lunes, 15 de junio de 2009

Rencillas religiosas (I)

Al hilo de la anterior entrada, con bastante frecuencia, me preguntan cuáles son las diferencias entre las Iglesias Católica y Ortodoxas, así que, aprovechando que acabamos de escribir sobre una boda ortodoxa, ha llegado el momento de tocar la cuestión. Así, cuando me pregunten otra vez sobre las diferencias entre ambas confesiones, ya no hará falta que eche el rollo que mejor se me ocurra en el momento, sino que será suficiente con darles un enlace a esta entrada, después de advertirles de que no soy teólogo, que puedo meter la pata hasta la ingle y que lo más probable es que los católicos y los ortodoxos que están en primera línea del fregado tengan mucho más que decir sobre el asunto que el aficionado que escribe estas líneas.

Pues bueno, dicho esto, lo primero que tenemos que hacer es echar un vistazo al resumen rápido de la fe, a lo que respondían los primeros cristianos cuando los demás les preguntaban en qué narices creían y qué era eso del cristianismo. Hoy, salvo casos especiales de ateísmo contumaz e ignorancia religiosa profunda (sí, Rusia es un ejemplo de estos casos, y en España me temo que vamos a su encuentro y que acabaremos por cruzarnos), lo normal es que la gente, o sepa lo que es el cristianismo, o no le importe lo más mínimo, lo cual aletarga bastante la confesión de la fe, claro.

Ese resumen rápido de la fe se contiene en el Credo, esa oración que los que frecuentamos las misas recitamos después de la homilía, esa oración que es tan larga y difícil de recordar y que, sin embargo, marca la diferencia entre católicos y demás ralea, llamados éstos últimos herejes. Resulta que el Credo católico y el ortodoxo son prácticamente idénticos, excepto en una palabra aparentemente inofensiva: Filioque. O sea, "y del Hijo".

Y así es: Creo en el Espíritu Santo, señor y dador de vida, que procede del padre y del hijo,.... En latín, que es la lengua en que se discuten estas cosas: Et (credo) in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem: qui ex Patre Filioque procedit. Esto en el Credo católico: en el ortodoxo no hay tal Filioque, y el Espíritu Santo no procede del Hijo, sino sólo del Padre. Así, los rusos ortodoxos dicen: И в Духа Святого, Господа, Животворящего, от Отца исходящего, mientras que los católicos que rezamos (a veces) en ruso añadimos un "и сына", o sea, filioque, pero en ruso. Y no digamos si los que rezamos en ruso somos católicos españoles y sabemos cuándo y dónde comenzó el lío. Entonces lo hacemos con conocimiento de causa...

Ésa es la única diferencia que hay en el Credo.

Para los católicos del siglo XXI, la diferencia no es muy importante (los del siglo VI al XI podían pasarse, en cambio, meses enteros discutiendo acaloradamente sobre el asunto). Digamos que los católicos no cambiamos nuestro Credo, pero tampoco nos parece fatal que el Espíritu Santo proceda del Padre a través del Hijo, sustituyendo la procedencia "triangular" católica por una procedencia "lineal" a la ortodoxa. De hecho, los católicos no consideramos a los ortodoxos herejes, sino sólo cismáticos, o sea, hermanos separados, pero con una fe básicamente idéntica.

Los ortodoxos, a juzgar por lo que he podido discutir con alguno, sí que consideran la cosa importante. MUY importante. Al menos los más vehementes, sostienen que esa diferencia afecta al conjunto de la Trinidad y a través de ello a la relación que mantenemos con Dios. Hombre, pues sí que afecta a la Trinidad, pero no tengo tan claro que del hecho de que la tercera persona proceda sólo de la primera o de la primera y la segunda se deriven consecuencias tan terribles. Ellos sí, y de hecho el común de los ortodoxos vehementes nos considera a los católicos herejes, más que cismáticos.

