viernes, 3 de febrero de 2012

La otra manifa

Todos los medios del mundo mundial se han hecho eco de la manifa convocada por la oposición a Putin (y a Rusia Unida, pero Putin seguiría siendo importante sin Rusia Unida, y al revés no está claro), y que tendrá lugar mañana en Bolotnaya Ploshad (la plaza Pantanosa, si traducimos). Estará la oposición no encuadrada en partidos políticos (ni siquiera ilegales), además de los chicos de Yabloko, algunos representantes del partido comunista y simpatizantes varios. Supongo que no estará Limónov, que se empeñó en manifestarse el día 31 con unas cuantas decenas de partidarios, que ya son ganas, con el frío que hacía, y fue detenido, como todos los días 31. Hay cosas que ya empiezan a ser una costumbre.

En esta ocasión, las autoridades han sido originales y desusadamente permisivas: no sólo han permitido la manifestación, sino que no hay aforo límite (se habla de 50.000 personas, halaaaaaa), y además les van a permitir desplazarse por la ciudad, cosa de kilómetro y medio, entre la plaza Oktyabrskaya, debajo mismo de la estatua más tocho de Lenin que queda por Moscú, y a través de la Bolshaya Yakimanka, cortando el tráfico. Supongo que han pensado que no hace falta limitar el número de manifestantes. Como en otras ocasiones, ya se encarga de eso el general Invierno, que este año está especialmente pejiguero. Toma cambio climático. Por cierto que me consta que en España también hace fresquillo. Nada, amigos, no está mal que toque por allí lo que aquí tenemos día sí, día también, durante varios meses al año. Solidaridad.

En realidad, la de la oposición no es la única manifestación. Hasta cuatro manifestaciones me han contado que hay programadas en distintos puntos de la ciudad. Menos mal que esta ciudad tiene más puntos que una impresora matricial, y van a caber todos. Bueno, todos los que tengan ganas, porque hay que estar muy convencido (o muy bien pagado) para manifestarse un par de horas a veintipico bajo cero. Yo, desde luego, no pienso hacerlo.

Destacaré otra manifestación: la del nunca suficientemente ponderado Partido Liberal-Democrático de Rusia, "por una democracia limpa y honesta". Para mi enorme sorpresa, uno de los oradores invitados es nada menos que Víktor Anpílov, líder del movimiento "Rusia Obrera". Víktor Anpílov, que por cierto habla español estupendamente, no en vano fue corresponsal en Hispanoamérica en los ya lejanos tiempos soviéticos, pasa por ser un comunista sovietizante de los de toda la vida, que se separó del Partido Comunista de Ziugánov por ser éste demasiado condescendiente con el capital, y también ha coqueteado con movimientos nacionalistas rusos (el comunismo ruso hace tiempo que tiene muy poquito de internacionalista), pero no sabía yo que simpatizara ahora con un partido que, después de todo, es "liberal" y "democrático", siquiera sea de nombre.

En todo caso, es un tipo interesante. Vamos, no me acercaré a Pushkinskaya a las doce a oírlo, porque un valenciano como yo los fríos extremos los aguanta cuando no hay más remedio y porque tengo entendido que a las manifas del LDPR suele ir gente que cobra por asistir, y no tengo ganas de ser el único tontaina que fuera gratis, porque, si no...