- Pronto va a ser el 1 de abril, y se me ha ocurrido que podríamos celebrar el Día de la Victoria. Ya hace tiempo que terminó la guerra, pero seguro que los niños tienen algún abuelito que estuvo haciendo cosas importantes durante la misma. He pensado que los niños podrían hacer un trabajo sobre sus abuelos que estuvieron en la guerra y entregarlo antes de la celebración.
Vamos, si hay algún maestro español tan insensato como para pronunciar la frase de arriba, que me lo presenten, que quiero verlo. En España, inmediatamente, una comisión de padres iría a la dirección del colegio a ponerlo verde. Y, si por algún hado misterioso, semejante actividad llegara a realizarse, con toda seguridad iba a acabar por haber tortas entre los alumnos, que son mucho menos políticamente correctos que sus padres y que llaman al pan, pan, al vino, vino, al facha, facha, y al rojo, rojo.
Pues, en Moscú, Rusia, por lo visto, tal frase fue pronunciada durante una reunión de padres que tuvo lugar la semana pasada, por parte de Galina Sergeevna, maestra cincuentona y tradicional, sin parar mientes en que más de uno de sus interlocutores, un par de décadas más jóvenes que ella, son de palos muy diferentes.
Y es cierto que en España las cosas son bastante distintas y que la versión española de "la guerra" fue una guerra entre españoles y en Rusia, en cambio, fue contra un invasor exterior, con lo que españoles había en nuestra guerra a ambos lados de la trinchera, mientras que los rusos estaban básicamente (con excepciones, no se vaya a creer) solamente en uno.
Por una cuestión de horario, no pude ir a esa reunión de padres, así que Alfina se presentó allí y se encontró con el pastel:
- ¿Y qué puede hacer Ro?
Galina Sergeevna debió rascarse la cabeza. Eso de tener a una española en clase es una complicación innecesaria. Menudo fastidio. Esos países neutrales...
- Bueno, pues en España también hubo una guerra. Seguro que también Ro tiene abuelos que estuvieron allí.
Ya estamos. Esta buena mujer, como todos los rusos de su generación, opina que los soviéticos fueron a ayudar al pueblo español en su lucha contra el fascismo, cuando lo cierto es que los soviéticos fueron a ayudar al pueblo español en su lucha contra... el pueblo español. A ver si se creen estas buenas gentes que el ejército que tenía enfrente el "pueblo español" estaba compuesto exclusivamente por extranjeros. Y digo los de esta generación de cincuentona para arriba, porque los más jóvenes directamente ignoran todo lo relativo a la guerra española, lo cual, por otra parte, casi que es mejor.
Jo, con lo fácil que hubiera sido comentar las guerras púnicas, que no le molestan a nadie. Pues no, a liarla.
Sobre a lo que ocurrirá con ese trabajo, es difícil saber lo que nos tiene deparado el destino y si habrá alguien más mosqueado con la cuestión. Entre los rusos no es demasiado infrecuente encontrarse con apellidos de origen alemán (en clase de Ro hay por lo menos uno), así que es posible que alguno de los ancestros de quienes llevan esos apellidos fuera deportado por Stalin a las estepas asiáticas. También podríamos encontrarnos con descendientes de aquellos soldados soviéticos que fueron hechos prisioneros en acción de guerra por la Wehrmacht, internados en campos de concentración alemanes y, una vez terminada la guerra, enviados directamente a campos de concentración soviéticos "por haber colaborado con el enemigo". Así, con un par.
En cuanto a Ro, la verdad es que entre sus antepasados contemporáneos de la guerra el pedigrí partisano escasea, y el único que intervino en la segunda guerra mundial lo hizo en el lado de la trinchera que menos le mola a Galina Sergueevna. Así que, entre decir la purísima verdad y que me señalen a la niña todos sus compañeros, o pasar ampliamente del trabajo y arrostrar las consecuencias académicas que correspondan, casi que es preferible lo último.
Bueno, eso, o inventarse una trola y decir que Ro es la bisnieta secreta de Stalin. Quizá sea lo mejor, porque, en un país que tiene en su historia impostores tan logrados como los dos falsos demetrios o la supuesta princesa Anastasia Romanova, igual va y cuela.




