martes, 22 de septiembre de 2015

Día sin coches

He leído que en alguna ciudad española (Madrid y Valencia, que son las que frecuento) hoy es el 'Día sin coches', y que eso lo celebran por allí cerrando al tráfico dos o tres calles del centro, y hasta aquí hemos llegado. Eso sí, el alcalde de Valencia se pone farruco, lanza su proclama a favor de las bicicletas y hace que sus escoltas, que va a comenzar a tener, vayan en bicicleta o andando. Hechas las declaraciones, y pasadas dos o tres horas, no más, las calles del centro se vuelven a abrir al tráfico motorizado, y ya tenemos la conciencia tranquila hasta el año que viene. Qué buenos somos, qué ecológicos, el no va más más. Ecología, bicicleta y País Valencià.

Aprendices...

En Bruselas, el Día sin coches fue el domingo pasado. Cierto, fue un domingo, no un día laborable (me gustaría saber por qué en Madrid y en Valencia no lo hacen en domingo, que ésa es otra), pero fue un día sin coches de verdad. Por la mañana se cortó el tráfico en toda la ciudad, pero toda toda, y hasta las siete de la tarde la calle fue de ciclistas, peatones, patinadores, montadores de patinete y, eso sí, autobuses, taxis, tranvías y coches de policía.

En general, para los ciclistas, Bruselas es un asquito de ciudad. No ya es que llueva casi a diario o que buena parte de la ciudad esté adoquinada, porque eso sucede en otras ciudades de la zona; es que, además, la ciudad tiene unas pendientes de aúpa (¡y lo llaman Países 'Bajos'!) y los carriles-bici son unas líneas pintarrajeadas sobre la calzada sin ninguna distinción con el espacio de los coches. En serio, y a pesar de su mala prensa, Valencia está mucho mejor en ese sentido, el de los carriles-bici.

El domingo, sin embargo, el día fue de ciclistas y peatones, lo que pasa es que, por mucho que el ciclismo sea el deporte nacional belga, hay gente que en Bruselas no lo tiene muy asumido. Como era el día sin coches y, oh, gran prodigio, hizo sol casi todo el día, y no llovió ni un poquito, pues casi que era obligado salir, y se notó que hay gente que tuvo que desempolvar la bicicleta para la ocasión, hasta tal punto iban haciendo eses por la calzada. De hecho, estoy por pensar que pudo ser más peligroso, para ir en bicicleta, que cualquier otro día, con los coches pasando por tu lado haciendo casi omiso de la norma que habla de dejar un metro entre el ciclista y el vehículo que lo adelanta.

Al aire libre, con sol, y sin coches, Bruselas gana mucho. No es obligado ir al Bois de la Cambre o, mejor, al Forêt de Soignes para evadirse del mundanal ruido de los motores. El domingo, valieron también las arterias principales de la ciudad, porque por ninguna circularon coches. También es verdad que más valdría, para fomentar la bicicleta, unas infraestructuras como Dios manda, como las que hay en las ciudades flamencas, o mismamente en Valencia, y menos alardear de día sin coches. Con unas infraestructuras como corresponde, y sé que estoy fantaseando, no haría falta que los ciclistas fuéramos en contra dirección por unas calles estrechas, que apenas dan para un coche, pero por las que es legal que te encuentres a un ciclista de frente. Y a ver quién pasa.

Curiosamente, en España es al revés. Las infraestructuras comienzan a existir, y en algunos sitios son muy respetables, pero la gente no las usa todo lo que debería. Yo, que sigo con el rabillo del ojo lo que pasa en Valencia, con su alcalde ciclista, espero cambios, y he de reconocer que este verano, cuando anduve por allí en bicicleta, me tomé unas confianzas que con Rita no me hubiera atrevido a tomar, e incluso me subí a la acera sin temor a los multazos absurdos que se imponían hasta hace poco a los ciclstas que no eran de Valenbisi, y que nunca terminé de entender. Que una cosa es circular sistemáticamente por la acera a toda viroya porque sí y pasando de cualquier otro usuario, y otra es hacerlo un tramo para evitar infinitas vueltas a la mudanza y hacerlo a paso peatón, o atar la bici a una farola allá donde no haya barras para hacerlo.

De momento, sin embargo, adiós a la semana de la movilidad y al día sin coches 'a la española'. O sea, con coches excepto en el 1% de los casos, siendo generosos.