lunes, 16 de abril de 2007

Más campanas

Visto que las campanas levantan más pasiones de lo que parecía en un principio, voy a continuar con ellas, habida cuenta de la existencia de una corriente campanófoba de importancia. Y es que, efectivamente, puedo comprender que las campanas sean un molesto recuerdo para quienes están de vuelta de todo lo que representan.

La ciudad más emblemática de Rusia, en lo que a campanería se refiere, es Yaroslavl, que está a unos cuatrocientos kilómetros mal contados al norte de Moscú, en la confluencia de los ríos Volga y Kotorosl. Las mejores campanas de Rusia se fundían allí y viajaban a todos los confines del imperio, pero, en esta ocasión, en casa del herrero no había campana de palo, sino que lo mejor de lo mejor se quedaba en casa, en las numerosas iglesias y monasterios de la ciudad, para tañerlas a gusto.

En esto, llegó el año 1917 y lo de las campanas empezó a estar, no ya pasado de moda, sino directamente mal visto por las nuevas autoridades bolcheviques, sumamente beligerantes, sólo que en sentido negativo, en lo tocante a religión. En Yaroslavl se distiguió por su actuación una llamada "Unión de Ateos Militantes", que, de momento, le tomó ojeriza al asunto de las campanas. Pues bien, la susodicha Unión de Ateos Militantes se dedicó con empeño a recoger firmas entre los obreros de Yaroslavl para un manifiesto en el que los firmantes, supuestamente, pedían la supresión de las campanas, porque el ruido "les molestaba en su trabajo". Los obreros firmaron masivamente. Si alguno opuso un principio de resistencia, fue rápidamente convencido de la conveniencia de sentirse molestado por las campanas, o afrontar un viaje a unos campamentos que las autoridades soviéticas estaban organizando unos cuantos centenares de kilómetros al norte, destinados a gente tan levantisca, insurrecta o insolidaria como ellos. Y, claro, presentado el manifiesto a las autoridades, éstas, probablemente con lágrimas en los ojos, no tuvieron más remedio que acceder a las súplicas de los obreros y prohibir radicalmente el uso (y, por tanto, abuso) de las campanas.

Conseguido el primer éxito de hacer callar las campanas de la ciudad más campanuda de Rusia, la Unión de Ateos Militantes, que debía andar algo desficiosa, se dedicó a proponer el derribo, no ya de campanarios, sino de iglesias enteras, directamente. De momento, le echaron el ojo a la iglesia de la foto, la maravillosa Iglesia del Profeta Elías, que, en su ubicación a un lado de la plaza Soviétskaya, estorbaba sobremanera los grandiosos proyectos proletarios que abrigaban las autoridades locales.

Como la foto la hice yo hace año y medio, es evidente que la Unión de Ateos Militantes (gracias a Dios, porque la Iglesia del Profeta Elías es un prodigio) pinchó en esta ocasión en hueso, pero, como se hace tarde, dejo para otro día el tira y afloja que hubo alrededor de ella.

5 comentarios:

BAR dijo...

Creo q lo más cercano que he estado con el tema de las campanas...es con la colección que tenía mi abuela, apuesto que eran más de 500 de todo el mundo...

Lo malo fué que al meterse más al cotolicismo, le hicieron creer que las campanas eran un simbolo de superstición, por lo que todas fueron a parar a la basura....

Un beso

El loco ha hablado dijo...

Esto me da mucha pena... Me recuerda mi niñez, cuando yo era el campanero y volteaba las campanas del campanario de la Iglesia de San Nicolás. Las de la Iglesia grande, las de San Esteban, las pusieron automáticas. ¿A que no es lo mismo?

Alfor dijo...

BAR, las campanas ¿símbolo de superstición? ¿Pero qué clase de campanas tenía tu abuela?

El loco ha hablado, bienvenido, campanero. Por supuesto que lo de las campanas automáticas no es lo mismo. Aquí se requiere destreza artesanal.

Esther Hhhh dijo...

Pues mira, la Unión de Ateos MIlitantes tuvieron la mismica idea que tengo yo a bien hacer en mi calle, a ver si logramos que el cura de los cocos se toque sus idems en vez de las campanas y nos deje a todos un poco en paz...
Ains, Madre del Amor Hermoso, Alf. (Es que si no digo mi frase, reviento). En cuanto a lo de tumbar la iglesia... como diría Asterix (adaptado, eso sí) estos rusos están locos...

Besitosssssss

Alfor dijo...

Esther, como podías esperar de mí, voto por el cura. Vivan las campanas.