El segundo punto gordo de diferencia entre nosotros es el papel del Papa. Los católicos creemos que el Papa, además de obispo de Roma, es el jefe jerárquico de todos nosotros en lo tocante a nuestra relación con Dios (incluso algunos, a falta de autoridad civil que respetar, lo consideramos única autoridad legítima con cierto poder, pero eso es para nota). Los ortodoxos no. Los ortodoxos tienen una concepción mucho más colegial y mucho menos jerárquica de la alta autoridad eclesiástica. Reconocen a un Patriarca ecuménico (el de Constantinopla, hoy Estambul, donde los cristianos, por cierto, no es que abunden mucho) con una especie de autoridad de prestigio y nada más, pero los distintos patriarcas ortodoxos son totalmente autónomos y ninguno es superior a otro. Sería algo así como si en España el jefazo absoluto fuera el Primado, supongo que el Arzobispo de Toledo, y le hablase de tú a tú al jefazo italiano, al francés, al alemán, y así a todos los de las iglesias particulares, sin reconocer superior, en lugar de agachar la cabeza cuando Roma locuta, causa finita. Eso sí, de patriarca abajo, la organización es parecida a la católica.

De hecho, el detallito éste de tener una sola cabeza de la Iglesia, y no tantas como patriarcados, fue probablemente el verdadero detonante del cisma de Miguel Cerulario (en la imagen de arriba. Sí, sí, es el) de 1054 y seguramente sigue siendo uno de los escollos que impedirán la superación del cisma por algún tiempo más, sólo Dios sabe cuánto. Tanto más cuanto que, entretanto, la Iglesia Católica ha ido más lejos en la consideración del Papa y, en 1870, definió el dogma de la infalibilidad del Papa, que viene a decir que el Papa no puede equivocarse. No siempre, claro, sino sólo cuando habla "ex cathedra", es decir, desde su silla, en materia de fe y moral (el resto del tiempo puede meter la pata, como una vulgar Ministra de Igualdad). Vamos, que la infalibilidad del Papa se usa muy de uvas a peras.

Aunque la infalibilidad estuviera reducida a lo que hemos visto, a los ortodoxos el asunto de que un mortal se arrogase la infalibilidad, por poquito que fuera, les olió a cuerpo quemado, y a alguno incluso a azufre. Anda que no hay literatura beligerante anticatólica procedente del mundillo ortodoxo más militante que mete el dedo en el ojo papal por el asunto de la infalibilidad.

Así que tenemos la segunda diferencia, más evidente que la primera: los católicos tenemos un jefazo supremo, el Papa de Roma, y los ortodoxos no lo reconocen como jefazo, sino que cada iglesia ortodoxa, la rusa, la rumana, la serbia, la griega, la georgiana y todas las demás que se os ocurran (menos la ucraniana: que no se os ocurra la ucraniana, que ahí hay lío) tiene el suyo propio.

Luego hay dos diferencias que parece que lo son, pero que no son fundamentales. Y una última que parecía una tontería, pero que en realidad resulta bastante más importante de lo que parece. Pero, como se hace tarde, lo mejor será continuar la serie en la próxima entrada.

viernes, 12 de junio de 2009

Más sobre bodas

El otro día nos invitaron a una boda. Se casaba una de las profesoras de Abi y lo hizo en dos tiempos, que es lo más habitual en Rusia últimamente. Primero pasan por el Registro y luego, un par de semanas después, tiene lugar la boda religiosa en la iglesia. En España, como sabéis, no es necesario casarse por duplicado, porque las autoridades civiles reconocen las bodas religiosas; pero en Rusia no es así, de manera que, si quieres estar casado, has de pasar por el Registro, y si además eres partidario del sacramento del matrimonio, lo suyo es dirigirse a la iglesia, pero ni el Estado hace caso de la boda religiosa, ni la iglesia de la boda civil.

La invitación fue a presenciar la boda religiosa, que es lo chulo. La boda civil es para funcionatas, geste descreída, tipos que se casan por los papeles y otros bichos de pelaje similar, así que no es de extrañar que el que tenga interés en el asunto obvie los festejos y las invitaciones en la boda civil y los reserve para la religiosa, la fetén.

