdin, nuestro antiguo primer ministro.
- Era un hombre brillante.
- Sí. Nos dio el camino a seguir.
- ¿Por qué no seguirá siendo primer ministro?
- Porque las palomas no votan.
- Sí, seguramente.

domingo, 11 de mayo de 2008

Transportistas

- ¡Kolia!
- ¿Qué pasa, Vania?
- Que hay que ir en la camioneta a llevar unas cosas a Zelenograd.
- ¿En la camioneta? ¿En qué camioneta?
- En la blanca.
- Ah, pero, ¿tenemos una camioneta blanca?
- Sí, la Kamaz. Venga, levántate, que ya está bien de vaguear. Hay trabajo.
- Bueeeeeno, ya voy.

***

- Oye, Vania, que no he encontrado la camioneta blanca.
- ¿Cómo que no, Kolia?
- No, había varias camionetas en el garaje, pero blancas no había ninguna.
- ¡Pero si Sasha fue en ella anteayer a Podolsk!
- A ver si nos la han robado...
- Vamos al garaje, Kolia. Eres un vago. Tú, con tal de no trabajar, eres capaz de inventarte cualquier cosa.

***

- ¿Lo ves, cretino? ¡Aquí está la furgoneta!
- ¿Esto es blanco, Vania?
- Pues claro.
- Mmmm... llevamos algún tiempo sin limpiarla, ¿no?
- Bueno, eso es Sasha, que es otro vago. Estoy rodeado de vagos.
- ¡Pero si el encargado del mantenimiento eres tú!
- Bueno, lárgate a Zelenograd, que hay que salir ya.
- Pero, Vania, no puedo salir así ¡Que ni siquiera se le ve el número de matrícula! El primer miliciano que me vea por la carretera me va a parar.
- Pues hay que salir ya. Toma las llaves.
- Pero, Vania, hay que limpiarla. Se van a creer que la tengo sin matrícula y la he robado.
- No da tiempo, Kolia. Venga, no seas vago y sube.
- Espera, espera, que hay que hacer algo.


- Bueno, Vania, tampoco está tan sucia la camioneta. Yo creo que puede aguantar un par de meses más.

miércoles, 9 de abril de 2008

Transcriptores

- Efim Oskarovich, quería decirle una cosa importante.
- Pase, pase, Ossip Robertovich, dígame que quiere.
- Verá, usted sabe que en Moscú tenemos una plaza Charles de Gaulle.
- Sí, claro, el presidente francés, en honor a nuestros aliados durante la Gran Guerra Patria. Y hay una estatua enorme de él delante del hotel Cosmos, en esa misma plaza.
- Exactamente.
- ¿Y qué pasa con eso?
- Bueno, es que tenemos un problema... diplomático.
- No me gusta eso, Ossip Robertovich, no me gusta nada. Los problemas diplomáticos son malos para el turismo. Y yo soy el jefe del departamento de desarrollo de Turismo en Moscú ¿Con quién tenemos ese problema diplomático?
- Con los franceses.
- ¿Con los franceses? ¿Nuestros aliados en la Gran Guerra Patria?
- S-sí...
- ¿Y qué más quieren? ¡Ya le hemos puesto el nombre de su presidente a la plaza! ¡Y eso que no era comunista, precisamente! Las plazas en Moscú siempre han llevado nombres comunistas: Ernst Thälmann, Rosa Luxemburg, Ho Chi Mihn, Tito... Creo que ya hemos bastante condescendientes al poner a una plaza tan importante como ésa el nombre de un militar golpista francés, aunque haya sido aliado nuestro.
- No, si ellos están contentos con lo de la plaza, Efim Oskarovich. Pero la embajada francesa nos hace una sugerencia.
- ¿Una sugerencia, Ossip Robertovich? ¿Una sugerencia?
- Sí, Efim Oskarovich. Ya sabe usted que últimamente tenemos muchos turistas franceses en Moscú. Y que muchos de ellos se alojan en el hotel Cosmos, justo delante de la plaza Charles de Gaulle.
- Continúe.
- La embajada francesa nos hace notar que el nombre de la plaza Charles de Gaulle está sólo en alfabeto ruso, y que los turistas franceses ignoran que la plaza lleve el nombre de su presidente.
- Mmmm...
- Y añaden que sería una buena idea para reforzar la amistad de nuestros pueblos que pusiéramos su nombre, también, en carácteres latinos, para que los turistas franceses hospedados en el hotel Cosmos, además de ver la estatua del general De Gaulle, vieran que la plaza está dedicada a él.
- Ossip Robertovich, quizá no sea una mala idea.
- ¿Usted cree, Efim Oskarovich?
- De acuerdo. Encárguese de ello. Ponga el nombre de la plaza también en carácteres latinos.

* * *

- ¡Efim Oskarovich!
- ¿Sí, Ossip Robertovich?
- Ya está. El nombre de la plaza también está en carácteres latinos.
- Estupendo. Ahora los franceses sabrán que la plaza está dedicada a su presidente. Póngame con la embajada francesa. Vamos a organizar una visita conjunta a la plaza.

lunes, 7 de abril de 2008

Estética

¿Los años no pasan en balde, dievushkilla? ¿Tu marido sólo te mira cuando está borracho? ¿Tu amante comienza a poner excusas absurdas cuando le recuerdas que hace semanas que no os veis? ¿Has decidido retirar todos los espejos de tu piso? ¿En el centro de belleza suenan las alarmas cuando pides hora y tienen que pedir personal de refuerzo?

