martes, 31 de octubre de 2006

Cambios térmicos

El viernes antepasado salgo de Moscú a cinco grados, llego a Madrid a quince y me planto en Valencia a veinticinco. Toma ya. Toda la semana a veinticinco grados, o más, con un calor pegajoso de los de junio, y pasando de las cuatro mantas y pijama de invierno de Moscú a la sábana y gracias de Valencia.

El domingo pasado salgo de Barcelona a casi treinta grados, viendo de camino a la gente bañándose en la playa, a puntito de entrar en noviembre, y llego a Moscú a cero grados. Toma cambio climático bestia. Vuelta a las cuatro mantas y al pijama de invierno. De la camiseta y bermudas al abrigo de invierno (bueno, aún es el de entretiempo, que aquí somos machotes), la bufanda, los guantes y la boina (passsso de gorros de piel).

Y, a la mañana siguiente, sorpresa, después de caer poquito a poquito durante toda la noche, allí estaba:



Bueno, todavía no va en serio del todo, pero el invierno se aceeeeerca. Temblemos.

domingo, 29 de octubre de 2006

Corruptelillas de poca monta

Barcelona es una de esas ciudades donde casi siempre pasa algo, con el añadido de que ahora están de elecciones y tienen las calles, plazas, jardines y estaciones de tren llenas de carteles electorales, para que el ciudadano elija a su próximo prasidén de la Chanaralitat, básicamente entre los candidatos susialista, cunvarchent y de asquerra rapublicana.

La verdad es que había donde elegir: los susialistas del PSC se empeñan en disimular que su candidato es calvo (le han cortado la frente en todas las fotos que he visto), y sus competidores de Cunvarchensia han puesto el cartel de la foto adjunta, que tampoco tiene desperdicio.

El lema del cartel "Astimá Catalunya, guvarná be" (me recuerda a cómo hablan los indios, por cierto) ha sido taimadamente modificado por un ciudadano disconforme con el candidato a prasidén Artur Mas, del que es evidente que desconfía. Así que ha bastado tachar la primera sílaba para que "Amar a Cataluña" se transforme en "Timar a Cataluña", que, según el elector, se acerca más a la realidad y las intenciones del candidato. Hay que reconocer que el responsable de la campaña electoral de Cunvarchensia se lo había puesto fácil. A ver si espabilamos para la próxima...

La verdad es que, si el elector quejumbroso supiera hasta qué punto está relativamente en buenas manos, dejaría enseguida de ofender con tanta inconsciencia a los líderes políticos que aspiran a regir sus destinos, para pasar a elevar sus preces al Altísimo en agradecimiento por no haber sido castigado con los responsables políticos al uso en otras latitudes. Veamos las cifras aplicables al caso de Rusia.

El prasidén de la Chanaralitat, si no recuerdo mal, cobra cosa de diez mil eurazos al mes, prebendas aparte, que es un sueldo superior, muuuuuuy superior, a la media. Vamos, que ya nos gustaría a la casi totalidad de los charnegos acercarnos a él. Además de su salario, fuentes bien informadas (concretamente el actual prasidén en funciones, que se fue de la lengua el año pasado en un calentón en el Parlamento catalán) han revelado que la gestión pública le cuesta al contribuyente una cantidad equivalente al 3% del volumen de contratos gestionados, que los beneficiarios de los contratos abonan bajo mano a la caja del partido en el poder.

En Rusia, conocemos el salario del presidente (unos tres mil euros, también prebendas aparte), considerablemente inferior, pues, al sueldo de un presidente regional español (aunque se trate del prasidén, que es el que más cobra) ¿Deduciremos de ello que la administración rusa es más barata que la astatal aspanyola?

Antes de responder, veamos. La próxima autopista Moscú - San Petersburgo, que he mencionado en otra ocasión, tiene un coste presupuestado por kilómetro de unos cuarenta millones de euros... sin contar las expropiaciones, que son por cuenta del Estado. En España, la autopista más lujosa y complicada, en los alrededores de Madrid, que es lo más caro que podemos encontrar, cuesta ocho millones por kilómetro, incluyendo las expropiaciones y, se supone, el famoso 3%.

¿Y por qué las carreteras en Rusia son tan rematadamente caras de construir? Pues por lo mismo que todo funcionario público de cierto rango en Rusia, a pesar de que oficialmente tiene un sueldo que, como mucho, le daría para una bicicleta, tiene por lo menos un BMW, o dos, y no se va de vacaciones a un camping lleno de mosquitos rusos (ya hablaremos de ellos, ya), sino a la Costa Azul.