Pero eso, claro, nos da pie para fijarnos en las diferencias entre las ceremonias nupciales católicas, que todos los españoles conocemos, y ortodoxas. Veamos:

1.- Comenzamos por una semejanza: el traje blanco de la novia. Muy chulo. Ya sabemos que el blanco simboliza la pureza, y eso es así en oriente y en occidente. El novio estaba al lado, vestido de traje oscuro. Prefiero pensar que eso no es ningún signo.

2.- Ahora una diferencia: en el caso católico, la boda se celebra conjuntamente con una Eucaristía. Vamos, que es una misa en la que además hay un ceremonia incrustada de celebración del matrimonio. No es así en el caso ortodoxo: a pesar de que la ceremonia tenía lugar un domingo por la mañana, día de precepto como el que más, el pope passó de Eucaristía y se limitó a casar a los contrayentes. Con eso, la duración de la ceremonia pasó de las tres horas de costumbre a alrededor de una hora escasita. Ya se sabe, brevedad ante todo.

3.- Otro parecido: la lectura. En el caso católico, la lectura es la de las bodas de Caná. En el caso ortodoxo ocurre exactamente lo mismo o, al menos, eso es lo que creí entender, porque esa costumbre de conservar el eslavo antiguo en la liturgia pone las cosas un pelín complicadas a los que tenemos ese idioma un tanto descuidadillo.

Sin embargo, la primera lectura en el caso católico es una lectura que escogen los novios, aunque siempre es la misma, porque los curas siempre sugieren el fragmento de la carta a los Corintios en que San Pablo lo borda escribiendo sobre el amor (no tanto amor, sino caritas, pero bueno, ésa es otra guerra). En el caso ortodoxo no aprecié que hubiera primera lectura alguna, pero claro, es que no era una misa.

4.- Otra diferencia: los gorritos que se ponen los novios. En España, en la cabeza no te ponen nada; en la ortodoxia, sí, te ponen unos gorros un tanto rarillos que no tengo ni idea de qué simbología encierran. A ver si encuentro a alguien que lo sepa... Entre los católicos, tenemos otras cosas simbólicas como las arras o los anillos. Ah, otra semejanza, aquí también hay anillos.

5.- Semejanza que te crio: hay coro. Claro que ésa es la única semejanza: el coro medio ortodoxo le da cincuenta patadas al coro medio católico. Leche, esto es calidad de canto, y lo demás cuentos.

6.- Diferencia curiosa. Entre los católicos, el sacerdote, que al fin y al cabo está celebrando una misa, pronuncia su homilía a todo quisqui y todo el que esté en el templo puede escuchar una predicación que, en sí, está destinada a los novios. Yo, por ejemplo, me acuerdo de lo que me dijo el cura en mi boda, pero apuesto a que mi memoria es bastante mejor del común de los casados españoles.

Aquí, no.

Una vez casados los novios, el cura les besó y, mientras el coro cantaba un poco más alto, acercó a los novios y les dirigió unas breves frases exclusivamente a ellos, que los demás no pudimos escuchar.

Luego nos pusimos en una cola enorme para felicitar a los novios, les dejamos un regalito (una señora se encargaba de recogerlos) y ya nos fuimos a casa, aunque creo que el resto de la concurrencia se quedó a tomar un té. Nosotros no conocíamos a casi nadie y teníamos prisa... como casi siempre.

Pero bueno, en general, las semejanzas son grandes, al menos en el aspecto externo. Otra cosa quizá podría decirse del contenido, pero eso es asunto de otra entrada. Y seguro que me sale un pelín más sarcástica que de costumbre.

miércoles, 10 de junio de 2009

Chistes sobre Brezhnev

Lo conseguí. A ver qué os parece la selección. Primero van en ruso (siempre es preferible el original) y luego mi traducción al castellano:

I

Англичане захватили Фолклендские острова, а что делать с ними не знают. Спросили Рейгана:
- Не знаю, - ответил Рейган, - спросите у Брежнева, это он специалист по малым землям.

