miércoles, 9 de diciembre de 2009

Juzgando el soborno (II)

Un par de años después de los incidentes descritos en la entrada anterior, por el aeropuerto de Domodiédovo, ya glosado algunas veces en estas pantallas, un buen 24 de agosto de 2004, aparecieron cuatro personas procedentes de un vuelo con origen en Majachkalá. Majachkalá es la capital de Daguestán, uno de los miembros constituyentes de la Federación Rusa, y sus habitantes son predominantemente musulmanes.

De las cuatro personas que aparecieron, todas ellas chechenas, dos eran hombres y dos mujeres. Como sabéis todos los que habéis pasado por un aeropuerto después de septiembre de 2001, en los controles de seguridad te registran de manera bastante concienzuda. Sin embargo, y a pesar de que los dos hombres eran del clan de los barbudos, y las dos mujeres no eran precisamente rubias y de ojos azules ni vestían como Madonna, el capitán de milicia de servicio en el aeropuerto los dejó salir de allí sin revisarlos.

Los que en aquel tiempo llevábamos barba o simplemente íbamos mal afeitados sabemos que, por entonces, los milicianos parecía que estuvieran a sueldo de Gillete o de Wilkinson: barbudo que veían, documentación que le pedían, por cierto con toda la prepotencia y los malos modales de que se acusa a la Guardia Civil española. Que aquellos cuatro pollos salieran impunemente del control policial era tan insólito como abrir una charcutería en La Meca. Algo, posiblemente papel moneda con una cifra impresa, debió convencer al miliciano de la procedencia de hacer una excepción con aquellas personas.

Los dos hombres salieron del aeropuerto en dirección a no se sabe dónde, mientras que las mujeres, que atendían nada menos que por Amanat Nagáyeva y Satsita Dzhebirjánova, se dirigieron a una especie de "conseguidor", por nombre Armén Arutiunián, casi con seguridad armenio, que les consiguió sendos billetes para los vuelos que se dirigían a Sochi y a Volgogrado.

Para entonces, las dos mujeres eran con total seguridad una especie de bomba ambulante y, desde luego, un peligro público. Eso sí, aún les quedaba el control de seguridad previo a subir al avión. A una de ellas, que se dirigía a Volgogrado (aunque seguramente a estas alturas el destino ya daba lo mismo) parece que le ayudó a eludir este engorroso trámite el propio Arutiunián, que al final se embolsó cinco mil rublos por sus desvelos. En cuanto al vuelo de Sochi, la chechena de turno contó con la comprensión del encargado de seguridad de la línea aérea, Nikolai Korenkov, ruso por los cuatro costados. La comprensión de Korenkov le salió a la señora enlutada por mil rublos.

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Es cierto que la policía española, tanto la de tráfico como la ordinaria, tiene unos ramalazos de prepotencia y malos modales que no le granjean la simpatía de nadie. Pero prefiero su prepotencia antes que el pito del sereno en que se ha convertido la seguridad en Rusia, en que el tráfico es un caos, no hay más accidentes porque Dios no quiere y la gente sabe que la responsabilidad por sus actos, muchas veces, se va a ver limitada a la recompensa que estén dispuestos a acordar con el miliciano de turno.

Que, además, también puede ser prepotente.

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En cuanto a lo que pasó con los vuelos y con sus ocupantes, el resto es fácil suponerlo. El que albergue dudas puede echar un vistazo a la foto que ilustra esta entrada.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdo hace no mucho tiempo, un trayecto en coche desde Krasnodar a Novorossyisk, nada más y nada menos que 4 accidentes mortales de tráfico

Behemoz dijo...

Lo ciert es k en ese kaso ya fue xtremo lo ke kuentas. Kreo k la korrupcion o los sobornos estan a la orden dl dia en general, xro si sabes k s un terrorista, ke van a morir inocents. Entoncs tiens k pensarte ke por 100 euros matas a muxisima gent.

Aunke, piensa k no hay dats oficials ke specifiken las kantidads de ls sobornos. Xke cn los sueldos rusos, le das 3000 euros al guardia o lo k sea y te djan psar asta kn una metralleta.

Alfor dijo...

Anónimo, pues esa carretera está bastante bien para los estándares locales. Claro que yo la hice en un Lexus con una suspensión cojonuda, pero el conductor sólo bajaba de ciento cincuenta cuando no había más remedio.

Behemoz, hay dats "extraoficials" xra los sobornos. No hay tarifs publikadas, pero se sabe kuanto kuestan las kosas, klaro k si.

Es un kaso xtremo, xro totalmt veridiko.

Anónimo dijo...

y jzgarn y cndnrn a ls rspnsbls ?

Ricardo dijo...

y lo mejor es que , cuando les suena el telefone en pleno despegue al Dimitri de turne y le dices que "que puñetas esta usted haciendo" tienen los santos huevos de mandarte a paseo. señor que país!