viernes, 9 de octubre de 2009

Periferia urbana

Para terminar la serie sobre San Petersburgo, y ya volviendo al hotel con los pies bastante doloridos después de tanto paseo, me topé con esta placa.

Sobre placas, ya quedaron algunas cosas escritas (aquí y en las dos entradas posteriores a ésa), pero siempre quedan algunas sorpresas. El señor que, colgado del teléfono, ha quedado inmortalizado en esta placa es Kornelii Arkadievich Glujovskoy. Glujovskoy fue, según reza la placa, director del GlavZapStroy, héroe del trabajo socialista, y trabajó en el edificio en el que estaba situado esta placa entre 1963 y 1987. El edificio, naturalmente, era el antiguo GlavZapStroy, un edificio clásico con columnas, en la otrora calle Herzen, que antes, con el zarismo, había alojado a un banco.

Los rusos son muy amigos de denominar a sus instituciones públicas con nombres interminables, que luego tienen que acortar de alguna manera para hacerlos razonablemente operativos. Cuando las siglas no son posibles, porque resultan totalmente impronunciables, incluso para paladares tan acostumbrados a juntar consonantes como los de los propios rusos, toca juntar comienzos de palabras. Y eso es lo que, entre otros varios millares de palabras, ha sucedido con GlavZapStroy, que es "Glavnoe territorialnoe upravlenie po stroitelstvu v Severo-zapadnyj rayonaj Rossiyskoy Sotsialisticheskoy Federativnaya Sovietskaya Respublika" (Главное территориальное управление по строительству в Северо-Западных районах РСФСР), es decir, en castellano la "Dirección General Territorial de Construcción en las Regiones Noroccidentales de la República Socialista Federal Soviética Rusa" ¿Verdad que no es de extrañar que quisiesen abreviar el nombrecito?

El cometido de la entidad que encabezaba el señor Glujovskoy era construir, construir y construir. El señor Glujovskoy la presidió desde su creación, y prácticamente la organización desapareció cuando Glujovsky se fue al otro barrio en 1987. Con la Perestroyka, muchas de las organizaciones que habían ido siendo creadas bajo el GlavZapStroy fueron privatizadas y el propio GlavZapStroy fue eliminado en 1989. RIP. Finito.

El GlavZapStroy se enfrascó durante su existencia en una febril construcción, en particular de naves industriales a troche y moche, que tuvo la virtud la crear un San Petersburgo totalmente distinto al turístico que conocemos. Si uno sale del centro de Píter, se encuentra con un paisaje industrial desolado no muy distinto al habitual en casi todas las ciudades rusas. Vamos, que el centro de San Petersburgo es precioso, pero, si uno sale de él, lo que encuentra es más o menos lo mismo de siempre: prácticamente el mismo edificio repetido infinidad de veces.

El GlavZapStroy se dedicaba a construir, pero lo de conservar lo construido lo llevaba bastante peor. Durante su existencia, el centro de San Petersburgo, salvo (y sólo a veces) los edificios más emblemáticos, fue completamente descuidado, hasta convertirse en el lugar gris que me encontré en 1994, un lugar cuyos patios interiores estaban atestados de escombros, orín y basura, por pura y dura desidia de quienes hubieran debido encargarse del mantenimiento, y por el hecho, hasta cierto punto estructural, de que en ningún lugar como San Petersburgo se dio la institución de la "komunalka", consistente en que varias familias debían compartir un piso, no siempre grande, y apañarse allí para vivir como pudieran. Y ya se sabe que lo que es de todos no es de nadie, y nadie lo cuida.

Sólo a partir de la defunción del sistema centralizado comenzaron las autoridades a ocuparse menos de la periferia y más del centro, a lavarle primero la cara, y luego a adecentarle las entrañas, hasta dejarlo en la situación actual, mejorable, pero decente.

En fin, que lo lógico es que a Glujovskoy le hubieran puesto la placa en alguno de los mamotretos industriales cuya construcción supervisó, todo hay que decirlo, con gran éxito. El hecho de que la placa esté en plena Bolshaya Morskaya, al lado mismo de la Nevsky, donde no hizo reemplazar ni un ladrillo, queda un poco extraño.

5 comentarios:

flamenquito dijo...

"Y ya se sabe que lo que es de todos no es de nadie, y nadie lo cuida."

Pues yo había leído a más de un corresponsal, a más de un diplomático y a más de un más hablar de la limpieza del Moscú y el Leningrado de antes ... de antes de Gorbachov, e incluso en la epoca de la katastroika ... Estarían equivocados ...

Ah!, se me pasaba, ¿eso, lo de "lo que es de todos no es de nadie, y nadie lo cuida" es a lo que te referías cuando decías que por ahí, en tus post, había detalles, rastros, pistas de tu ideología?.


Te dejo esta lectura por si te interesa:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=92934

salud.

(¡Qué hay de lo mío!)

Bejemoz dijo...

Weno, xro has estao en el piso de alguien k viva en piter y sea de klase media o weno, ya me entiendes, d la mayoria??

javier dijo...

No sé si has leido a Viatcheslav Pietsuj y su irónica novela "La nueva filosofía moscovita" donde narra la vida de una komunalka de Moscú. No era un infierno, más bien parecía reproducirse esas escenas galdosianas que suceden en las corralas madrileñas: gente hablando a gritos, colas para ir al baño o la pila de agua, chismorreo implacable, mucho roce y mucho sobamiento en las escaleras y esquinas.

En todo caso, para ser una vivienda regalada por el Estado, tampoco es tan terrible. Eso sí, imagino que los solteros y los divorciados lo llevaban mucho mejor.

Alfor dijo...

Flamenquito, tanto a mí, como posiblemente a la mayoría de los lectores habituales, nos está divirtiendo mucho comprobar cómo los árboles no le dejan ver el bosque. Siga así :D

Bejemoz, si, y staba todo roñoso y warro. Dentro dl piso s podia star, xro xpa llegar habia q pasar x sitios mazo kutres.

Javier, no lo he leído, pero tomo nota. Supongo que todo es acostumbrarse a la komunalkas, pero desde luego existe una vida mejor.

JUANO dijo...

Relacionado con San Petesburgo recomiendo leer la biografía del canario Agustín de Betancourt. De un pueblito de pescadores en Tenerife a fundador de la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos en Madrid y luego a "modernizador" de la Rusia zarista con -entre otras cosas- varias obras que siguen en pie en Moscú y San Petesburgo... :)

Casi casi tan importante como Chuck Norris.