Los ingleses tomaron las Malvinas, pero no sabían qué hacer con ellas. Le preguntaron a Reagan:
- No sé – respondió Reagan -, pregúntenle a Brezhnev, que es el especialista en tierras pequeñas.

II

- Товарищ Пельше, вы куда торопитесь, - спрашивает Брежнев.
- Прочел "Малую Землю", Леонид Ильич, превосходно. Бегу читать во второй раз!
- Гм. Интересно. Может и мне прочесть?

- Camarada Pelshe, ¿a dónde va usted tan deprisa? – pregunta Brezhnev.
- He leído “Malaya Zemlya”, Leonid Ilich, y es fantástico. Corro a leerlo de nuevo.
- Mmm. Interesante. Quizá deba leerlo yo también.

(Hay una versión más larga en que aparecen más personajes y Brezhnev comienza el chiste jugando con el Premio Lenin que le han concedido por haber escrito la trilogía, pero a mí me suelen gustar más los chistes cortos)


III

Брежнев, Помпиду и Картер стоят над обрывом. Поспорили у кого телохранители лучше. Картер вызывает своего телохранителя и говорит:
- Джек, прыгай!
- Не могу, президент. У меня жена, дети.
Помпиду вызвал своего:
- Марсель, прыгай вниз!
- Не могу, президент. У меня жена, дети.
Леонид Ильич вызвал своего телохранителя:
- Вася, прыгай!
Вася прыгнул.
Васю выносят из оврага на носилках. Помпиду и Картер у него спрашивают:
- Как же это вы прыгнули?
- А что делать? Ведь у меня жена, дети...

Brezhnev, Pompidou y Carter están junto a un precipicio discutiendo sobre quién tiene los mejores guardaespaldas. Carter llama a su guardaespaldas y le dice:
- Jack, salta!
- No puedo, presidente. Tengo mujer e hijos.
Pompidou llama al suyo:
- ¡Marcel, salta ahí abajo!
- No puedo, presidente. Tengo mujer e hijos.
Leonid Ilich llama a su guardaespaldas:
- ¡Vasia, salta!
Vasia saltó.
Traen a Vasia del barranco en una litera. Pompidou y Carter le preguntan:
- ¿Pero cómo fue que saltó?
- ¿Y qué iba a hacer? ¡Que tengo mujer e hijos!

IV

Брежнев проводит пресс-конференцию. Вопрос - ответ, вопрос - ответ.
- Ну что же, - говорит ведущий, - вопросов больше нет.
- Как! - удивился Брежнев. - Постойте, нельзя же так! У меня есть еще два ответа.

Brezhnev da una conferencia de prensa. Pregunta, respuesta, pregunta, respuesta.
- Bueno, - dice el moderador- ya no hay más preguntas.
- ¿Cómo? – se admiró Brezhnev-. Un momento, eso no puede ser. Todavía tengo dos respuestas.

V

Брежнев заблудился в лесу. Встречает мальчика.
- Как тебя зовут?
- Петя.
- Петя, выведи меня из леса, я тебя награжу.
- Мне надо посоветоваться с отцом.
- А кто твой отец?
- Лесник.
- А чего советоваться, выведи и я сделаю тебя Героем Советского Союза.
- Нет, я сбегаю к отцу, спрошу.
Убегает. Прибегает.
- Нет. Я вас не выведу. Зачем мне звание Героя Советского Союза посмертно?
- Почему посмертно?
- А отец сказал: “Выведешь - убью”.

Brezhnev se pierde en el bosque. Se encuentra con un niño.
- ¿Cómo te llamas?
- Pedrito.
- Pedrito, sácame del bosque, que te recompensaré.
- Tengo que preguntárselo a mi papá.
- ¿Y quién es tu papá?
- El guardabosques.
- ¿Y para qué se lo vas a preguntar? Sácame y te haré Héroe de la Unión Soviética.
- No, voy un momento a preguntar a papá.
Se va corriendo. Vuelve corriendo.
- No. No le saco a usted del bosque ¿Para qué quiero el título póstumo de Héroe de la Unión Soviética?
- ¿Cómo que póstumo?
- Sí, que mi papá dijo: “Sácalo y te mato”.

