miércoles, 1 de abril de 2009

Comparaciones históricas (IV)

Seguimos con las semejanzas y diferencias entre rusos y españoles apoyándonos en las circunstancias históricas. Habíamos dejado a los españoles y a los rusos masacrando a los últimos reductos musulmanes en su respectivo sector europeo. Ahora llegaba el momento de mirar a su alrededor y, ¿qué vemos? Pues vemos que en la Península Ibérica hay dos reinos cristianos, uno grande y otro más pequeñito, y que en la Europa Oriental eslava también también hay dos reinos cristianos, uno enorme y otro grande también, pero no tanto.

En las Españas, el reino grande era la monarquía hispánica, una vez unidos Castilla, la Corona de Aragón y el Reino de Navarra. El reino pequeñito era Portugal. Pero los reyes de los dos países parecían convencidos de que estaban destinados a juntarse y, así, se estuvieron enlazando mediante matrimonios hasta que, en 1580, llegó el momento y se unieron. La cosa no duró demasiado y, en 1640, Portugal dijo basta y se volvió a separar. Desde entonces, se diría que los dos países han vivido ignorándose mutuamente y relacionándose lo indispensable entre vecinos.

El el oriente de Europa, el reino grande era la Rus de Moscú (Moskovskaya Rus) y el no tan grande era la Litovskaya Rus. La Litovskaya Rus empezó a engrandecerse y acabó por unirse a Polonia, formando un estado impresionante, la Rechpospolita Polska, conocida en España (entre quienes la conocen, claro) como Reino de Polonia y Lituania.

Actualmente, hay tres estados, e incluso cuatro, que se pueden reclamar sucesores de aquella Rech Pospolita: Polonia, desde luego, por lo que respecta a una de las dos partes principales; sucesores de la otra pueden ser los siguientes tres estados actuales:

1.- Ucrania es el peor de los candidatos, aunque una gran parte de su territorio actual perteneció a la Polonia medieval. Rusia conquistó la parte oriental, incluyendo Kíev, en el siglo XVII, bajo el reinado de Alejo Mijailovich. La parte occidental fue anexionada ya a finales del siglo XVIII, con los repartos de Polonia. Pero buena parte del territorio actual de Ucrania jamás perteneció a Polonia, sino que estaba ocupado por tribus de zaporogos, cosacos y por el janato de Crimea.

2.- Lituania es el candidato lógico, al menos el nombre suena parecido. No obstante, hay algunas cosas que rechinan a la hora de atribuir a Lituania la condición de sucesor del Gran Ducado de Lituania medieval. Primero, que la actual Lituania está algo descentrada y situada muy al norte; segundo, que los lituanos étnicos nunca tuvieron nada que ver con la Rus de Kíev, sino que en el siglo XIII no sólo es que vivieran su vida, sino que todavía estaban en el paganismo y en la prehistoria, mientras que la Rus de Kíev ya era un ente organizado.

3.- Por tanto, el candidato mejor situado es... ¡Bielorrusia! Un estado tapón mayormente desconocido entre nosotros, y que puede verdaderamente considerarse que es a Rusia más o menos lo que Portugal a España. Digo "más o menos", no exactamente, que quede claro.

En primer lugar, parece que los bielorrusos les hayan copiado la bandera a los portugueses. Ahí arriba están las dos.

En segundo lugar, hablan un idioma parecido al ruso, pero que no es el ruso, igual que los portugueses hablan parecido a nosotros, mais não é a misma coisa, não. É muito diferente.

En tercer lugar, son gente muy atenta y educada en comparación con los rusos. Me temo que con los portugueses pasa lo mismo.

En cuarto, los dos países tienen un poquito más de diez millones de habitantes. El país grande trata con cierta condescendencia al chico, y el chico tiene algunos recelos de que el grande no termine por comérselo.

Lo que no se parece es la historia de ambos. Y es que la conquista de lo que hoy es Bielorrusia comenzó, puede decirse, cuando Iván IV, el Terrible, tomó Smolensk, pero no se llevaría totalmente a cabo hasta la llegada del bicho despótico e impúdico (Catalina II, como ya he tenido ocasión de comentar por aquí) y su participación en los tres repartos de Polonia, el último de los cuales tuvo lugar en 1795. Luego vino un período turbulento, con un tal Napoleón embrollando las cosas, pero en 1815 Rusia salió del Congreso de Viena con el zar convertido en Rey de Polonia y con toda Bielorrusia convertida en provincia rusa. Y así siguió hasta 1917, en que los alemanes empezaron a zurrar muy malamente a los ya soviéticos en la Primera Guerra Mundial. Los bolcheviques no estaban por la tarea de hacer caso de batallitas que les distrajeran de la construcción del socialismo, así que de momento aceptaron ceder Polonia, prácticamente toda Bielorrusia y poco menos que lo que les hubieran pedido, porque simplemente no estaban en condiciones de continuar la guerra. Pero se quedaron pensando aquello de "arrieros somos, y en el camino nos encontraremos", y esperando mejor ocasión para demostrar al mundo quiénes eran ellos.

Bueno, pues desde entonces lo que ahora es Bielorrusia pasó por una serie de bandazos importantes. En 1917 estaba ocupada por los alemanes del Kaiser Guillermo; en 1919, por los bolcheviques; en 1920, por Polonia; en 1939, por la Unión Soviética; en 1941, por los alemanes, esta vez los de Adolfo; a finales de 1944 la recuperaron los soviéticos. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, no está muy claro por qué, Bielorrusia ingresó en la ONU, a pesar de que no era independiente en absoluto. Siguieron unas décadas bastante pacíficas, hasta que en 1991, los líderes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania se juntaron y decidieron por sus narices dar por finiquitada la Unión Soviética y dedicarse cada uno a lo suyo. Y así hasta hoy.

Precisamente estoy escribiendo estas líneas en Minsk, capital de Bielorrusia, así que, aprovechando esta circunstancia, voy a interrumpir hasta mejor ocasión (y ya la habrá, ya) la serie de comparaciones históricas y voy a meter alguna entrada sobre esta bendita ciudad. Pero eso será en la próxima entrada, porque, lo que es hoy, como tantas otras veces, se está haciendo tardísimo.