Así que el elector catalán que, falto totalmente de seny, pintarrajeó vandálicamente el cartel electoral de Cunvarchensia, haciéndo aparecer como poco honrado a Artur Mas, debería recapacitar. En realidad, el famoso 3%, que tanto alboroto despertó en España, no es más que una propinilla miserable, indigna de mención, salvo para elogiar el comedimiento de nuestros políticos y su intachable gestión.

viernes, 27 de octubre de 2006

Final de temporada

En algún otro sitio he escrito cómo son las carreras en Moscú. Originales, al menos en relación con la misma experiencia en Valencia. Quizá por eso estaba llegando el momento de participar en una carrera por aquí.

Y eso ocurrió el otro día, en el puerto de Valencia. Con tanta Copa del América y tanta historia, la misma carrera, el "Pas Ras al Port" llevaba dos años con un recorrido entre grúas de construcción, sacos de cemento, carretillas y arena; pero este año las obras están tocando a su fin, y el Pas Ras ha vuelto a su recorrido tradicional de diez kilómetros.

- ¿A qué ritmo vamos? -me preguntó uno de mis compinches de innumerables carreras.
- Bueno, yo me daría por satisfecho con ir a cinco -no hay que pasarse, teniendo en cuenta el mini jet lag y el duro viaje de la víspera desde Moscú.
- Vale. Yo hace tiempo que no salgo y estoy un poco pesado. Salimos a cinco y luego vemos a ver si podemos bajar.

Mi otro compinche, al que llamaremos Peixos, que iba con su mujer (que no iba precisamente a cinco, ni a seis, ni siquiera a siete), y que es perfectamente capaz de bajar de cuatro, dijo que iba a dar un paseíto sin forzar y que se venía con nosotros. Mi hermano, que también venía, quedó claro que iba a su bola.

Salimos, y fuimos todo el rato entre 4'45" y 4'55". Yo iba bastante bien, conversando a ratos con mis compañeros; pero Peixos se encontró un conocido y se puso a hablar con él. Primero se quedo unos quince metros y luego se pusieron detrás de nosotros.

- Sí, -decía Peixos- ahora hago triatlon, pero sólo he hecho de la categoría sprint, nada serio. La próxima temporada quiero hacer alguno olímpico.

Su interlocutor no iba tan suelto como Peixos, y sólo alcanzó a decir.

- ¿Sí?
- Sí -siguió Peixos-, vendría bien como preparación para la maratón. A ver si el año que viene corro alguna.

El interlocutor, a quien el ritmo de 4'45" le venía definitivamente un poco justo para, además, ir conversando, sólo llegó a musitar lo que me pareció un gemido.

- ¿El iron man? -parece que Peixos creyó entender una pregunta- No, de momento no. Eso lo dejo para más adelante ¿Que qué es? Sí, son diez kilómetros de natación, cien de bicicleta y una maratón corriendo.

Se hizo el silencio. Peixos se puso de nuevo a nuestro lado.

- Oye, que éste se ha quedado.
- Jo, macho, es que le has dejado la moral por los suelos. No me extraña.

Llegamos al kilómetro ocho, y yo comenzaba a ir justo.

- ¿Apretamos?
- Tirad p'alante, que yo ya llegaré como pueda.

Mis dos compinches apretaron un poco, y se fueron como cinco metros. Luego un poco más. Cada vez se les veía más lejos. Mientras se alejaban, sentí que la temporada de carreras estaba acabando precisamente en ese momento, y que iba a tocar dedicar más tiempo a ser mayor.

miércoles, 25 de octubre de 2006

Disuasión

Ciertamente, en otras ocasiones he criticado veladamente los intentos de cartelismo de gentes como doña Margarita, pero, en esta ocasión, creo que merece la pena resaltar el de la foto, situada en el pueblo de San Mateo, en el Maestrazgo castellonense.

No sé cuánto costará la tasa por obtener un vado municipal en San Mateo. Sea lo que sea, el redactor del cartel ha decidido ahorrársela de una manera que no sé si calificar de sutil o cínica. Dice el cartel: "Atención. La puerta se abre hacia afuera. Sin querer, te podemos rayar el coche. Por favor, no aparques."

