lunes, 11 de agosto de 2008

Blogueros muertos (II)

Y aquí tenemos al segundo bloguero, con el uniforme de húsar del Zar. Aunque menos conocido que Juan Valera, lo cierto es que tenía un rango infinitamente superior, ya que se trata nada menos que del entonces Príncipe de Asturias, Jaime de Borbón y Borbón-Parma.

Como vimos en la penútima entrada, Alejandro II finalmente reconoció al gobierno de doña Isabel, pero eso no significó que rompiese amarras totalmente con su postura anterior. Don Jaime de Borbón, que era bisnieto de Carlos V, tenía en 1896 veintiséis años y unas notazas de fábula en las academias militares por las que había pasado, así que había llegado el momento en emplearlo en algo de provecho, y no era fácil encontrar un ejército europeo que se dispusiera a acogerlo y arriesgarse a enemistarse con Madrid. Pero ya entonces, como ahora, Rusia pasaba ampliamente del qué dirán y esas cosas y hacía más o menos lo que le daba la gana, así que don Jaime pudo ir a incorporarse al ejército imperial.

En el ejército imperial estuvo hasta 1909, en el curso de cuyos años participó en la expedición contra los bóxers de 1900, en particular en la batalla de Tiamkin, y más adelante en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, hasta que obtuvo licencia para volver a Europa tras la batalla de Liau-Yang.

En 1909 murió su padre y le correspondieron a él los derechos sucesorios a la Corona y la jefatura del partido. Y claro, cuando tus partidarios te llaman Su Majestad Católica Jaime III y aspiran a llevarte a la Corte de Madrid, resulta un poco incongruente pertenecer al ejército de una potencia extranjera, por muy potente que sea la potencia, y tener que recibir órdenes de cualquier oficial de rango superior, así que don Jaime salió del ejército ruso, pero siempre le guardó gran simpatía, hasta el punto de que, por si acaso, al comenzar la Primera Guerra Mundial, que le pilló a don Jaime en un castillo que poseía en Austria, el gobierno austrohúngaro dijo que tú no te mueves de ahí y lo encerró en su propio castillo hasta que acabó la guerra.

Don Jaime escribió muchas cartas durante su periplo por tierras rusas. En las próximas entradas veremos alguna de ellas.