miércoles, 27 de febrero de 2008

Inauguraciones: muy en serio

No hace tanto, quizá no hace ni veinte años, las inaguraciones de cualquier cosa en Rus... estooo, en la Unión Soviética eran bastante distintas a lo que son hoy en día. Uno puede imaginarse al "apparatchik" de turno dirigirse a las masas y pronunciar discursos como, por ejemplo, éste:

"¡Camaradas proletarios! ¡Obreros revolucionarios! Es un gran honor para mí, en nombre del Partido, presenciar la inauguración de la decimoséptima caldera de esta planta. Una caldera que viene a demostrar, una vez más, que el pueblo soviético es capaz de desarrollarse muy por delante de los corruptos países capitalistas, enfangados en una vorágine de pornografía y tiniebla, mientras las clases burguesas retienen impúdicamente la propiedad de los medios de producción y mantienen al proletariado en la esclavitud."

Por lo menos pasaría media hora de elogios a la indestructible unión de repúblicas soviéticas y de llamamientos a la unidad de los proletarios de todos los países, después de lo que el discurso terminaría con un:

"Y declaro inaugurada la presente caldera."

A continuación habría aplausos rítmicos de los asistentes y el acto habría terminado.

Bueno, pues las cosas han cambiado mucho. Por esas cosas que pasan, la semana pasada tuve el honor de presenciar una inauguración yo mismo, y las diferencias son evidentes: en primer lugar, la planta es moderna; en segundo, es una de las poquitas líneas que se han inaugurado en la región de marras, Ivánovo por más señas, después de una década larga de cierres constantes, no ya de líneas, sino de fábricas enteras; en tercer lugar, los dueños son unos burgueses capitalistas de ésos que "mantenían al proletariado en la esclavitud"; en cuarto y penúltimo, la línea en sí no es un logro del pueblo soviético, ni siquiera del ruso, sino que ha sido importada del extranjero.

Y la última diferencia es que el protocolo de actuación también ha cambiado algo desde el austero y mojigato ceremonial bolchevique. Veamos:

Para empezar, después de unos breves discursos de los próceres presentes, gobernador regional incluido, tuvo lugar el meollo del asunto: la bendición de la línea por parte del obispo metropolitano de Ivánovo y Kineshma. Y esto sí es un cambio de envergadura, porque a buenas horas iban los comunistas a permitir que la "tiniebla" apareciera por un acto público. Las cosas han cambiado, y aquí les dejo, de momento, con los cantos ortodoxos.



A continuación, el obispo entonó un "Благославляется линия сия" absolutamente delicioso, que se puede traducir como "Bendícese aquesta línea" y que muestra un contraste impagable entre el lenguaje del siglo XVII que utilizaba el obispo y la línea de corte de última generación que estaba a punto de entrar en funcionamiento.

Y luego se retiró el obispo y la celebración continuó con otro... talante, pero eso lo veremos en la siguiente entrada.