sábado, 19 de enero de 2013

Cuesta abajo

Ahora que estoy de vuelta a la actividad escritora, después de haber estado un par de semanas de vacaciones, sí, pero más ocupado que cuando estoy trabajando (que últimamente no es poco), toca volver la mirada atrás y sentir un escalofrío que recorre la espalda.

Las Navidades han sido bastante particulares. De momento, porque no he pisado España durante las mismas, por primera vez en toda mi vida. Hasta ahora, un exiliado como yo siempre había llevado cuenta de los días del año en que no había dejado de pisar España. Durante mucho tiempo, la última semana de septiembre siempre la había pasado en España, e incluso tomaba vacaciones durante la misma. Hasta que un año no pudo ser y ya sólo quedaba el período navideño.

Entonces llegó el año en que me tocó pasar el día de Navidad en Moscú. Un año bastante chunguillo, pero que tuvo que venir. Sin embargo, el 29 de diciembre me planté en España, así que aún quedaban los días entre el 29 de diciembre y el 5 de enero, que siempre había pasado en España.

Este año, no. Este año ya han quedado barridos todos esos días. Busquemos la fecha del año que busquemos, siempre habrá habido al menos un día que lo he pasado fuera de España.

A cualquiera que haya estado leyendo la bitácora durante los últimos años le parecerá que está entrando en fase comatosa, y no es cuestión de criticarlo, porque a mí también me lo parece; es más, tiene todos los signos de declive que se han visto en bitácoras abandonadas como, sin ir más lejos, casi todas las que adornan la barra de la derecha, con un par de honrosísimas y vivaces excepciones. Primero hay un ritmo muy regular y, un buen día, ese ritmo se rompe. Eso pasó en esta bitácora más o menos en verano, en que el prusiano ritmo lunes - miércoles - viernes quedó fatalmente reemplazado por uno mucho más irregular. Y se trata, sí, del típico cansancio bloguero, compensado por la inercia y porque, la verdad, estando en Rusia, da la impresión de que siempre hay algo interesante que contar.

Luego la irregularidad se mantiene, bajo promesas de "a ver si me pongo a actualizar", que suenan a intentos baldíos de aplazar lo inevitable, en forma de fenecimiento fatal de la actividad escritora.

Y finalmente, llega el silencio. El abandono puro y duro. A veces, hay una despedida; y a veces no la hay, y nos quedamos con el simple silencio. El que haya estado pasando por aquí durante las últimas semanas puede haber llegado a la conclusión, y no es que anduviera demasiado errado, de que colorín colorado, este cuento se ha acabado, y de que pude haber perpetrado una salida digna el día que escribí la entrada casi desde la pista de despegue y un chorro de comentaristas creyeron que era una despedida. Nuevamente no es un pensamiento descabellado: yo mismo lo he tenido durante estas semanas de escribir en el trabajo en alemán, francés e inglés, pero no en español. Y no por falta de ganas, sino de tiempo, de escribir en español.

La verdad es que, cansancio bloguero aparte, hay una razón muy significativa para la reducción de la frecuencia. No ya que esté muy ocupado, que también, sino que verdaderamente Bélgica, basuras aparte, es un país mucho más previsible que Rusia y sorprende mucho menos, como ya escribí el otro día y eso que estoy poco menos que recién llegado. En consecuencia, la materia noticiable es escasa y no acaba de dar mucho de sí. En el curro sí que me pasan cosas de interés, pero creo que ya ha quedado claro a lo largo de las mil entradas precedentes que el curro es un tema tabú en esta bitácora y lo va a seguir siendo. En Moscú, curro aparte, había de todo.

Aquí, no. Hay cositas, pero de todo no.

Esta entrada no es una despedida, claro que no. De momento, es una constatación de que en Rusia era mucho más sencillo encontrar algo chocante que relatar, mientras que en Bélgica hay que tener el ojo avizor y no dejar caer nada. O, a lo mejor, es que he estado despistado, porque alguna cosita hay que últimamente ha unido Bélgica y Rusia. Llamar "cosita" a Gérard Dépardieu la verdad es que tiene su aquél, vale, pero Gérard Dépardieu puede quedar, una vez más, para la siguiente entrada.

Es que tengo gostis, tengo que ir a recogerlos, y se hace tarde.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola
Esta entrada suena a reflexiones en voz alta, no?
Bueno, no hemos firmado ningún contrato los lectores y Alfor, por lo tanto nosotros agradecidos cuando escribas...
Las despedidas explicitas no me gustan... porque muchas veces uno vuelve no? lo que tenga que pasar ya se verá... Lo del trabajo es muy acertado, porque hay que separar las cosas...
un abrazo campeón
Lluis

inmigrante dijo...

Lo mismo pienso yo. Voy a ver si aparece aquí algo. Y gracias por todo lo escrito de Rusia.

Inmi

keithania dijo...

No creo que Bélgica tenga menos que ofrecer que Rusia. Me parece que al ser una etapa nueva en tu vida, tienes primero que establecerte - no sólo a nivel físico - y después estarás en condiciones de ir observando y posteando.
Hay que hacer lo que el cuerpo te pida y si es un descanso, pues ajo y agua. Nadie mejor que tú para saber lo que necesitas.
¿Has pensado en ampliar el blog con alguna colaboración?
http://www.youtube.com/watch?v=qlGsjqdXKsI

Y sí, mejor no escribir de trabajo.

Abraçada

Roberto Carlos Garcia Garcia dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Mi blog es un comatoso crónico. Supongo que es la suma de varios factores. Uno es mi nivel como escritor: aburrido. Otro, leído lo leído, es que en alguna entrada he hablado de trabajo y en muchas de cosas personales que se ve que solo me interesan a mi. Esto me ha llevado a cambiarlo de nombre y usar un pseudónimo para que nadie me avergüence por la calle.
Pero hoy he descubierto la verdadera razón de mi poco éxito como bloguero: no vivo en Rusia. Claro, en un mundo aburrido mi blog solo puede ser aburrido. Gracias Alfor. Mi autoestima sube :)
Que sepas que te has vuelto una referencia básica y que internet pierde valor si blogueros como tú la abandonan. No es por presionar ... Je je je ... E incluso un merecido descanso seria bueno, pero nos tienes que regalar más entradas, aunque sea a otro ritmo. Eso no nos importa.

Fernando dijo...

Comprendo que no quieras hablar de cosas personales, pero tengo que preguntarte esto ¿cómo ha caído entre tus hijos la idea de marcharse de Rusia? ¿te han denunciado ya a Rusia Unida?
Saludos

Alfor dijo...

Lluis, pues ya veremos lo que pasa... es lo que tiene reflexionar en voz alta.

Inmi, todavía caerá algo más sobre Rusia, seg... digo, probablemente. :D

Keithania, ¿por qué no? El que quiera colaborar que levante la mano.

Roberto Carlos, si esto ha servido para aumentar la autoestima de alguien, ya es mucho, ya...

Fernando, mis hijos siguen en Rusia hasta el verano. Pero no les hace ninguna gracia marcharse y, aunque ahora están resignados, no siempre ha sido así y seguro que aún habrá guerra cuando se acerque la hora. Igual aún me secuestra el FSB y me obliga a volver.

danferesp dijo...

Alfor, lo de Depardieu me parece que te lo ha puesto a huevo hacer "puente" entre Rusia y Bélgica, impuestos y Franceses a parte.....
No te desanimes que también tienes, como yo, seguidores fieles pero inconstantes...
un abrazo