VI

Брежнев, прикрыв лицо панамой, лежит на мужском пляже санатория Политбюро. Пошла собака и лизнула ему гениталии. Не меняя позы, Брежнев лениво реагирует:
- Ну, это уж слишком, товарищи!

Brezhnev, con la cara cubierta con un sombrero, está tomando el sol en la playa masculina del Politburó. Llegó un perro y comenzó a lamerle los genitales. Sin cambiar de postura, Brezhnev replica con desgana:
- Bueno, camaradas, ¡esto ya es demasiado!

VII

- Доброе утро, Леонид Ильич! - говорит солнце Брежневу утром.
- Здравствуй, солнышко! - отвечает Брежнев.
- Добрый день, Леонид Ильич - говорит солнце Брежневу днем.
- Добрый день, солнышко! - отвечает Брежнев.
- Солнышко, почему ты не желаешь мне доброго вечера? - спрашивает Брежнев вечером.
- Пошел ты на ***, я уже на западе!

- ¡Buenos días, Leonid Ilich! - le dice el sol a Brezhnev por la mañana.
- ¡Hola, sol! - le contesta Brezhnev.
- Buenos días, Leonid Ilich - le dice el sol a Brezhnev al mediodía.
- Buenos días, sol - le contesta Brezhnev.
- Sol, ¿por qué no me dices "buenas tardes"? - pregunta Brezhnev por la tarde.
- ¡Vete a la mierda! ¡Ya estoy en occidente!

VIII

По случаю приезда Брежнева в одну из братских стран был устроен орудийный салют. После второго залпа старушка спрашивает милиционера, почему стреляют.
- Брежнев приехал, - отвечает тот.
- Не могли, что ли, попасть с первого разу?

Con motivo de la visita de Brezhnev a uno de los países hermanos se dispararon unas salvas. Tras la segunda descarga una anciana le pregunta a un miliciano por qué disparan.
- Es que ha venido Brezhnev - responde.
- ¿Y qué pasa, que no han acertado a la primera?

IX

Карл Маркс захотел выступить в СССР по радио.
- Хучь вы и комунисиський основоположник, - сказал ему Брежнев, - я не могу единолично решить такой важный вопрос. У нас коллективное руководство.
- Я скажу только одну фразу!
Сказать одну фразу Брежнев разрешил, под свою ответственность.
Маркс подошел к микрофону и прокричал:
- Пролетарии всех стран, простите меня!

Karl Marx quería aparecer en la radio de la URSS.
- Aunque usted es el que sentó las bases del quiminismo (Brezhnev no sabía pronunciar correctamente la palabra "comunismo") - le dijo Brezhnev -, no puedo tomar esa decisión yo sólo. Tenemos una dirección colegiada.
- ¡Sólo voy a decir una frase!
Brezhnev, bajó su propia responsabilidad, le dejó decir una frase.
Marx se acercó al micrófono y gritó:
- ¡Proletarios de todo el mundo, perdonadme!

X

При Ленине было как в туннеле: кругом тьма, впереди свет.
При Сталине - как в автобусе: один ведет, половина сидит, остальные трясутся.
При Хрущеве - как в цирке: один говорит, все смеются.
При Брежневе - как в кино: все ждут конца сеанса.

Bajo Lenin, era como estar en un túnel: oscuridad alrededor, y una luz al frente.
Bajo Stalin, era como en un autobús: uno conduce, la mitad está sentada y los demás van temblando.
Bajo Jruschov, era como en el circo: uno habla y todos se ríen.
Bajo Brezhnev es como en el cine: todos esperan el final de la película.

XI

После Московского кинофестиваля Бриджит Бардо говорит Брежневу на банкете в Кремле:
- Почему бы вам не открыть границу для всех желающих?
Брежнев грозит ей пальцем:
- Хочешь со мной наедине остаться, крошка?!

