lunes, 26 de julio de 2010

Emigración

Viniendo de la entrada anterior, decía que los españoles somos culturalmente partidarios del piso en propiedad. Como servidor es más español que las bellotas, también soy partidario del piso en propiedad y, de hecho, el motivo principalísimo de emigrar fue la posibilidad de conseguir la pasta gansa necesaria para poder acceder a esa propiedad sin el enojoso paso por el notario para firmar hipotecas. Y es que, en el momento de plantearme el asunto, con un sueldo español me hubiera comprado un piso el día del Juicio Final por la tarde, y eso que la burbuja inmobiliaria no había comenzado a inflarse a base de bien. Después de la burbuja, con un sueldo español, hubiera tenido la duda de si era mejor comprarlo en el Cielo, en el Infierno o en el Purgatorio.

En estas circunstancias, pirarse de España es lo razonable. Los comentaristas del artículo enlazado, en su mayoría, son emigrados españoles a los que les va bien en el extranjero y españoles pensándose muy en serio si se van de España; algunos le echan la culpa de su próximo exilio a Zapatero, otros a los inmigrantes (que ya es guasa), los menos al PP (pero eso es porque el artículo está en El Mundo, que cojea de ese pie). Pero los emigrados españoles que escriben, en su gran mayoría están en Europa Central y Occidental, en los Estados Unidos de Norteamérica, y algunos en la India o en Méjico, y son gente de cierta cualificación, a diferencia del grueso de emigrantes españoles de la década de 1950-1960, muchos de los cuales eran tan analfabetos como, por ejemplo, algún que otro familiar mío.

Rusia es diferente. El inmigrante español en Rusia no responde en absoluto al paradigma de emigrante a Europa Occidental, y así podemos ver qué matices podemos encontrar respecto del emigrante tipo.

1. Sueldos. Los emigrantes de Europa Occidental cobran lo mismo, más o menos, que sus colegas locales, o sea, el doble o el triple de lo que cobrarían en España, con ese mercado laboral rígido y poco prometedor para los titulados que nos gastamos por allí. En Rusia, no. En Rusia, también se cobra varias veces lo que cobrarías en España... y también se cobra varias veces más de lo que cobra un trabajador ruso. Bueno, a no ser que el trabajador ruso sea directivo. Entonces, cobra lo mismo que el guiri, o más. Y, así y todo, hay más de uno a quien le parece poco. Otro día escribiré sobre una cosa que se llama "otkat"...

2. Preparación. Los emigrantes españoles de Europa Occidental están muuuuy preparados académicamente. Si no lo hubieran estado, no hubiera hecho falta emigrar, porque los sueldos de los peones en España son (bueno, eran) la pera limonera. En cambio, los cuatro gatos españoles que estamos por aquí tenemos por lo general, fuerza es decirlo, una preparación académica tirando a modestilla. Se valora mucho más que estés dispuesto a pasar más sinsabores que ondeando una bandera española en Rentería, aunque seas un chapucillas. También es verdad que la formación necesaria para llevar un negocio aquí no se adquiere en la universidad española.

3. Idiomas. En Europa Occidental, el emigrante español medio habla inglés, francés o alemán con solvencia, y más le vale, porque, si no, no va a poder hacer ni turismo. Aquí, en Rusia, algunos hablamos ruso y lo hemos estudiado a conciencia, pero somos una minoría en el colectivo español exiliado. La mayoría chamulla cuatro palabras de ruso, lo justo para pillar un taxi y poco más; otros jamás aprenderán a hablarlo correctamente, porque los idiomas no es lo suyo, y los directivos más fetén yo diría que incluso ven como un signo de distinción no hablar ni papa. Es como si dijeran: "Mira lo bueno que debo ser, que me mandan aquí a pesar de que no sé ruso; en cambio, ese mindundi está aquí porque habla ruso, que, si no, a buenas horas." En serio, no os lo vais a creer, pero hay quien presume de no hablar ruso.

