miércoles, 2 de marzo de 2011

Alto copete

Lo de la foto es la parte trasera del otrora llamado Hotel Minsk, un agujero soviético situado en plena calle Tverskaya y donde sólo se alojaban los viajeros higiénicamente más indiferentes que aparecían por Moscú. Eso sí, sus precios eran un chollazo en comparación con otros agujeros insondables o con los hoteles de alto copete y cuatrocientos euros por noche que abundan por la zona. Incluso en las guías rusas, tan particulares ellas, aparecía como hotel de dos estrellas, lo cual es una de las calificaciones más incalificables que se puede dar al hotel.

Algo no podía ser en toda esta maraña. O que la higiene del hotel fuera sólo comparable a la pocilga de mi pueblo (también de dos estrellas, al parecer), o que los precios fueran escandalosamente bajos, en desigual competencia con el resto de la oferta hotelera de la zona. Así que pasó lo que tenía que pasar, el Hotel Minsk fue derruido tras 38 años de servicio y comenzaron las obras y el bloqueo de la calle posterior, que era por donde debía ir yo al metro y al trabajo. Maldición.

En Moscú, si algo falta, son hoteles baratos, pero decentes. Lo que está cerca de inaugurarse es el complejo de negocios Summit (con ese nombre, la modestia no va a ser lo suyo), que albergará el hotel de cinco estrellas (esta vez de verdad) Intercontinental a partir de, se supone, verano. Los precios no son conocidos todavía, claro, pero por casos anteriores es probable que en verano haya una oferta de lanzamiento de envergadura, un chollo, a unos trescientos euros por noche. Regalao, tú.

Sea como sea, Alfina y yo, de camino al metro, ya hace algún tiempo que veíamos que la calle por donde nos vendría bien pasar estaba despejándose de escombros, y que a los tayikos que estaban construyendo el hotelazo les abrían la valla para que pasaran.

- ¿Podemos pasar? - le preguntamos al guarda (éste era ruso).
- Nooooo.
- ¿Y cuándo van a abrir el paso?
- No antes de la primavera.
- Pfff...

Otra cosa no, pero puntuales han sido un rato. Ayer empezó la primavera, y hoy han abierto un paso para peatones. Y no hay hielo en el suelo, oye.