No te preocupes, amiga. Date un paseo por la Tverskaya, patéate todas las tiendas de moda hasta que se desintegre la banda magnética de tu tarjeta de crédito y, saliendo a la calle, eleva tus ojos a las alturas y ¡oh! ¿Qué ven tus ojos, entre las arruguitas que los circundan? ¿Qué es ese anuncio que atraviesa la calle y que le habrá costado un riñón al anunciante? ¿Botox a 150 rublos por unidad? ¿A la vigésima parte de lo que cuesta la minifalda moníssssima que acabas de adquirir en Zara?

¡Albricias, dievushkilla, albricias! Anota el teléfono de los bienhechores que tal oferta hacen y pide cita cuanto antes. Termina con tus arruguitas y, de paso, con tu expresión facial. Tu marido, al verte, creerá ver visiones y que está borracho, lo cual podría ser verdad y todo. Tu amante estará junto a ti y se creerá que te está engañando con otra. Podrás volver a colgar tus espejos por toda la casa. Y en el centro de belleza preguntarán qué fue de aquella dievushkilla que hace tanto tiempo que no va.

Que la zurzan, a aquélla.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Urbanismo moscovita

- Venga, señor funcionario municipal moscovita, de verdad no puedo creer que, por esa minucia absurda de que ese edificio inmundo es un palacio del siglo XIX, me va usted a poner problemas para tirarlo abajo y construir un centro de negocios. Pero, hombre, eso de preservar el patrimonio arquitectónico son chorradas de cuatro locos idealistas ¡Qué sabrán ellos! Y no me venga usted con que el edificio es bonito... ¡si está hecho una pena! ¡Si es una pocilga!

- (...)

- Mire, venga, vamos a llegar a un acuerdo. No va usted a creer que mi empresa constructora ha comprado este solar en pleno centro de Moscú para regar las plantas y pintar las paredes de este palacio ruinoso. Nooooooo. No, señor. Nosotros queremos ganar dinero. Y sabremos ser generosos con usted, ya lo creo que sí.

- (...)

- Ay, mire que es usted difícil, señor funcionario municipal. Mire, por dentro el edificio no sirve para nada. Si quiere, como mucho, será bonita la fachada, vamos, pero todo lo más, eh, la fachada y gracias. Venga, aceptamos pulpo como animal de compañía y aceptamos que la fachada esté protegida.

- (...)

- ¿Ve usted como comenzamos a entendernos? Oiga, y el espacio de encima de la fachada, ése no está protegido, ¿verdad? Ni el de alrededor.

- (...)

- Bueno, ¿no le parece usted que, interpretando ampliamente la ley municipal y la declaración de edificio protegido, podemos aprovechar mejor el espacio? Mire, no ya por mí, pero es que esto revitalizaría el barrio. Mire, por cierto, tenemos un piso ahí cerca que le podemos dejar baratito, tan baratito que ¡fíjese! no le costaría nada.

- (...)

- ¡Oh, sí! ¡La fachada la respetaremos! ¿Cuándo dice que quiere las llaves del pisito?

Palacete agobiado

jueves, 22 de marzo de 2007

Banqueros

¿Problemas? ¿Tiene usted , querido nuevo rico ruso, cosas de valor que no sabe dónde colocar? ¿Su mujer ha vuelto a arrasar con todas las joyerías de la Tverskaya, y se le ha quedado pequeño el estuche? ¿Por fin ha arreglado ese agujero de la pared, y ahora no sabe qué hacer con el Botticelli que lo tapaba? ¿Quiere cambiar la decoración de su casa, porque las doce armaduras medievales del salón le comienzan a parecer algo pasadas de moda? ¿Su hija adolescente le ha devuelto el icono del siglo XIV que le regaló cuando la bautizó el año pasado, y ahora ha puesto en el hueco un póster de Ivánushki?

No se preocupe: el Banco Noroccidental de la Construcción, prestigiosa y tradicional institución crediticia, fundada en 1990, con licencia desde el 2002, sociedad limitada y cinco sucursales, vela por los intereses de ricachones como usted, con problemas tan alejados de los que aquejan a los mendruguillos del común, y ha introducido un nuevo servicio a los clientes, que se anuncia como es debido por las cercanías de su sede. Sí señores, el Banco Noroccidental de la Construcción no es como los demás bancos: el Banco Noroccidental de la Construcción les ofrece "cajas de seguridad de grandes dimensiones", como bien rezan los anuncios. Se acabó trocear estatuas griegas para que quepan en las cajitas que ofrece la banca ordinaria. Se acabó alquilar multitud de cajitas para guardar los sextercios del mercadillo de cosas antiguas, que luego uno no se acuerda de en qué caja guardó el collar que le iba a regalar a la amante y se pasa la tarde abriendo y cerrando cajas. No, querido nuevo ruso: alquile una sola caja, pero grande, y respire tranquilo.