4. Lugar de trabajo. En Europa Occidental, los españoles que han emigrado allí trabajan en empresas alemanas, italianas, francesas o inglesas, y de todos los tamaños. Aquí, en Rusia, los españoles trabajan casi sin excepción en entidades extranjeras, sean españolas o multinacionales. A casi nadie se le ocurriría trabajar en una empresa rusa, ante el temor de volverse chiflado (chiflado del todo, quiero decir), ni a la empresa rusa se le ocurriría contratar a un español y hacer el vía crucis del papeleo para traerlo.

5. Motivación. El dinero ya lo he mencionado arriba. La otra motivación principal (y no sabría decir en qué orden) son las mujeres, aunque quede muy bestia decirlo, pero en esta bitácora no se hacen concesiones a la corrección política. La prueba es seguramente el porcentaje de mujeres españolas que trabaja aquí y que es reducidísimo. El hecho de que yo esté casado con una de ellas sólo revela que mis gustos son más raros que ver a un ruso silbando.

Si no os lo creéis, Ricardo nos ha ofrecido su testimonio en la entrada anterior. ;-)

6. Comida. Ahí nos duele a los españoles, y ahí sí que no veo diferencia entre los de Europa Occidental y los que estamos en Rusia. España, en cuestiones de cocina, saca muchísimos cuerpos de ventaja a cualquier otro país, al menos para el paladar de sus hijos. Pero bueno, siempre se puede aprender a cocinar, y para eso tenemos esta serie especial para exiliados.

7. Nostalgia. La familia, los amiguetes, las cervecitas en el bar de la esquina... esas cositas que tiene España y que tanto echan de menos los que trabajan en Europa Occidental. Pero es con la boca pequeña. En los primeros noventa, que es cuando salí del nido, sí que había motivos para tener nostalgia a porrones, pero es que eran otros tiempos, en los que no había correo electrónico, ni bitácoras, recibías la prensa un par de días después a un precio asesino, no había vuelos de bajo coste y las llamadas telefónicas costaban un congo. Luego llegaron internet y Ryanair y sus colegas y, para los españoles de Europa Occidental, ir a pasar el finde a casita pasó a ser más fácil y a veces más barato que moverse dentro de España. Y no digamos si ganas realmente el doble o triple de lo que se ganaría en España.

En Rusia, la diferencia entre los tiempos de los pioneros de los primeros años noventa y los tiempos actuales es abismal. Es verdad que desplazarse a España para pasar el finde es pesadito, porque los controles fronterizos y la incomodidad de los desplazamientos a los aeropuertos es mucho mayor que en Europa Occidental. Para compensar, si la nostalgia no es tanto por la familia y los amigos, sino por bares y cervecitas, Moscú ha adelantado holgadamente al lugar más festero que podáis encontrar en España. Casi es mejor traerse a los amigos e irse por aquí de bares (con el aliciente del punto 5, por cierto).

Pues así está el patio. A mí me está yendo bien y, efectivamente, me logré comprar el piso en Valencia poniendo la pasta encima de la mesa. Se supone que hubiera sido el momento de volver, conseguido el objetivo, pero las cosas se comenzaron a complicar y aquí sigo.

Pero no, no todo el mundo que hace las maletas y se monta en el avión tiene éxito. A ver si en una próxima entrada reflexiono sobre qué sería conveniente hacer para que las cosas salgan. Vamos, por si algún lector está considerando, como tanta gente en España, emigrar. Porque, ciertamente, como en España no se vive en ningún sitio.

Lo malo es que esta última frase tiene doble sentido...

6 comentarios:

Ricardo Marquina dijo...

Yo añadiría una motivación más, aunque es algo mas difusa. Rusia representa una oportunidad única para moverse en lugares todavía semidesconocidos a un precio razonable, Baikal, Kanchatka, Mongolia, Kolima, todas las repúblicas Chikitistaníes....a mi, personalmente, es lo que mas me llena.
Por otro lado, tienes razon a que nadie se le ocurriria, por propia voluntad y conociendo el percal, trabajar en una empresa rusa, la cordura estaría en juego, de hecho, trato por todos los medios de separar los negocios de manos de los rusos, o que tengan el mínimo contacto con ellos. En mi caso mi profesión me lo permite y eso me mantiene a salvo, por ahora, de sufrir un derrame cerebral o una encefalopatía esponjiforme, debido al saber hacer y profesionalidad innatas de estos pueblos englobados en la Comunidad de Estados Incompetentes.

