lunes, 5 de julio de 2010

Intermediarios (II)


El otro día nos habíamos quedado a las puertas de la página web de la empresa Rostekenergo, que cuando escribo estas líneas todavía no ha sido cerrada. Es una página de contenido esclarecedor, digno de una empresa del prestigio y prestancia que se supone a unos empresarios que encabezan, y ahí está su propia página web para corroborarlo, una de las principales empresas del sector energético ruso, el segundo productor de petróleo del mundo, tras Arabia Saudita. Ahí es nada.

Probablemente para facilitar más el acceso a la comunidad empresarial internacional, la página está redactada en inglés, en un tipo de letra Arial 12, casualmente idéntico al que tienen por defecto buena parte de los gestores de correo electrónico.

Leyendo su página web, vemos que Rostekenergo es la pera limonera. Son los más limpios, los más ecologistas, los más responsables socialmente y derraman una lagrimita cuando sus operarios pisan una cucaracha sin querer. Si no fuera por ellos, el mundo sería un poquito peor.

Y claro, he aquí que el brúker de turno, llámese Rocco o como sea, busca por internet y en su navegación llega a esta página. Tras tantos años vendiendo pisos en Almodóvar del Patatar, de ésos que iban a subir de precio eternamente, y pillándose una comisiones brutales por no hacer gran cosa (o viendo cómo otros lo hacían, que es peor), he aquí que el grifo se secó y Rocco el Brúker se topó con el reto de buscar fuentes de ingresos alternativas. Con su inglés con sólo un ligero acento de Calasparra, va navegando por aquí y por allá, y va conociendo a gente que se dedica a lo mismo que él y con un nivel parecido, y luego llega alguien de Venezuela, o de Méjico, a quien no ha visto en su vida y le dice que piensa que cree que éstos de Rostekenergo son buenos y muy importantes. Fidedigno, tú.

Y nuestro Rocco el Brúker entra en la página, y llega al libro de visitas, que, naturalmente, se llama "Guestbook". No le extraña que la página de una empresa punterísima rusa esté sólo en inglés y no en ruso, ni que las fotos estén borrosas o pixelizadas, ni que la página sea más simple que el mecanismo de un botijo y que su hijo seguramente sería capaz de hacer una mejor (bueno, si tuviera hijo). No, qué va. Entra, firma en el libro de visitas, comienza a pedir cotizaciones y se cree que una compañía rusa puntera en el sector petrolífero le va a pasar una cotización. Anda ya.

A ver, brúkeres del mundo:

1.- Las compañías petrolíferas punteras rusas se llaman Gazpromneft, Lukoil, Rosneft, TNK-BP, Tatneft, Surgutneftegaz, Russneft, Slavneft y Bashneft. Hay bastantes más, pero ninguna de las restantes cometerá el atrevimiento de llamarse "puntera", "líder", ni nada parecido. Comparadas con éstas que he citado arriba, las demás son una birria famélica. Es más, de las de arriba sólo las cuatro primeras juegan en primera división con toda seguridad. Las demás molan, y molan mucho, pero llamarse "líderes" es un pelín pretencioso.

2.- Las empresas rusas, todas, sean petrólíferas o vendedoras de papel higiénico rasposo, tienen sus páginas web en ruso. EN RUSO. Las más fetén, las que cotizan en mercados internacionales, también tienen páginas en otros idiomas, normalmente en inglés y pare usted de contar. Otras empresas también tienen páginas en inglés que hicieron escribir, traduciendo de su versión rusa, cuando se enteraron de que existía internet y que están normalmente más desactualizadas que el sistema operativo de los babilonios.

Lo que no existen son empresas rusas que, como Rostekenergo, tengan su página únicamente en inglés, y no en ruso. Y menos si dicen ser punteras, líderes y la leche en bote.

3.- Por lo visto, hay brúkeres lo suficientemente pardillos como para que les cuelen una página tan burda como la de estos pollos. Otros han sido más sofisticados y han tenido unas pretensiones más elevadas, usurpando el nombre de alguna petrolera que sí es importante. A las petroleras no les mola que esto ocurra. Aquí tenéis un ejemplo del asunto. Ah, no intentéis buscar la página de origen, que ya hace tiempo que se perdió en la noche de los tiempos.

Nuestros brúkeres, ajenos a la mera sospecha de que esto pudiera ser un fraude, dejan su correo electrónico en el libro de visitas (algunos son capaces incluso de copiarlo correctamente, pero otros, quizá por suerte para ellos, no llegan a dar bien este paso) y esperan.

Exactamente igual que vamos a hacer nosotros hasta la siguiente entrada, porque me toca salir pitando de aquí, o llegaré tarde.