miércoles, 13 de mayo de 2009

Las trece normas de supervivencia

A veces, los propios moscovitas, sobre todo los más viajados, reconocen que su capital no es precisamente el lugar más cómodo para el turista. Las líneas de abajo aparecieron, en ruso, en una conocida publicación rusa de la red, que cualquiera puede leer en versión original pinchando aquí. No se me ocurre nada mejor que traducirlas.

Las trece reglas de supervivencia del extranjero en Moscú

No hace mucho, las autoridades de Moscú han declarado que, con el fin de convertir la capital de Rusia en la capital financiera del mundo, todas las calles de Moscú van a adquirir una segunda denominación, en inglés. Los carteles de tráfico también van a ser traducidos obligatoriamente a una segunda lengua, y además en el metro se colocarán nuevos postes informativos con aclaraciones comprensibles para los extranjeros, y se formarán servicios especiales de emergencias orientados a nuestros huéspedes extranjeros.

Todo esto, por supuesto, es un comienzo excelente; en Moscú ya se ha hecho mucho para acercar la ciudad al nivel de otros centros europeos. Aunque, con el fin de que los extranjeros puedan trabajar cómodamente en la capital rusa, y de que los turistas, entre ellos los rusos, pasen una estancia agradable, es preciso hacer mucho más. De momento, nuestros huéspedes extranjeros tienen que luchar por sobrevivir en nuestra acogedora ciudad. Quizá les ayuden nuestros consejos. También les ayudarán a adaptarse a quienes han abandonado la capital para unas vacaciones prolongadas. Una semana en Europa es suficiente para perder el hábito de las realidades rusas.

1. Si en las tiendas los vendedores no sonríen ni te saludan, sino que pululan con aspecto siniestro junto a la caja, eso no significa que esté teniendo lugar un robo ni que el dependiente experimente una animadversión personal contra los turistas. La disposición favorable de espíritu del dependiente de comercio se refleja en el silencio y en ignorar con dignidad al comprador. Si el vendedor no está de humor o no le gusta algo, él mismo se lo dirá al viajero.

2. Si el turista se dispone a comprar algo en una tienda alejada del centro de la ciudad, debe ser de lo más simple. Atraer con gestos la atención del vendedor, señalar lo que quiere, indicar con dedos el número preciso y dar el dinero. Aquí no van a valorar la riqueza de la lengua de Shakespeare. Aunque al menos puedan reconocerla. Y el francés, español, italiano y otras jergas ni eso.

3. Al llegar a Sheremetyevo o Domodiedovo (que son los aeropuertos), pida un taxi por teléfono o diríjase a Moscú en el "Aeroexprés" (el tren que te acerca al centro). Los minibuses llegan a las afueras de la ciudad, donde perderse es lo más fácil del mundo, y los vehículos privados puede que no les lleven ni allí y que los dejen congelándose en las interminables superficies desiertas de algún pueblo de casitas.

4. Coger un taxi en la estación de tren (Savyolovsky o Paveletsky) puede ser varias veces más caro que pedirlo desde el aeropuerto.

5. El billete de metro sólo se vende en el metro. Olvídese de los quioscos de tabaco o de prensa. El metro es una ciudad distinta, sometida a sus propias reglas y vigilada por sus propios cancerberos. Por cierto, hablando de billetes, olvídese también de los válidos por una hora, un día, tres días o una semana. Cada viaje se paga aparte, y los billetes válidos por cinco, diez o veinte viajes son un poco más baratos. El primer día de cada mes junto a las cajas se celebra una manifestación espontánea contra los pases mensuales cuya validez termina de repente. Prácticamente en cualquier lugar se puede comprar un billete, pero la cola en las cajas se puede comparar con la cola en el museo Pushkin en un día festivo durante la exposición de Turner.

6. En cambio, una vez haya bajado al metro, puede pasearse incluso el día entero, contemplando las excelentes estaciones centrales. Incluso es posible nutrirse en los transbordos entre líneas con burritos y Pepsi-Cola, y a veces en los quioscos puede lograr saciarse de café soluble. Lo que no hay son servicios. Además, ni siquiera se pueden encontrar los servicios portátiles azul claro junto a todas las estaciones de metro. Y eso, claro, sólo en la superficie. Por cierto, la voz que sale de las columnas azules y rojas con la letra "i" sólo suena en ruso.

7. El billete de autobús, tranvía o trolebús se le puede comprar al conductor -quien probablemente no tendrá cambio de un billete grande- o en uno de los quioscos naranjas junto a las paradas. Si tiene la suerte de verlos abiertos. Ni siquiera los moscovitas tienen siempre suerte a la primera.

8. Se entra al transporte de superficie por la puerta delantera, incluso si allí, además del turista, se agolpa media ciudad.

9. Sí, en Moscú ya permiten que los peatones crucen por el paso de peatones cuando el semáforo está en verde, pero la multa por atropellar a alguien no es tan grande como para que los conductores se lo piensen. Y no hay garantía alguna de que en una calle de varios carriles vayan a ceder el paso al mismo tiempo todos los conductores. Por eso, vaya por los pasos subterráneos, porque las posibilidades de ser alcanzado allí por un coche son mínimas. Aunque no son igual a cero.

