lunes, 13 de octubre de 2014

Músicos acabados: la historia continúa

Seguramente, mientras haya músicos, habrá músicos acabados. Esta bitácora se ha ocupado extensamente de los músicos occidentales que, en el declinar de su trayectoria, han aparecido por Moscú con ánimo de llevarse sus últimas perrillas, señal inequívoca de que poca cosa iban a hacer en el panorama músical mundial y de que sus mejores contribuciones a la historia de la música ya habían sido hechas.

¿Y los músicos rusos qué? ¿Acaso no presentan, ellos también, señales de acabamiento? Naturalmente que sí, sólo que, en su caso, el signo de su próxima defunción no puede ser el de actuar en Moscú, porque es de los primeros sitios donde lo hacen y, en este caso, tendríamos de concluir que están acabados antes de empezar. En algunos casos puede ser cierto, ya lo creo, pero evidentemente no en todos.

Los propios grupos nos van dando pistas. En la foto tenemos el conocido grupo "Krematorii", que actuó el sábado pasado en Bruselas, pensando no sé en quién, porque el pasquín anunciador estaba en ruso, así que la mayoría de la población que, de todas formas, no ha oído hablar jamás de Armán Grigorián ni del grupo, parecía excluida de asistir a la representación.

Krematorii es un grupo muy veterano, con treinta años de existencia, música mejorable y, en general, no podemos decir que sea de la primerísima línea que componen monstruos como Mashina Vremeni, Kino, Nautilus o Voskresenye. Hay que decir que ninguno de ellos ha actuado en Bruselas, que yo sepa, y que Kino posiblemente ya no lo hará nunca, ni en Bruselas ni en ningún otro sitio. Krematorii, por su parte, es el típico grupo que tiene un líder, Armán Grigorián, en este caso, que expulsa y readmite músicos como quien no quiere la cosa. De la formación original de 1983 sólo queda él, y el resto de sus compañeros no llevan gran cosa en el grupo, un par de años a lo sumo. La lista de sus componentes históricos es más larga que la de votantes de Podemos que llevan traje y corbata.

Y, por tanto, queda la pregunta, ¿será Bruselas el lugar donde los músicos rusos vienen a demostrar que están acabados? No me queda claro, pero, como dentro de unos meses vea un cartel de Mashina Vremeni, me lo voy a comenzar a plantear muy seriamente.