miércoles, 21 de enero de 2026

El subsidio de desempleo y las tijeras

Continuamos con aspectos de las reformas y recortes del gobierno belga que tan enfadados tienen a los sindicatos, a los socialistas y a los grupos de la oposición en general. Uno de los más destacados es la reforma del subsidio de desempleo. Hasta el año pasado, el subsidio de desempleo se iba reduciendo con el tiempo, pero no hasta el punto de dejar al desempleado sin recurso alguno, es decir, a partir de cierto momento era una prestación indefinida. El gobierno ha supuesto que tal circunstancia no incentivaba la búsqueda de empleo. Hasta ahí, estamos de acuerdo. Parece que hay gente que se conformaba con el subsidio, que le daba lo suficiente para subsistir, y que pasaba de buscar empleo o, lo que es peor, rechazaba los que se les ofrecían.

El recorte ha consistido en acabar con ese subsidio a perpetuidad. En el futuro, el subsidio, que se reduce a medida que avanza el tiempo, quedará limitado a dos años, todo lo más. Y, entretanto, se ha establecido un período transitorio. Por ejemplo, lo que más llama la atención es que aquéllos que llevaban percibiendo el subsidio más de veinte años (parece que había alguno de éstos...) han dejado de cobrar a partir del 1 de enero. Para los que llevaban cobrándolo menos tiempo, se establecen distintos períodos que terminan en junio.

Hasta aquí, todo claro, ¿no? Los que llevan una eternidad cobrando después de no haber trabajado durante los últimos lustros tendrán que buscar trabajo, ingresos o algo que les permita llevarse los garbanzos, o los mejillones con patatas fritas, a la boca. En todo caso, eso permitirá reducir los gastos del sector público.

Bueno, pues parece que no.

En cada municipio belga, existe algo llamado CPAS, que significa "Centro Público de Acción Social". Estos centros, que funcionan de manera autónoma, se ocupan de garantizar unos recursos mínimos a quienes no disponen de ingresos. Vamos, a los pobres de solemnidad, eso sí, que residan legalmente en Bélgica. Entiendo que los mendigos que ejercen en las puertas de los supermercados y de las iglesias no son residentes legales, porque, si lo fueran, podrían dirigirse al CPAS de su municipio y éste ya se ocupará de prestar la ayuda necesaria, que puede ser un ingreso vital mínimo, ayuda al alquiler, ayuda médica urgente, entre otras posibilidades. No se morirían de hambre, vamos.

Los municipios han caído a finales del año pasado en la cuenta de que los recortes en el subsidio eterno de desempleo iban a tener un impacto entre la clientela de todos y cada uno de los CPAS. Alguien que lleva la friolera de veinte años sin conseguir trabajo, y probablemente sin buscarlo, es poco probable que sea atractivo para algún empleador, pero, si se queda sin el subsidio con el que quizá contara hasta que se jubilara, algo tendrá que hacer y ese algo va a ser ir al CPAS a poner la mano. O el plato.

Yo no sé qué habrán hecho los otros municipios, pero el mío, Uccle, ha decidido reforzar el presupuesto del CPAS local, para hacer frente a las peticiones que se esperan. Todo esto no tendría mayor importancia, si no fuera porque la pasta para ese incremento del presupuesto va a salir de un aumento criminal del impuesto sobre bienes inmuebles, que va a crecer un 10% prácticamente lineal. Para hacerse una idea, el impuesto sobre bienes inmuebles, que en franchute se llama "précompte immobilier", que pago yo anda por los tres mil euros, afortunadamente sólo una vez al año, lo cual ya se acerca mucho a mi concepto de barbaridad. Pues ya puedo desembolsar trescientos euros más para que los parados de larga duración sean atendidos por el CPAS de mi pueblo.

El resultado económico de los recortes en materia de desempleo es curioso, al menos en mi municipio, que además es de los pudientes. Ya me gustaría saber cómo se apañarán en otros lugares, como Molenbeek, Anderlecht o Bruselas-Centro. El gobierno federal se ahorrará una pasta, pero esa pasta la van a pagar los municipios a través del CPAS. En el caso de Uccle, esa pasta la vamos a pagar todos los que somos propietarios de un inmueble, en mi caso del que utilizo para residir en él. Si lo estuviera alquilando a otro, supongo que repercutiría ese aumento en el alquiler que pagara mi inquilino. Total, que en realidad el recorte no es tal: el sector público gasta lo mismo en gasto social y lo que ocurre es que nos ha subido los impuestos.

Toma ya, gobierno liberal belga. No entiendo por qué los socialistas se quejan de este gobierno: esto es exactamente lo que ellos hubieran hecho.

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