viernes, 31 de octubre de 2008

Basureo histórico

Los que tenemos que tratar con moscovitas no dejamos de asombrarnos de la manía que tienen, en cuanto tienen un poquito de poder, de utilizarlo en basurear al personal a base de bien, incluso en asuntos que son en su beneficio. Se diría que hay una especie de reafirmación personal en humillar un poquito al prójimo. Así, el funcionario te hace esperar sin ninguna necesidad, el cajero del banco te pone todo tipo de trabas, el empresario remolonea hasta el último momento a la hora de concederte una cita, la vigilante del metro mira con desprecio a los pasajeros y ruge a los que se atreven a preguntarle algo, la secretaria del jefe se cree alguien y mira por encima del hombro a las demás secretarias, a las que trata con un desdén brutal... vamos, que flota en el aire una mala uva que es infinitamente más dañina que la contaminación ambiental. Y os aseguro que la contaminación ambiental es la repera.

Pues bien, que nos sirva de consuelo a los guiris que somos basureados que esta actitud no es nueva ni muchísimo menos. Ahí, en la imagen de la izquierda tenemos una de las referencias históricas más acabadas del basureo. El cuadro es obra de Víktor Vasnetsov, uno de los grandes pintores rusos y el no va más del género histórico y religioso, que acabó sus días en 1926 en la confusión de un estado diferente al que le había inspirado, como otro de los grandes, Nesterov. Pero eso ya será cosa de otra entrada.

El señor representado en el cuadro es Iván IV, apodado "el Terrible" (1530 - 1584). Efectivamente, parece que el pobre hombre no era de trato precisamente agradable. Subió al trono al morir su padre cuando tenía tres años, se quedó huérfano de madre a los ocho y durante su infancia los boyardos le basurearon a base de bien, por lo cual tomó ojeriza a todo quisqui. Cuando consiguió hacerse con el bastón de mando, se dedicó a caer mal al mundo entero, además de a asesinar a diestro y siniestro, a casarse repetidamente (Enrique VIII, a su lado, era un aprendiz) y a conducir guerra tras guerra. Pero eso es secundario: lo principal es que era un maestro en el arte de basurear. Porque basurear puede ser un arte, ya lo creo que sí.

En 1557, Iván el Terrible pilló un cabreo de dos pares de narices cuando a unos artesanos alemanes que había contratado les denegó el visado de tránsito (por hablar en términos actuales) la Orden de Livonia, una rama de la Orden Teutónica, que dominaba los territorios de lo que hoy son Estonia y Letonia y por donde los artesanos de marras tenían que pasar sí o sí. La verdad es que la Orden Teutónica estaba bastante lejos de ser lo que había sido en los siglos XIII y XIV, así que Iván, que estaba crecido después de sus últimas victorias bélicas, les pidió un tributo de los que hacen pupa al bolsillo. La Orden de Livonia, muchos de cuyos miembros, pero no todos, se habían pasado al protestantismo, estaba en plena disolución (efectivamente, se disolvió tres años después), por lo que intentó evitar un choque armado y, de momento, envió una embajada a Moscú con el fin de arreglar las cosas.

La embajada no tuvo éxito. Los regateos de los caballeros teutónicos no dieron resultado, con lo que los miembros de la legación se volvieron para el Báltico, pero el último día antes de irse, recibieron una invitación a cenar por parte del mismísimo zar. Los diplomáticos alemanes, supongo que contentos por cenar de gorra y con el zar, que sería antipático y un psicópata de categoría, pero les daba papeo, llegaron al Kremlin, se sentaron a la mesa y se encontraron con que los platos estaban vacíos, y así siguieron, porque nadie les sirvió en toda la noche ni siquiera las sobras del mediodía. El zar, por supuesto, ni apareció por allí. Toma basureo.

Y así hasta hoy, maldición, que no hay ruso con algo de poder entre sus manos, o que crea que lo tiene, que no lo use en aplastar al prójimo. Y, si para ello hay que renunciar a los buenos modales, se renuncia. Lo primero es lo primero.

Al que le fue peor fue al propio Iván el Terrible. La guerra de Livonia duró entre 1558 y 1582, nada menos, y dejó a Rusia enfrentada a la Unión Polaco-Lituana, a Suecia, a Curlandia, a los turcos y prácticamente a todo hijo de vecino, hasta que al final Iván tuvo que darse por vencido, reconocer su derrota, y murió poco después, probablemente dando un alivio tremendo a todo el que había tenido que soportarlo. Como, en vida, se había cargado a toda su familia, hijo mayor y alguna esposa incluidos, le sucedió su segundo hijo, que era tonto perdido y con el que extinguió la dinastía. Rusia, tras su reinado, quedó tan hecha cisco que por poco no desaparece a manos de los polacos.

Y luego hay quienes se quejan de Zapatero...

5 comentarios:

miguel dijo...