Fernando dijo...

Alfor, ¿tú recomendarías a un parado español que emigrara a Rusia? sospecho que no.
Lo de vivir en Rusia y presumir de no hablar ruso me parece una catetada.
Saludos

Bejemote dijo...

Yo en España vivo bastante bien; tengo dinero suficiente para caprichos (no muchos... pero algunos) y un trabajo que me gusta bastante y en el que estoy cómodo.

Claro que, la mayoría de españoles que se van esto no lo tienen. Pero, no me imagino yéndome a otro país a vivir, viajo mucho, pero nunca dejaría atrás las mascletàs, las fallas, la paella, los pubs y bares del carmen o del cedro...

Lo de las mujeres pues no tiene mucho sentido, esos españoles que se van a Rusia o a cualquier otro país pensando que se van a hartar de mujeres porque son exóticos, pero, se encuentran que las mujeres pasan de ellos, o son tan sumamente diferentes a las españolas que les da miedo.
También están las típicas mujeres peseteras cual catalán (es broma) que sí saldrían con un español, pero también le dejarían por cualquier otro tipo que ganara algo más de dinero.

En fin, que en España se está genial, pero hay que currárselo, las cosas no vienen solas. Y no se puede estar encerrado en casa y esperar que vengan hombres y mujeres a tu puerta para quedarse enamorados de ti y pedirte matrimonio a la semana. Eso ni en España ni en ningún sitio.

Alfor dijo...

Ricardo, sí, ciertamente ésa también es una razón importante para mucha gente. Yo debo reconocer que en mis viajes apenas he pasado los Urales: de todos los sitios que dices, sólo he pisado un par de repúblicas centroasiáticas.

Y sí, las empresas rusas son sitios muy diferentes a las nuestras y la forma de trabajar también lo es. Ojo, no digo mejor ni peor, que será la que más les conviene, pero, desde luego, es diferente. Y lo que ya es la repera es el sector público.

Fernando, pues según quien sea el parado. A buscar trabajo a pelo desde luego que no (básicamente ni siquiera podría entrar en el país), pero comenzar por un buen curso de ruso en Rusia e ir husmeando durante el mismo lo que se puede hacer no tiene por qué ser una mala idea, y de hecho hay más de uno a quien le ha ido muy bien así. Eso sí, las prisas son pésimas consejeras.

Y sí, es curioso, pero hay gente que va pasa del ruso, incluso de lo más sencillo, y va tirando de traductores y hablando otros idiomas en cuanto puede. Y así se pierden muchas cosas y les toman el pelo más de una vez, pero supongo que es su decisión. Normalmente suelen ocupar puestos de importancia.

Behemoth, si vives bien en España, enhorabuena. Y no digamos si es en la millor terreta i la més bonica del món.

Y lo de las mujeres, bueno, es difícil de explicar. Yo estoy, a Dios gracias, fuera de juego en ese terreno, pero creo que no es exactamente como lo supones. De hecho, la mayoría de los españoles que vienen aquí por primera vez no están pensando en eso. La segunda vez es otra cosa.

Jose dijo...

Buenos días Alfor,
Aunque no venga muy a cuento, ya que por el momento no tengo razones para emigrar, me gustaría que me aconsejase sobre la que usted piensa que es la mejor forma de aprender ruso en España. Yo lo estoy haciendo de forma autodidacta, y la verdad es que mis progresos son lentísimos. Vivo en Albacete, y no encuentro ninguna academia donde se puedan cursar estudios de ruso. ¿Conoce algún buen libro de texto para españoles que estudien ruso?
Las razones que me impulsan a estudiar ruso son más personales que profesionales, pero aunque en mi negocio me va bien, pienso que el idioma ruso tiene el valor añadido de introducirle a uno en un mercado con un potencial espectacular.
Bueno, le agradezco de antemano la ayuda y siento haberme extendido tanto.

Alfor dijo...

José, no será en la entrada de mañana, que va de otra cosa, pero voy preparando una respuesta. Esté atento a las pantallas.