miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Y ahora qué?

Los de la imagen son los policías belgas más célebres (aparte de Hercule Poirot, que es de otra liga y ni siquiera es policía) y, por lo que parece, también son los más recordados estos últimos días en que se han sucedido los arrestos de sospechosos y las liberaciones casi inmediatas por falta de cargos, mientras coches de policía ululaban por aquí y por allá y los ciudadanos, cada vez más hartos de la situación, íbamos saliendo a la calle y haciendo nuestra vida normal a despecho de los peligros y amenazas que supuestamente nos rodean.

Tengo la fuerte impresión de que alguien ha decidido compensar los decenios de dejar crecer tranquilamente el fenómeno de los guettos musulmanes, y ahora ha resuelto dar un puñetazo y medio paraliar la ciudad unos cuantos días. En serio, si uno adopta las medidas que han tomado estos pollos, más vale que sea para obtener algún resultado. De momento, el único resultado es lo ridículo que está quedando esto.

Enhorabuena. Hasta ahora, los únicos que sabíamos que Bélgica era un desastre éramos los que vivíamos aquí. Ahora, lo sabe toda Europa.