Mano de santo, oye. A ver quién es el guapo que aparca o el fiscal que persigue penalmente al redactor del cartel.

lunes, 23 de octubre de 2006

Eficacia burocrática

Uno se da cuenta de lo que se está perdiendo cuando, como yo, llega a Valencia (ciudad natal, localidad de promisión y, puestos a exagerar, tierra que mana leche y miel, i la millor terreta del món)y, en una mañana, consigue: sacar un billete de tren, hacerse fotos, hacer un par de gestiones en el banco, otra en un hospital, obtener el certificado para renovar el carné de conducir, tramitar la renovación del mismo, hacer la compra, buscar un cerrajero, comprar una cámara y tramitar la devolución del IVA y hacer la copia de un mando a distancia, con la única ayuda de una bicicleta (y, lamentablemente, de un saco de euros).

En Moscú, cada una de esas cosas llevaría toda la mañana, y el conjunto de las mismas ocuparía cosa de una semana. He de reconocer, sin embargo, que el hecho de estar avezado a las colas rusas me ha ayudado muchísimo, sobre todo cuando recuerdo ahora el arte que he empleado para colarme en la RENFE, antes las protestas que musitaban los que hubiera debido ir delante, pero acabaron yendo detrás. Y es que me quejo de vicio: si no fuera por mi estancia en Moscú, mi descaro y mi desenvoltura en esas situaciones no serían lo mismo.

sábado, 21 de octubre de 2006

Adopciones

Hoy continúo con las historias de aeropuerto, de lo que cualquiera que lea esto puede deducir -correctamente- que estoy de viaje.

Una de las cosas más llamativas en los vuelos de Moscú a Madrid, naturalmente de Aeroflot, que se lleva la palma en esto, y con gran frecuencia fuera de temporada, es la cantidad de adultos españoles (ya sea en solitario, ya sea en pareja) acompañados de niños que son sus hijos, pero que no les entienden.

Estaba en la tienda del aeropuerto comprando provisiones para el largo viaje que me esperaba hasta llegar a Valencia.

- ¡Sasha! -sonó una voz a mi lado, en castallano- ¡Quédate ahí, agarrado al carro!

Ni caso.

- ¡Ahí, ahí, agarrado!

Al final, Sasha, un niño de unos cuatro años con una cara de travieso que tira de espaldas, se agarra al carro y le pone cara de picaruelo a su nueva madre.

- Muy bien, Sasha, ahora espera ahí y no te muevas.

La señora entra en la tienda, pero no le pierde ojo al carro. Sasha, haciendo honor a su cara de travieso, se esconde detrás del carro y su madre sale cada dos por tres para ver si todo va bien. Al final, compra tres cajas de bombones y sale.

- Mira, Sasha, ya tenemos bombones.

Yo miro al carro y me pregunto cómo hará la buena mujer para acarrear al niño, el maletón y los por lo menos seis bultos entre bolsas, mochilas y maletillas que atestan el carro.

Al final, y antes de que le dé un ataque de nervios, me presento como español, me ofrezco para ayudarla y ella acepta mi ofrecimiento ¿Que variedad de cosas llevará la buena mujer en tanta maleta?

A la hora de facturar, sólo factura la maleta grande.

- ¿Sólo? -pregunta la azafata- ¿Y todo eso?
- Me lo llevo en la cabina.

La azafata sacude la cabeza con resignación, pero le deja pasar.

- Es que, en principio, sólo se puede pasar uno por persona -le digo a la señora.
- ¿Sí? Anda, no lo sabía. Es que llevo comida en esa bolsa, matrioshkas en esa otra, otras cosas frágiles en esa otra... y, claro, no lo puedo facturar.

Me callo. Sólo puedo añadir que, si hay alguien que está metido en el proceloso intento de adoptar en Rusia, está desesperado, ha caído por aquí, no se aclara y su agencia no le hace caso, quizá debería pinchar en este enlace.

Después del show, me pongo a charlar con Sasha, que está encantado de que haya un español que hable ruso. El chaval, con algo de problemas de pronunciación, pero nada serio, está, evidentemente, muy contento de tener una mamá.

En este vuelo, hay unos cuatro o cinco niños adoptados, con sus padres (que se han encontrado de sopetón con un niño, así, sin libro de instrucciones) dándoles indicaciones en un idioma que desconocen. Pero bueno, en España faltan niños, y en Rusia más todavía, pero sobran huérfanos. Y eso que, aquí, el número de abortos duplica al de nacimientos: pasa claramente del millón al año, sí, con eme de masacre.