(Hombre, esto ya lo habíamos visto)

10. No se recomienda cruzar las calles donde no hay semáforo. Aunque se disponga de un paso cebra. Ciertamente, tres de cada diez conductores lo más seguro es que frenen al ver ante sí a una persona, aunque el turista jamás podrá adivinar con seguridad qué tres precisamente son los que lo harán. Y para jugar a la ruleta rusa hay métodos más rápidos y menos engorrosos.

11. Es sorprendente, pero es así: los extranjeros en Rusia pagan más que los rusos por visitar museos y monumentos históricos. Y no se trata aquí de descuentos para la población local: es una exacción de dinero, organizada ya desde los tiempos soviéticos, a los ricos capitalistas en favor del arte socialista. El socialismo ya pasó, pero el robo continúa, lo cual es una situación habitual en Rusia.

(Y esto también lo habíamos visto)

12. Al dirigirse a la plaza Roja, no olvide llevar consigo el pasaporte y el documento que pruebe el registro en el hotel. Pero dinero es mejor no llevar. De lo contrario, los heroicos milicianos, alegres por la ausencia de la documentación necesaria, pueden decidir que tampoco le van a hacer a Usted mucha falta los billetes.

13. ¡No lo olvide! Antes de salir del hotel, dígaselo al personal de servicio, con lo que la mujer de la limpieza seguramente querrá entrar en la habitación, para comprobar si todo está en orden. Ello es en interés del turista, porque si algo desaparece de la habitación entre la salida del huésped y la llegada de la mujer de la limpieza, la diferencia se le puede cargar al huésped en la cuenta.

* * *

Hasta aquí la publicación. Quizá los que hayáis pasado por Moscú tengáis bastantes más ideas para aconsejar a los guiris que aparezcan por aquí, porque, como se ve en los comentarios a la noticia, el asunto no es nada pacífico.

4 comentarios:

Angel dijo...

"Todo esto, por supuesto, es un comienzo excelente; en Moscú ya se ha hecho mucho para acercar la ciudad al nivel de otros centros europeos."

Una pena que no cite esos centros europeos, pero me arriesgaría a decir que deben ser Albania, Moldavia, Bielorrusia... y poco más, porque vamos, ¡qué nivelón!

Pero si venir de turista es "curioso", una guía para vivir me gustaría que publicaran, aunque tendría que ser en cómodos fascículos, porque en un solo artículo para mi que no les va a coger...

Alfor dijo...

Ángel, el caso es acercarse. Si estaban a ochenta kilómetros, a lo mejor sólo quedan setenta y nueve.

A este paso, un par de siglos más y podrán alcanzar a Portugal, como el reto que se habían puesto.

Anthonio dijo...

Hola Alfor. Antes de nada, quiero felicitarte por tu espléndido blog. Estoy alucinado con la calidad y cantidad de todo lo que escribes, de verdad. Hace muchos años que me interesa la cultura rusa. También me defiendo un poco con el "russky yazyk" :) Mi novia es rusa, de "Villanueva de Abajo", tú ya sabes, no? :)) Una ciudad preciosa, por cierto. Este comentario humorístico sobre Moscú los suscribo al 100%. Mientras lo leía recordaba mis aventuras en esa loca megaurbe. Desde luego que, a no ser que tengas un cierto conocimiento del ruso y mucha paciencia, o bien que estés podrido de dinero, es de las capitales más antipáticas que he conocido. Pero como aventura, es inigualable. Además, yo estuve en febrero, con un frío del caraj..., todo cubierto del sucio "sliakot", es otro mundo para uno de Badajoz, la verdad :))

En cuanto a las rusas, por supuesto que hay de todo, como en todos sitios, pero hay que reconocer que hay mujeres muy bellas, muy femeninas. Puede que esa belleza eslava atraiga a los mediterráneos igual que a ellas les atraen los morenos españoles pero estas "devushky" tienen algo especial. Además, he encontrado a un gran porcentaje de mujeres muy cultas y, sinceramente, sin pretender desmerecer a las españolas, que son preciosas, sin duda alguna, las rusas son más accesibles. Quiero decir que es más fácil, más natural poder conocerlas, conversar con ellas. Puede que mi impresión sea errónea pero noto una gran diferencia en ese aspecto.

Felicidades de nuevo. Do svidania :))

Alfor dijo...

Anthonio, bienvenido y gracias por los piropos. Lo de "Villanueva de Abajo" sí se lo que es, pero, tanto como ciudad preciosa, no sé qué decir. Digamos que tiene una calle bonita, la Bolshaya Pokrovka, otro par aceptables, un kremlin notable, una confluencia fluvial espectacular y un recinto ferial chulo, aunque no lo usen como recinto ferial. El resto de la ciudad... es, digamos, estándar para mi gusto. Eso la coloca en un percentil elevado dentro de Rusia, pero me temo que a nivel europeo no acaba de despegar.

Y lo de las mujeres es un asunto sumamente peliagudo que entre gente susceptible degenera bastante. Yo no soy susceptible, pero algún lector sí que lo es, así que procuro no entrar mucho en el asunto. Lógicamente, como mi mujer no es rusa, sino española, mi opinión de las españolas es mejor que la de las rusas, pero supongo que en eso cada cual opina según le va. Eso sí, en lo de que tiene más mérito y exige un mayor esfuerzo ligar con las españolas tienes toda la razón. Pero bueno, lo que vale mucho, también cuesta mucho, ¿no? :) (Y a sensu contrario... bueno, mejor no sigo)

Pues nada, que bienvenido y que do svidaniya. A mandar :)