lunes, 6 de julio de 2009

Encasillados

El otro día estábamos un grupo de españoles, con alguna rusa incluida, cenando en casa. Entre los españoles los había más y menos avezados en Moscú, y había alguno poco menos que recién llegado con ganas de permanecer por aquí algo más del año y pico que en principio le correspondería. Los más avezados tratábamos de disuadirlos y de convencerlos de que se buscaran las habichuelas en España, o donde fuera, porque, de permanecer en Rusia, debían tener en cuenta que se estaban limitando mucho sus salidas profesionales.

Y es que Rusia encasilla profesionalmente. Puedes tener un currículum académico impecable, experiencia en distintos trabajos y sectores y hablar siete idiomas como quien lava: si entre esos siete idiomas está el ruso, y si entre tu experiencia laboral también hay algún trabajo relacionado con estancias en Rusia, se acabó, amigo. Quienquiera que te contrate lo va a hacer para enviarte aquí a las primeras de cambio. Si a esto se une que muchos españoles que han pasado por aquí están de acuerdo en permanecer, el resultado es un salario bajo y una valoración igualmente baja, porque, por mucho ruso que sepas, tu productividad en Rusia, comparada con la que tendrías en España, va a ser risible y tus jefes se van a creer que tú eres el responsable.

Para algunos, entre los que me incluyo, el encasillamiento resulta descorazonador. Después de todo, es hasta ofensivo que todo lo que has hecho en esta vida se vea apartado por tu experiencia en Rusia y por el hecho de saber ruso, que a veces es lo que menos mérito tiene en ciertos currículos. Pero no hay manera de destacar en otra cosa distinta. Es como si el texto del currículum estuviera escrito en Arial 8 y las palabras "ruso" y "Rusia" aparecieran a los ojos de quien lo lee en Arial 72.

Con el tiempo, esta situación desgasta. A los jovenzuelos que van llegando por aquí no les llama tanto la atención: normalmente se han echado una novia rusa, algunos hasta se han casado con ella y, por tanto, entra dentro de la lógica que quieran seguir por aquí. Otros hay que quieren permanecer porque les apetece continuar algún tiempo más con el tipo de vida que tiene un joven expatriado en Moscú y que es socialmente bastante desinhibida. En ambos casos, sin embargo, llega un momento de hastío, quizá hacia el primer lustro de estancia, en que todos hemos buscado alguna posibilidad de salir, incluso los que estamos en relativa tranquilidad y con buenas condiciones. Y ahí nos hemos dado cuenta de que estábamos encasillados y de que escapar de las redes que nos mantienen sujetos a Moscú no es tarea sencilla.

Porque las costumbres que se adquieren son malas y, quien más, quien menos, tiene algo de vértigo a dejar un tipo de vida que, después de todo, no deja de tener su interés. Y que en algunos casos está muy bien pagada. No es el caso, por desgracia, de las empresas españolas, cuyas condiciones de expatriación son bastante mediocres, cuando no francamente malas, pero sí, por ejemplo, de las estadounidenses. En los primeros noventa, para encontrar un trabajo muy bien pagado en Rusia, bastaba con ser gringo y estar en Rusia. Nada más. Ni idioma, ni experiencia, ni estudios: sólo con estar aquí y no ser totalmente, pero muy totalmente, estúpido era suficiente para acabar de directivo expatriado en una empresa puntera con un sueldo de no menos de diez mil dólares al mes, y muchas veces del doble y hasta más. Hace poco se calculó que un tercio de los expatriados que residen en Moscú se embolsan un cuarto de millón de dólares al año. Un cuarto de kilo. Con independencia de la fiabilidad de la encuesta (a la que yo no haría mucho caso), os aseguro que, entre los españoles, el porcentaje de los que estamos en los otros dos tercios es abrumador.

Así las cosas, las pretensiones de quienes cobran tales cifras, y más en estos tiempos difíciles, están fuera de la realidad en cualquier país del mundo. No digamos si, además, con la crisis, que también pulula por aquí, llega el momento de apretarse el cinturón.

En general, estoy seguro de que ningún español de los que conozco se plantea acabar sus días en esta tierra. Todos, pero todos, cuando echamos un ojo a ese mapa que tenemos en casa echamos un vistazo a España. Todos pasamos la práctica totalidad de nuestras vacaciones fuera del país. Ni siquiera nos apetece jubilarnos aquí, en un país en que somos extraños, en que tenemos que ir eternamente documentados hasta la exageración y en que no hay forma fácil de legalizar nuestra estancia sin incontables trámites. Pero aquí seguimos, encasillados, convertidos en peones aislados y bloqueados, cuyo avance cuesta mucho de lograr y cuya promoción se ve como un plan lejanísimo.

9 comentarios:

Soviet Яussia dijo...

Buf, Alfor, menudo post demoledor para una mañana de lunes de julio.

Menos mal que me pillas a tres días de ir a España, que sino me iba al kiosko más cercano a buscar unas cuantas botellas de vodka barato.