Tras el festival de cine de Moscú, Brigitte Bardot le dice a Brezhnev en el banquete en el Kremlin:
- ¿Por qué no abre la frontera para todos los que deseen irse?
Brezhnev le señala con el dedo:
- ¿Te quieres quedar conmigo a solas, encanto?

XII

- Сколько у нас всего евреев? - спрашивает Брежнев Косыгина.
- Миллиона три - четыре.
- А если мы им всем разрешим уехать, многие захотят?
- Миллионов десять - пятнадцать.

- ¿Cuántos judíos hay en el país? – le pregunta Brezhnev a Kosygin.
- Tres o cuatro millones.
- Y, si les dejamos irse, ¿cuántos querrán hacerlo?
- Entre diez y quince millones.

lunes, 8 de junio de 2009

Malaya Zemlya - Tierra Pequeña

Como ya Fernando nos recordó en el comentario a la entrada anterior, Novorrossiysk fue ocupada por los alemanes durante su ofensiva de 1942 después de una resistencia importante, sí, pero no especialmente destacada entre todas las ciudades que resistieron. Una parte de la zona, Malaya Zemlya (literalmente, "Tierra Pequeña"), no pudo ser ocupada, porque un destacamento soviético se mantuvo allí durante siete meses, hasta que en febrero de 1943 fueron liberados cuando, tras la capitulación de Von Paulus en Stalingrado, tuvo lugar la ofensiva soviética del Cáucaso y el Mar Negro y las fuerzas alemanas fueron expulsadas de la zona. La acción tenía como objetivo cortar a las fuerzas de la Wehrmacht que habían invadido el Cáucaso Septentrional (la famosa foto de la cruz gamada en el Elbrus) y por muy poco no tuvo un éxito completo; probablemente hubiera provocado un descalabro para la Wehrmacht aún mayor que el de Stalingrado, si no hubiera sido porque Von Manstein se pasó por el forro las órdenes de Hitler de resistir y ordenó la retirada a toda leche de las fuerzas del Cáucaso, mientras el Ejército Rojo apretaba en todas direcciones. La Wehrmacht consiguió resistir lo suficiente para escaparse del copo, aunque desde luego sufrió pérdidas territoriales muy importantes.

Durante mucho tiempo, la acción de Malaya Zemlya fue considerada una acción heroica, sí, pero como otras tantas que habían realizado las fuerzas soviéticas durante la guerra. La cosa cambió en la década de los setenta del pasado siglo. En 1964, el nuevo líder del partido era Leonid Brezhnev, que había sido comisario político en la operación de Malaya Zemlya. Comisario político no es un rango especialmente ligado con la heroicidad, porque su misión no consiste en cargar contra el enemigo, sino en arengar a las tropas propias y vigilar la pureza ideológica comunista de las mismas, no se les fuera a colar algún burgués.

Pero el superlíder había estado allí, e incluso publicó una trilogía, de la que formaba parte un libro, "Malaya Zemlya", bajo su nombre, aunque había pocas dudas de que el autor no había sido él, así que a la acción de Malaya Zemlya se le empezó a dar la importancia que merecía, más que el hecho, el líder. Se inventaron canciones patrióticas y a Novorrossiysk se le concedió la distinción de ciudad-héroe, en lo que comenzó a ser la devaluación del heroísmo, porque, no es que en Novorrossiysk no se hubiera sufrido, que sí, pero la línea de la heroicidad se hizo descender bastante desde las alturas de Leningrado o Stalingrado, para que Novorrossisk se quedara en el lado bueno. De paso, a Brezhnev le dieron el Premio Lenin de literatura, la máxima distinción literaria de la Unión Soviética. Estaba visto que, puestos a degradar distinciones, a los lameculos del líder no les paraba nada.

