
Ya hace no sé ni cuántas entradas le prometí a Fernando (fue
aquí) que contaría la historia de otro socio de
"The Other Russia" que mola mucho más que Kaspárov. No, no es quien está detrás de todo esto, que yo no sé quién es, sino de un opositor "pata negra" y desde luego mucho más original que un ex-campeón del mundo de ajedrez metido a político. Eso es de lo más ordinario. Dónde vamos a parar.
Cuando era pequeño, recuerdo que leía un tebeo en el que aparecían historietas donde el protagonista era un técnico electrónico que trabajaba para una organización terrorista, la O.S.A. (Organización Siniestra Anti-Todo). Aunque nos parezca que Flamenquito podría trabajar en ella, sobre todo por lo de "siniestra", en realidad el verdadero jefe de los "anti-todo" es el señor de la foto, que atiende por Eduard Limónov y es un crack.
Limónov (que no es su verdadero nombre) lleva por lo menos unos cuarenta años oponiéndose a todo. Mi primer contacto con él fue en su faceta de literato, que es la que le da de comer, cuando cayó en mis manos una novela corta suya, por cierto, bastante subida de tono, que no me llamó mucho la atención; lo siguiente que leí fueron algunos de sus artículos en "The Exile", una publicación que ha salido por aquí en alguna ocasión y que también era bastante cafre, con perdón de los cafres. Limónov, que habla un inglés más que correcto, pero no perfecto, exigió a los editores de la revista que no corrigieran ni una letra de sus escritos en inglés, y así le quedaron unos artículos bastante curiosos.
Limónov debió nacer ya disidente. El movimiento disidente, o algo así, se desarrolló en los últimos años de la URSS, digamos que a partir de 1970, y de mayoritario no tuvo nada (como posiblemente en casi cualquier país bajo una dictadura). Se limitó a armar un poco de jaleo, a copiar a mano folletos y panfletos y a ver como sus miembros eran vigilados por los servicios secretos y detenidos por la milicia. Recuerdo una conversación que tuve, hace ya algunos años, con una rusa, cuando Berezovsky y Jodorkovsky eran gente admirada y exitosa:
- Ayer por la noche salió Berezovsky en la televisión. Me interesó mucho lo que dijo -dijo ella.
- Pero, ¿realmente cae bien Berezovsky? -me parecía tan increíble como que a un español le caiga bien, no sé, Botín, con el agravante de que Berezovsky se hizo rico de manera mucho más inconfesable que Botín, que ya lo era de casa.
- Bueno, caer bien no, pero es inteligente. Era profesor de matemáticas. Cuando cayó la URSS, alguien tenía que ponerse al frente, y se puso gente como él o como los que tenían más nivel, como la gente que estaba en el Komsomol. Como Jodorkovsky. A lo mejor no está bien lo que haya hecho, pero no se puede negar que es inteligente. Alguien tenía que dar un paso al frente y ser la élite del país ¿Quién lo iba a hacer, si no?
- ¿Algún disidente? - pregunté inocentemente.
- ¡Noooooo! Los disidentes estaban fuera de la realidad. Era gente anormal. Los que estaban en el Komsomol son los que tenían nivel. Si no, no llegaban a entrar en el Komsomol, ni luego en el partido. Los disidentes no podían dirigir nada.
Limónov era disidente. Incluso hoy sigue siendo disidente. Fue expulsado de la URSS, vivió en EEUU, de donde también tuvo que salir, para llegar a Francia. En Francia parece que se serenó un poco y hasta logró la nacionalidad, pero poco más tarde la URSS se deshacía en pedacitos, Limónov volvió y recuperó la nacionalidad de Rusia, el pedazo más gordo.

En 1992 fundó el
Partido Nacionalbolchevique, un grupo político ruso muy nacionalista. Pero mucho. En realidad, he sido incapaz de encontrar otro rasgo programático significativo, lo cual,en principio, es bastante parecido a lo que pasa con Rusia Unida, del que nadie sabe qué ideología profesan. Sin embargo, Limónov siempre ha estado opuesto, primero a los liberales de los primeros noventa, luego a los no se sabe qué de los últimos años de Yeltsin, y luego al régimen de Putin. Lo más cerca que estuvo de algo oficial fue cuando formó parte del gobierno en la sombra de Zhirinovsky tras el inesperado triunfo del LDPR en las elecciones de 1993, pero también se enfadó con él y pasó a la acción en solitario con su partido y sus acciones de protesta, la verdad sea dicha,
muy originales.
Lo que pasa es que el poder está fatal de sentido del humor y a Limónov acabaron por llevarle a la trena acusado de estar reclutando un ejército para invadir Kazajstán. Evidentemente, invador Kazajstán está feo. Le sentenciaron a cuatro años por comercio ilegal de armas, pero salió a los dos años por buena conducta. Hay que decir que sus antiguos aliados
Zhirinovsky y
Mitrofánov se portaron bien, olvidaron los enfados que pudieran tener y trataron de influir para que saliera.
A su salida, se reincorporó a la actividad y se unió, naturalmente, a la oposición. Y, como en los tiempos que corren la oposición más ruidosa es la de "La Otra Rusia", pues se unió a ellos, aunque a los demás grupos de "La Otra Rusia", Limónov no se parece mucho. De hecho, no se parece nada. Sin embargo, es detenido regularmente en las manifas no autorizadas en las que toma parte. Hoy, ya es un histórico, pero sigue dando mucha guerra y, como siempre, opuesto a cualquier tipo de poder. El día que mande él, se aburrirá, seguro.