Pero eso es otra historia. En ésta, los padres adoptantes, tras los eternos trámites que tienen que sufrir hasta salirse con la suya, tienen la percepción de las cosas ligeramente desenfocada. Y, así, en otro viaje, Abi y Ro venían también y estaban jugando con otros niños del grupo de los adoptados, en ruso. Luego se acercaron a nosotros y nos hablaron en castellano. Una madre adoptante, con los ojos como platos, nos dijo acto seguido, completamente en serio:

- Oye, ¿en que orfanato les habéis adoptado, que ya salen hablando español?

jueves, 19 de octubre de 2006

Viejos rockeros

No, señor, los viejos rockeros nunca mueren. Es cierto que, si vienen a Moscú, puede decirse que están acabados, pero nunca muertos.

Hoy ha tocado nada menos que Deep Purple en Moscú. La verdad es que están bastante mayores (el más joven, Steve Morse, tiene 52 años), pero siguen siendo el colmo de los colmos del rock duro. Tocaron en un estadio deportivo, el Olimpiisky (sí, el Olímpico) y allí se plantarían unas quince mil personas, incluidos Carbuncho y yo, que esas cosas no hay que perdérselas.

Al principio, y después de las colas de rigor para entrar (leche, es que había gente), empezaron por algunos temas de sus nuevos discos, que yo no conocía; pero el cuarto ya fue "Strange Kind of Woman", y ahí llegó el primer sustillo. Los instrumentistas seguían siendo una pasada, pero Ian Gillan, aunque sigue cantando muy bien, ya no da los gritos enardecedores del "Made in Japan". Los 61 años comienzan a pesar.
Como son inteligentes y saben sus limitaciones, dieron cancha a los instrumentalistas. Evidentemente, Steve Morse es un guitarrista de primer orden; la base rítmica de Ian Paice y Roger Glover sigue funcionando como siempre, y el teclista Don Airey, aunque lleva con ellos tres años, es un agradable descubrimiento. Hombre, quizá se pasó al intentar interpretar él sólito la Obertura 1812, de Chaykovsky, pero bueno, estuvo simpático cuando intercaló Podmoskovskye Vechera y Я шагаю по Москве en sus solos. Al público le gustó.

Se sucedieron ya los éxitos de toda la vida. Se veía que Gillan se había estado reservando, pero ya estaba la cosa más a punto: "Perfect Strangers" fue un exitazo y ya les dejó entregado al público; "Highway Star" y... síiiiii "Smoke on the Water", claro que sí. Se fueron, pero todavía dieron dos bises, y qué dos: "Hush" y "Black Night". Y esta vez ya no hubo más y se fueron.

Se agradecen especialmente dos cosas: que son buenos músicos y que por ello no necesitan, como otros, hacer el payaso en escena para tener un buen directo. Nada de eso: tienen un buen directo a base de buena música sin pausas, con canciones perfectamente intercaladas. Y, en segundo lugar, precisamente por ser buenos músicos, no necesitan hacer idioteces (vaya, me ha venido a la cabeza Madonna) ni tonterías satánicas para llamar la atención. La llaman porque son buenos.

Mención aparte merece el público. Uno se esperaría, en un concierto heavy, greñas, camisetas negras (eh, yo llevaba una) y cazadoras con remaches. Algún pintillas había, pero ni mucho menos mayoría. Voy a destacar algunos hechos diferenciales.

1.- Había chicas. Sí, sí, en un concierto heavy, ¡había chicas! Y algunas (qué algunas, muchas) estaban cañón y todo. En lugar de la proporción 99:1 de los conciertos heavy españoles, la proporción sería de 60:40. Aunque parezca increíble.
2.- Había parejas. Que sí, que sí. Así, como de mediana edad, ellas muy bien vestidas, y ellos con jersey de marca.
3.- Había, ojo al dato, señores con traje y corbata ¡Y cómo botaban con el "Highway Star"!
4.- Había jubilados. Que sí, de verdad. Y alguno casi llora con el "Smoke on the Water".
5.- Y el colmo: había madres con sus niñas, y abuelos con coleta con sus nietos y nietas. Había niñas más pequeñas que Abi. Si quizá debí llevarla...

Y había, en general, quince mil personas entusiasmadas.

Esta entrada se la dedico a Rafa, que hizo un intento de ver a Deep Purple en Zaragoza y se quedó con las ganas, por la suspensión del concierto, y con una nochecita toledana en la estación de autobuses mañica. Ánimo, Rafa, que estos tíos aún harán otra gira mundial y podrás verlos. Vente a Moscú, que seguro que vuelven; es más, deben tener visado múltiple, porque, ¿cómo no van a venir, si hay quince mil personas que les esperan?

Jo, y eso que están acabados.