A estas alturas, el ciudadano soviético ya estaba curado de espanto y el culto a la personalidad de Brezhnev, de por sí un señor tirando a mediocre, no engañaba a casi nadie. El encumbramiento de todo lo que hubiera hecho produjo una serie de chistecitos que, por lo menos, no fueron tan perseguidos como en los tiempos de Stalin, en que ser gracioso era un lujo que sólo se podía permitir el propio Stalin.

A mí el que más me gusta es el chiste siguiente, con muy mala leche y referido preciamente a esta acción que comentamos:

Un veterano de la guerra le dice a otro: "Mientras tu estabas ahí rascándote la barriga en Stalingrado, yo peleaba en Malaya Zemlya."

El causante de todo eso, Leonid Brezhnev, era él mismo objeto de numerosos chistes. A ver si puedo hacer una recopilación bilingüe,dejando fuera los juegos de palabras intraducibles, y colocarla por aquí, porque se las traen. Pero eso será a la próxima.

viernes, 5 de junio de 2009

Heroísmo

En Rusia hay bastantes ciudades que son héroes. Uno piensa que no tiene mucho sentido considerar héroe a toda una ciudad, y que los que serán héroes o cobardicas son los que viven en ella, pero eso debió parecer poco a las autoridades estalinistas que sobrevivieron a las purgas y a la Segunda Guerra Mundial, que concedieron la denominación de héroe a las ciudades en las que hubo más jarana en la Gran Guerra Patria.

Moscú es una de esas ciudades-héroe. Es probable que muchos del millón largo de habitantes que Moscú tenía en la época del nombramiento tuvieran un miedo cerval cuando los alemanes lanzaron la ofensiva que les llevó a treinta kilómetros del Kremlin, pero lo que es seguro es que, en miedo acumulado, las purgas fueron algo más aterrador. Porque los alemanes fueron rechazados por las fuerzas que mandaba Zhukov y en todo el resto de la guerra no sólo no volvieron a acercarse a Moscú, sino que, muy al contrario, se fueron alejando más y más hasta perderse.

Otras ciudades tuvieron menos suerte. Leningrado, que ya no se llama así, es la más destacada, al tener que soportar un asedio cruel de cerca de tres años; Murmansk, que es una ciudad que está allí arriba, dentro del Círculo Polar, también tuvo sus más y sus menos con los alemanes y sus entonces aliados finlandeses que querían evitar que llegasen a la Unión Soviética suministros de los aliados occidentales; Minsk, que fue minada y destruida a conciencia por las fuerzas alemanas antes de que los soviéticos la recuperaran. Brest, que igualmente fue destrozada.

Y luego está Novorrossiysk. Novorrossiysk probablemente fue el punto a partir del cual la denominación de ciudad-héroe comenzó a devaluarse. Porque si tú eres el único que tiene un título, ese título vale la pera, pero si también le dan el título al enchufado de turno, tu título comienza a ser sospechoso. Algo de eso pasó con el título de ciudad-héroe, y una de las causas de ello fue Novorrossiysk. Pero hoy la cosa corre prisa, así que lo dejo para la siguiente entrada.

miércoles, 3 de junio de 2009

Placas (y III)

Para acabar la serie de las placas conmemorativas, vamos a responder una pregunta pérfida ¿Realmente nos podemos fiar de que nos dicen siempre la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, o hay un componente de fantasía en la historia que nos intentan revelar?

Para responder a la pregunta, salimos de Moscú y nos dirigimos a Melíjovo, lugar situado a unos setenta kilómetros al sur de Moscú y en el que residió bastantes años Anton Chéjov, otro escritor ruso de renombre que no requiere presentación. Melíjovo es un lugar muy bonito en el que hoy hay un museo dedicado a la memoria del escritor. Como ya otro lo ha descrito con detalle, el que quiera saber más sobre el lugar debería ir allí y leerlo.

Pero nosotros hemos venido a Melíjovo, no por la belleza del lugar ni por el interés que despiertan sus museos, sino por el asuntillo de las placas. Al lado de la entrada del museo, pues, unos obreros están construyendo una casa de madera que seguro que cuando terminen quedará muy chula. Observemos con detalle el asunto.


