viernes, 20 de febrero de 2009

Seguimos con la crisis

En la última entrada sobre la crisis en Rusia habíamos dejado al rublo tiritando y al Banco Central de Rusia ante la encrucijada de qué hacer para que el rublo no se les vaya definitivamente a hacer gárgaras.

Pues lo han conseguido. En los últimos días, el tipo de cambio del rublo no sólo se ha mantenido estable, sino que incluso ha ganado algo, y eso a pesar de que el Banco Central no sólo no ha puesto rublos sobre la mesa, sino que incluso ha tenido que ayudar un poquito al dólar vendiendo rublos (ahí, ilustrando la entrada, está el elocuente gráfico sobre evolución de reservas del BCR). Y bueno, ¿dónde está el truco? ¿Tanto ha mejorado la economía rusa?

La respuesta es que no. El Banco Central se ha decidido a una defensa numantina del tipo de cambio limitando de manera muy bestia la oferta de rublos. Tan bestia que el martes pasado tuvo que meter una inyección de dinero para evitar que se le paralizara el sistema.

Sin que sirva de precedente, vamos a poner unas cuantas tablitas, que quedan bien en el contexto. Las he hecho yo a ojo, transformando algo los datos que aparecen en la excelente página del BCR, así que no vayáis a pedir milagros.

La verdad es que el BCR, una vez más, nos ha sorprendido a todos. La decisión que ha tomado no ha sido ninguna de las que aparecían en la última entrada, ni siquiera la de poner una vela a San Sergio de Radonezh, sino que se han dedicado a cortar los préstamos a los bancos y, naturalmente, a subir el tipo de interés del rublo. Curiosamente, es todo lo contrario a lo que están haciendo los bancos centrales de todo el mundo, por lo que estamos esperando con impaciencia el resultado de toda esta actuación tan original. Por desgracia, el resultado más probable de esta política, si se prolonga en el tiempo, es que el rublo, efectivamente, se vaya a reforzar, pero que la actividad económica quede absolutamente estrangulada.

En la tabla, las cantidades ofrecidas a los bancos quincenalmente sin garantía aparecen en rosa y, como se ve, presentan un pico importante entre noviembre y diciembre. Teniendo en cuenta que eso coincide sospechosamente con las caídas más pronunciadas de las reservas de divisas rusas, uno viene a pensar que esos préstamos sin garantías no eran utilizados precisamente para dar créditos a las empresas y particulares, sino para comprarle divisas al mismo banco central que te estaba concediendo un préstamo sin garantía. Y luego se queja Sebastián de los bancos españoles y de que no dan créditos; al menos, los bancos españoles no se dedican a vender euros a tutiplén.

Un buen día, el BCR dice que ya está bien y decide dejar de subastar tanto rublo. Ese día ha coincidido aproximadamente con el año nuevo, pero se ha agudizado en la primera quincena de febrero (el dato de la primera quincena de enero no es representativo, porque todo quisqui está de fiesta en Rusia), en que las subastas de dinero del BCR han sido poco menos que simbólicas, y a cambio el tipo de interés al que se ha prestado ese dinero ha subido a saco. Si partíamos al comienzo de la serie de un tipo de interés de amigo íntimo (del 10%, que sí, en Rusia, lo creáis o no, es un tipo de interés de amigo íntimo), ahora estamos por encima del 18%, que en España sería inmediatamente objeto de aplicación de la Ley Azcárate de Represión de la Usura (bueno, o debería serlo).

Y eso no es todo. El BCR ha cortado drásticamente la tendencia al alza de la oferta de dinero, que vemos en el gráfico adjunto, el cual muestra la evolución nominal mes a mes del agregado monetario M2 (básicamente, dinero contante y sonante y depósitos a la vista). Hay que reconocer que, más que el BCR, los que han acortado la oferta monetaria han sido los propios tenedores de rublos, usted y yo sin ir más lejos, que los han cambiado en cantidades notables, pero, bueno, también algo ha contribuido el BCR, que se los ha guardado en vista de lo que pasaba.

Cuando no hay rublos en la calle y el BCR sólo te los presta a un interés de la leche, empieza la caza del rublo, los bancos empiezan a vender divisas y el tipo del rublo mejora. Cuando no hay divisas que vender, o simplemente no quieres hacerlo, entonces tienen que pedir a otros bancos, que desde luego no lo prestan sin garantía (porque serán hermanos, pero no primos), y lo hacen a unos tipos de interés que están alrededor del 25%. Lo malo es que, cuando los inversores, empresarios o consumidores piden prestado dinero a esos bancos, los tipos de interés son del 30% para arriba. Como para pedir una hipoteca en Rusia. Como, encima, todo quisqui está con el agua al cuello, dicen "Sí, hombre, un 30% te voy a pagar yo" y deciden que ya consumirán, invertirán o comprarán materias primas cuando la cosa cambie.

Como esto no puede durar eternamente, el BCR ha decidido aflojar un poco la mosca en los últimos dos días, y el rublo ha vuelto a temblar un poquito. Entretanto, se ha hecho público el presupuesto federal para 2009, que prevé un déficit público del 8% del PIB, más incluso que el español, que ya es decir, pero para comentarlo con algo más de sosiego espero a una próxima entrada. Sigo pensando que una solución más permanente vendría de esa velita a San Sergio de Radonezh (o a San Nicolás el Milagroso, que también vale), para que subiera el precio del petróleo, pero esperaremos, porque el BCR es perfectamente capaz de tener soluciones alternativas a lo que habíamos pensado todos. Lo viene demostrando una y otra vez.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Hola Alfor, ¡uf! la verdad es que con la economía me pierdo. No es por ningunear a esta ciencia, pero me da la impresión de que realmente nadie sabe cuál es la mejor decisión para salir de esta crisis. De hecho creo que ni se ponen de acuerdo de la situación en que se encuentra cada país aquí y ahora; así, y en relación a Rusia, lo mismo lees en Moscow Times que la crisis la va a fragmentar en varios países, que lees en Stratfor que es uno de los países mejor situados para afrontarla.
Sobre el BCR, me ha dado la impresión que tienes en alta estima a este organismo.
Saludos

Alfor dijo...

Fernando, creo que tienes toda la razón. El problema con la economía y con las posibles previsiones es que no todo depende de lo que hagas tú. Es como una partida de ajedrez, en la que hay algunas piezas que se mueven aleatoriamente sin que ningún jugador sepa cuándo va a ocurrir. En economía eso se llama "factor exógeno" y te puede destrozar cualquier predicción. En el caso de Rusia, claramente se trata del precio del petróleo.

Y el BCR adolece de defectos muy serios, algunos de los cuales son internos y no es cosa de nombrar aquí. Entre los defectos evidentes están que no es independiente y que es demasiado imprevisible.