La verdad es que sí, la vida en Rusia es muy jodida. Y si lo es para los expatriados en Moscú o San Petersburgo, ya no te digo para un lunático que se ha largado a la Siberia profunda por su cuenta y riesgo.

En fin, siempre queda tomárselo por el lado optimista y pensar que "Россия хорошая школа жизни", porque si no te mata te curte de por vida.

Un abrazo desde Omsk ;)

miguel dijo...

Hablo desde la experiencia: Como jubilado vivo muy feliz y tranquilo, pasada una laboriosa y dificil vida laboral competitiva europea.Estoy rodeado de jubilados nacionales y extranjeros; estos últimos han sabido preparar la última fase de su vida mucho mejor que los nativos, tanto mental como físicamente.Lo importante no es vuestros presentes, mejor es vivir modestamente desenvolviendo cabalmente cualquier profesión, siempre que ahorréis- ahora-y con sacrificio, para el próximo mañana, que siempre que lo preparéis con tiempo, podrá ser en España, donde aún hay sitio y os esperamos. Suerte y !!!vista !!!

Obocelibel dijo...

Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.

Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.
Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.
Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.

Siempre en tu mente ten a Itaca.
La llegada a allí es tu destino.
Pero no precipites el viaje en absoluto.
Es mejor que muchos años dure.
Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.

Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras emprendido el camino.
No puede darte nada más.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.

Esther Hhhh dijo...

Vaya tela, Alfito... Supongo que después de todo no fue lo que esperabas, Rusia. No lo sé. Sé que hace años, cuando se te planteaba la posibilidad de irte a Rusia, lo veías como algo interesante, aunque también es cierto que en aquel entonces uno de tus sueños era ser embajador en Mongolia, o eso decías siempre...

Muchos besos, ánimos y abrazos.

Alfor dijo...

Soviet Яussia, hombre, ten en cuenta que llevaba todo el fin de semana lloviendo y a alrededor de diez grados, y estamos en julio. Como para estar animado, tú...

Así que déjate de vodkas y a preparar la maleta, que es lo que toca. Omsk puede esperar unas semanitas. :)

Miguel, te aseguro que la cosa está razonablemente preparada y que, si está de Dios, las cosas serán así.

Obocelibel, la poesía me ha encantado, de verdad. Creo que hace tiempo que la había leído, pero venía muy a cuento.

Esterita, no hay para tantoooo.

Bruno dijo...

El amigo de Soviet tiene mucha razon, pues digamos que llevo algunos añitos aqui un lustro + 1.
"Россия хорошая школа жизни" cuanta verdad hay en ello, pero en mi caso debo ser honesto, vengo de otra escuela que te curte y muy bien: la escuela Argentina!!!

Alfor, dejate de tonteras, que es un verano hermoso!!! Salvo pequeñas excepciones!

Si sobrevivimos en Rusia; España o sea cual fuere nuestra tierra cualquier experiencia negativa se vera mitigada por nuestro pasado eslavo.

En mi CV omiti deliberadamente hacer mencion de mis conocimientos de ruso, no vaya a ser que dentro de 35 años siga por estos lares.


Alfor, una pregunta: en cuanto a tus pequeños que tan rusos o que tan españoles se sienten?

Fernando dijo...

Hola Alfor, la verdad es que siempre me he preguntado por qué con lo mal que lo estás pasando en Rusia continuas allí. Nunca me he atrevido a preguntártelo porque me imaginaba cuestiones personales que a nadie le importa más que a tí. Lo que veo claro es que lo has escrito en un momento un poco "depre".
Saludos

Alfor dijo...

Bruno, si esto es un verano hermoso, yo soy torero. Eso sí, en los que tenéis razón es en que lo te mata te hace más fuerte. Algunos estamos bien fuertes, pero hay casos más fuertes que yo, desde luego.

Eso sí, tú tampoco te quieres jubilar aquí, ¿verdad?

En cuanto a mis hijos, saben que son españoles y saben que viven en Rusia. Pero, en un partido de fútbol o de baloncesto entre España y Rusia, no tienen dudas: van con España (no son tontas: la mayoría de las veces gana España).

Pero, si te interesa, aquí puedes instruirte sobre cómo me las veo a veces. Seguro que no te cuesta mucho descifrar el valenciano.

Fernando, Rusia es diferente. Es un reto fantástico, es una desmesura inimaginable desde España, es una país indomable que te desespera y te atrae por igual. Muchas veces predomina la atracción; otras, la desesperación. En todo caso, el día que abandone el país para siempre, lo pasaré mal. Es como correr al máximo: sufres durante el esfuerzo, pero todos los días que entrenas te entregas al máximo y, los días que no corres, sientes que te falta algo.

Carbuncho dijo...

Acierto en un 100% en una situación que es como es y no puede ser de otra manera. Encasillamiento y, casi siempre, dolor anímico y metafísico provocado por el daño que provoca el rechazo de una sociedad que no es que nunca termine de aceptarte, sino que siempre está repeliéndote como un elemento extraño por mucho que intentes ser parte de ella.
Rusia para el expatriado siempre será una estación espacial. Las cosas que aporta, ya las has apuntado mi querido soldado fanfarrón, pero quita bastante más.