Observémoslo con más detalle.


Con más detalle aún.


Y traduzcamos: "En esta casa, entre 1951 y 1987, vivió el creador del Museo A. P. Chejov, Yuri Konstantinovich Avdeev"

En esta casa, dice... eso para que os fieis de las placas.

lunes, 1 de junio de 2009

Placas (II)

Bueno, pues el otro personaje que ha visto todos sus pasos reflejados pormenorizadamente en las calles de Moscú es Lenin, al que seguramente no hace falta presentar. Lenin no despierta simpatías tan unánimes como Pushkin, pero lo cierto es que tampoco deja indiferente. De hecho, al que no le despierta simpatías, lo que le despierta es una antipatía bastante acusada, pero eso es ahora, o al menos es ahora cuando te permiten decirlo. Durante la época que precedió a 1991, la única opinión posible consistía en decir que Lenin era la pera limonera, padre de la Patria, líder del proletariado mundial, excelso pensador, ejemplo de persona y mente privilegiada. Hasta hay quien dice que era guapo, que ya es tener gustos raros. Y, claro, en estas circunstancias, el Senatus Populusque Sovieticus lo recordó de todas las maneras que pudo y, en particular, de la que más le gusta: ¡poniendo placas!


Por Moscú Lenin pasó más bien poco, pero al menos Moscú le debe a Lenin haber recobrado la condición de capital. En marzo de 1918, con la Reichswehr en Pskov, el Kaiser Guillermo amenazando a Petrogrado y los alemanes avanzando en todas direcciones en un paseo militar, Lenin vio la cosa chunga, tomó el tren y se fue a Moscú y con él se fue la capitalidad hasta hoy. Apareció por la estación de tren que aún hoy se llama de Leningrado y, si hacéis el mismo viaje, de San Petersburgo a Moscú, y salís de la estación por el vestíbulo principal, os daréis cuenta de que hay, no ya una placa, sino un obelisco entero recordando la llegada de Lenin al lugar. La llegada de Lenin a Moscú es, como hemos dicho, un hecho histórico importante, y gracias a él Moscú es hoy la capital de Rusia, por lo que el obelisco está plenamente justificado. Bien por el autor de la idea, pero sigamos viendo placas.


La placa de ahí arriba está situada en un lugar importante, y reza como sigue:

"Vladimir Ilich Lenin pronunció desde el balcón de este edificio los siguientes discursos:
* El 3 de noviembre de 1918 ante los participantes de la manifestación en honor de la revolución austrohúngara.
* El 24 de noviembre de 1918 con ocasión de un mitin el Día del Oficial Rojo.
* El 19 de enero de 1919 en un mitín en protesta por los asesinatos de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht.
* El 16 de octubre de 1919 ante las columnas de trabajadores comunistas de las regiones de Yaroslavl y de Vladimir que se dirigían al frente."


Hombre, qué duda cabe que la cosa tiene su aquél, vale, pero es que la placa está situada en el histórico edificio en que residía el Gobernador de Moscú, y que hoy es la sede de la Alcaldía. Y en ese edificio han pasado cosas bastante más importantes, y quizá menos confesables, que esos discursos de Lenin, que seguro que fueron muy buenos, sí, pero que como ésos hay a patadas.


Si subimos un poquito más por la calle Tverskaya y miramos a la pared de la derecha, nos encontraremos con la siguiente placa, que, traducida, reza como sigue:

"En este edificio, el 15 de mayo de 1918, Vladimir Ilich Lenin leyó el informe "Sobre la situación actual en el congreso regional de Moscú del Partido Comunista Bolchevique de Rusia".

Yo no sé lo que pensaréis vosotros, ni si os importa mucho ni poco la situación de la sección regional de Moscú del Partido Bolchevique en 1918, pero, machos, ahí s'han pasao tres pueblos.

Y con esto dejamos a Lenin en paz, en el confortable mausoleo donde amarillea su cuerpo serrano, pero a la serie de las placas todavía le queda un epílogo.