jueves, 28 de junio de 2012

El precio de la libertad (II)

La Economía es una ciencia social que ha hecho todo lo posible para parecerse a las ciencias exactas, lo que ha logrado con un aparato matemático muy interesante (y que nos costó mucho aprobar a los que veníamos de letras), y dando como hechos una serie de axiomas que no necesariamente son verdad. Hay muchos, pero, de entre todo lo que he estudiado en la carrera, destacaría tres cosas:

El primero es que el objetivo de los individuos es consumir, y que el individuo consume porque le gusta. El individuo, en Economía, no tiene otro objetivo que consumir. El ocio, es verdad, también interviene como algo positivo.

El segundo es que, siendo el consumo el principal componente del PIB, y siendo el objetivo de las políticas macroeconómicas el crecimiento del PIB de manera incesante, se deduce que las políticas económicas deben fomentar el consumo, no el ahorro. Es más, el ahorro, que el sentido común nos dice que es algo loable, puede conducir al colapso en la bien conocida paradoja de la austeridad.

El problema es que el crecimiento eterno del PIB en un mundo de recursos finitos no es posible, salvo que seamos unos optimistas tecnológicos incurables. Nuestros recursos propios se acaban y perdemos nuestra capacidad de consumo y de empujar el PIB hacia arriba. Y entonces llega una tercera enseñanza, que viene no tanto del mundo de la Economía, como de la Adminstración de Empresas, en concreto de la financiación de inversiones:

Esa enseñanza consiste en que la financiación más barata es la que se obtiene con recursos ajenos, es decir, con créditos, mientras que las financiación con ampliación de capital o con reinversión de beneficios son en cada caso más caras. Matemática y monetariamente es indudable que es así, y sólo indirectamente la teoría de financiación de inversiones lanza una advertencia, llamada "apalancamiento", que lleva un riesgo en caso de variación del tipo de interés, pero, ojo, esa variación no tiene por qué ser negativa. Si es positiva, el inversor obtendrá un beneficio mayor cuanto más apalancado esté, o sea, cuanto más dinero haya pedido prestado. Y como el obetivo de la empresa es maximizar el beneficio...

Ahora, las conclusiones. Bueno, luego.