Pobre Ivan el maldenominado "el terrible"cuando el verdadero apelativo fué el de " grozny "que significa imponente,riguroso o furioso.Nuestro sapatero no tuvo la infancia de Ivan(huerfano prematuro tras muerte infecta de su padre y el envenenamiento de su madre junto con la compañía de un hermano minusválido)ni nació como el pobre Ivan con dos dientes prematuros.
No fué siempre malo:al acceder al poder bajó los impuestos e hizo reformas administrativas recortando el poder a los nobles y protegió las bellas artes. Rusia alcanzó con él cotas de esplendor hasta que enfermo, en el 1553, pretendió que los nobles juraran fidelidad a su hijo Dimitri(como si el "sapa" dejara pasar a su Vice) El pueblo no le apoyó y fué cuando arremetió contra Kazán y Astracán, hasta que el metropolitano Afanasio y la Duna entera le invitaron al exilio. Cosa que hizo refugiándose en casa de Alexandro Slodova, a cien metros de Moscú.El presunto terrible Ivan llegó a pedir perdón por escrito al metropolitano, anunciando su vuelta, cosa que hizo para terminar con el arraso de Moscú por lo tártaros.Escribió un humilde testamento reconociéndose pecador.Lo que vino después no puedo juzgarlo, pero aplaudo su buen gusto de morir pretendiendo mover el peón reina junto al tablero de ajedrez que había pedido.En nuestro pais no saben ni que existe ese juego.

Anónimo dijo...

Zapatero tiene "talante".

Alfina

PS: no sé por qué no puedo firmar como siempre...

Alfor dijo...

Miguel, te voy contestando por partes, que el tuyo es un comentario con muchas partes:

1.- "Terrible" no es una traducción tan mala de "грозный". "Imponente", "riguroso" o "furioso" no están tan lejos del campo semántico de "terrible", pero es que además la raíz de "грозный", "гроз", sugiere asociaciones como "грозить" (amenazar) y "угроза" (amenaza). Desde luego, en cualquier caso, un amiguete encantador no era.

2.- "Al acceder al poder bajó los impuestos". Vaya, vaya, un neoliberal avant la lettre ¿Eso necesariamente es bueno? :) No sé si Solbes estaría de acuerdo.

3.- "Recortando el poder a los nobles". Parece que se dedicaba a recortar a los nobles, directamente. En cualquier, si le quitas el poder a un noble para que se lo quede un psicópata furioso, probablemente sales perdiendo.

4.- Eso del refugio "en casa de Alexandro Slovoda, a cien metros de Moscú" es bastante inexacto. En realidad, lo que hizo Iván IV fue largarse con viento fresco de Moscú a una ciudad que entonces se llamaba Alexandrovskaya Slovoda (Slovoda es una traducción aproximada de "barrio") y hoy se llama Aleksandrov y está a unos cien kilómetros al norte de Moscú. De paso, envío cartas a los boyardos y al Patriarca, acusándoles de todo, y otra al pueblo señalando a los nobles como los culpables de todos los males y estando a punto de provocar un alzamiento masivo del populacho contra los nobles, que no hubiera dejado ni uno con la cabeza unida al tronco. No es extraño que le rogaran que volviera. En todo caso, lo de enviar a bandas de asesinos a dar rienda suelta a sus instintos, en lugar de luchar contra los polacos, lituanos y suecos, estuvo por lo menos feo.

5.- Sabía que murió jugando al ajedrez, pero no que jugaba 1.d2-d4. En aquel tiempo esa jugada era insólita entre jugadores profesionales, porque tanto la escuela italiana de Greco y Polerio como la española de Ruy López de Segura partían de un rápido desarrollo de piezas y posiciones abiertas, más fáciles de conseguir con 1.e2-e4.

Alfina, Iván el Terrible también tenía talante. Mal talante, pero talante al fin.

Anónimo dijo...

Hola, voy a meter un poco de baza sobre Iván, aclaro que es lo que recuerdo de una biografía que leí de él hace años:
1. El sobrenombre Groznij es una mala traducción del tártaro al ruso. Después de la conquista de Kazán, los tártaros le denominaron algo así como "el impetuoso" o "el arrojado", los rusos lo tradujeron incorrectamente por "el temido".
2. Efectivamente murió en su cama jugando al ajedrez con Boris Godunov. Desconozco la jugada.
3. En el conflicto con Polonia y Lituania y la Orden de Livonia había un problema de fondo desde hacía años. En la costa báltica existía una ciudad de gran valor estratégico, no recuerdo el nombre, que por un atavismo feudal estaba regida por su obispo católico pero era vasalla del zar ruso. Polacos, lituanos y la Orden de Livonia siempre quisieron desterrar ese vasallaje.
4. Se le considera uno de los monarcas europeos más cultos de su tiempo.
5. Desconozco que bajara los impuestos aunque sí reforzó el poder del centro frente a los boyardos.
6. Era tolerante en materia religiosa y emitió el primer edicto de libertad religiosa en Europa desde el emperador romano Constantino. Cuando años después estallaron las guerras de religión en centroeuropa, este edicto provocó un aluvión de refugiados hacia Rusia porque era prácticamente el único país donde tanto católicos como protestantes podían tener refugio. Es el origen de la primera gran oleada de inmigración de origen alemán hacia Rusia.
7. Tenía bastante mala uva.
Saludos
Fernando

PS: a mí tampoco me deja firmar, me da error en el URL

Alfor dijo...

Gracias, Fernando. Sólo quiero añadir que la ciudad que buscas es Riga. Su obispo gobernaba directamente el obispado sin estar sometido al poder temporal circundante.

De todas formas, que el obispo de Riga fuera soberano de hecho independiente, aunque vasallo, no era tan anormal entonces. En los territorios del Imperio Alemán era muy frecuente (y la Orden de Livonia, como su mamá, la Orden Teutónica, venían precisamente de allí). Por ejemplo, está el obispado de Lieja, que también era soberano de hecho, aunque rendía vasallaje al rey de España, como soberano de los Países Bajos españoles.

Incluso hoy en día, fíjate en quién es el Jefe del Estado en Andorra.