domingo, 25 de mayo de 2014

La relación entre Crimea y los atascos de Moscú

Volver a Moscú un año después, con un calor sofocante, es una experiencia extraña. Al contrario de otros compañeros, que jamás han vuelto a pisar el país, yo no salí rebotado de Moscú. Salí porque ya hacía algún tiempo que sentía que me había llegado la hora, primero la hora laboral, y también la hora vital de pasar a otra etapa. Y a la que Dios, tras poner a prueba mi paciencia, me puso enfrente la oportunidad de desencasillarme del país, tuve claro que tenía que decir que sí.

Entretanto, he vuelto a un sitio de cuyo paisaje ya no formo parte, y he vuelto con toda la familia. Ninguno formamos ya parte del paisaje, pero mis hijos creo que no son totalmente conscientes del asunto. De momento, tienen una agenda mucho más poblada que la mía, que tengo asumido que estoy aquí para plegarme a lo que ellos prefieran hacer. Y así es como esta mañana, tras acompañar a Ro a una cita con una amiga, me he encontrado tirado en la confluencia entre Novy Arbat y el bulevar sin saber muy bien qué hacer, con un sol brutal, cerca de treinta grados y dos horas por delante. Y lo primero que he visto ha sido el anuncio que aparece ilustrando esta entrada. En principio, se trata de algo muy loable: una iniciativa de un señor, el de la foto, para recuperar un Moscú sin atascos. Pero veamos la traducción del texto del anuncio:

Hemos recuperado Crimea; recuperemos también un Moscú sin atascos.
Shuisky (que es el de la foto) está recogiendo firmas. Probok.net.

Más allá de la retórica oficial, que es bastante moderada, cosas como este anuncio y alguna conversación que me ha dado tiempo a mantener viene a indicarme que, en el imaginario popular, la "recuperación" de Crimea se percibe como algo enormemente positivo, como un auténtico logro que viene a demostrar que el pueblo ruso es capaz de mucho (aunque lo de conseguir eliminar los atascos de Moscú parece demasiado, incluso para él), y que el orgullo está de vuelta, y posiblemente para quedarse durante mucho tiempo. Las cosas ya no van a ser igual de ahora en adelante. No es la primera vez que Rusia imponía un cambio de fronteras tras el fin de la guerra fría, porque ahí están los casos de Transnistria, Osetia del Sur o de Abjasia, pero sí que es la primera en que Rusia obtiene un beneficio territorial directo, no vergonzante como en los casos anteriores, y además conseguido de forma rápida, incruenta y eficaz.

Me quedé un rato mirando el anuncio. Domingo por la mañana, efectivamente no hay atascos, tengo dos horas por delante, Ro y su amiga deben estar de paseo por Arbat, y yo tengo que ocupar este tiempo de alguna manera provechosa.

Antes de que se me hiciera tarde. Como ahora se me ha hecho.