viernes, 7 de agosto de 2009

Dios salve al Zar

Efectivamente, la cosa no podía durar mucho. En 1825, murió Alejandro I y fue sucedido por su hermano pequeño, Nicolás I. Nicolás I no era anglófilo (de hecho, al morir estaba en guerra con el Reino Unido), ni rarillo, ni mucho menos liberal, sino todo lo contrario, el campeón del Trono y el Altar, que intervino frecuentemente en Europa en contra de las revoluciones liberales y a favor de la legitimidad. En 1848 se lo curró a base de bien en Hungría y en Prusia, con todo éxito, y con respecto a España, aunque no llegó a reconocer a Carlos V, es evidente que su gobierno le caía mucho mejor que el de su sobrina, y así jamás reconoció como reina a doña Isabel, por lo que las relaciones diplomáticas entre Rusia y España no se reanudaron hasta 1856, cuando él ya estaba criando malvas.

En este contexto, y con lo liberalilla que era Inglaterra, tener la misma música en el himno le debía oler a cuerno quemado a Nicolás I. Así que, en 1833, harto de escucharlo durante un viaje oficial que hizo a Europa Central, dijo que basta y, ya con una nueva música, estableció como oficial el "Dios salve al Zar", cuya cortísima letra es la siguiente:

Боже, Царя храни!
Сильный, Державный,
Царствуй на славу, на славу нам!
Царствуй на страх врагам,
Царь православный!
Бо-о-оже, Царя храни!

Y, en castellano:

¡Dios salve al Zar!
Fuerte, Soberano,
¡Gobierna para nuestra gloria!
Gobierna para terror de los enemigos,
¡Zar Ortodoxo!
¡Dios salve al Zar!



Éste es el himno fetén legitimista ruso que todo monárquico tiene por suyo. Seis versos, fáciles de aprender, y a correr. Por ello, no es de extrañar que durase bastante, pero, andando el tiempo, llegó 1917 y las cosas se empezaron a torcer.

6 comentarios:

Fernando dijo...

Sólo una observación, el himno está sacado de una ópera de Glinka llamada "La vida por el zar" y creo que con este nombre se conocía al himno.
Saludos

flamenquito dijo...

"ni rarillo, ni mucho menos liberal, sino todo lo contrario"

cambio 'rarillo' por otra cosa y esa frase, claro sin poder decir que sea MÍA, me suena bastante familiar...

"llegó 1917 y las cosas se empezaron a torcer."

O a enderezar... según el punto de vista ;-) que uno tenga.

salud.

p.s.- Como los detalles históricos veo que te gustan. Te dejo una sugerencia por si gustas. Algo tiene que ver, de refilón, con Rusia y, mucho, con España y América Latina.

http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Miranda

http://www.scribd.com/doc/10563138/Francisco-de-Miranda-Diario-de-Moscu-y-San-Petersburgo

Personaje grande y curioso este FdM.

javier dijo...

Pues la primera parte es clavadita, clavadita a los primeros acordes de 1812 de Tchaikowsky. Imagino que la melodía proviene de alguna tradición añeja.

Fernando dijo...

Javier, no es que sea clavadita, es que Chaikovskij tomó el himno ruso y la marsellesa como temas musicales dentro de la obertura 1812. El tema musical del himno ruso se repite al final, victorioso, con gran fanfarria (estaba previsto que en el estreno de la obertura sonaran las campanas y las salvas de los cañones del Kremlin en ese momento de la obra)
Saludos

javier dijo...

Ya. Es que cuando escuchaba la obertura, en la funda del disco (un LP de 33 RPM) decía más o menos que era una melodía de la Rusia profunda, rural, que vivía en paz hasta que las hordas napoleónicas se entrometen. El asunto es que Tchaikovsky, además de esa melodía y la Marsellesa, introduce una tercera melodía que es mucho más ligera y que en ese mismo disco llamaban "Marcha Eslava". Y que también aparece en la fanfarria final con las campanas y los cañonazos (mientras que el himno ruso se interpreta simultáneamente como música de fondo).De ahí mi duda.

Alfor dijo...

Fernando, sobre tu primer comentario, creo que no es como dices. La música del himno fue compuesta por el príncipe Alexei Lvov, y el himno fue adoptado como oficial en 1833. La ópera de Glinka fue estrenada en 1836.