miércoles, 14 de noviembre de 2007

Pasajeros españoles

Pues ya iba yo a seguir con las vivencias de cuatro españoles tratando de cocinar un "shashlyk", como dejé dicho, cuando me he encontrado con una noticia impactante de última hora, y es que hay pasajeros españoles sensiblemente peores que los pasajeros rusos que he criticado en otras ocasiones (en ésta y en ésta otra), y encima son famosos. A saber lo que haría el sujeto éste para que al comandante se le hincharan las narices y, a medio vuelo transoceánico, decidiera que ya estaba bien y que se volvían a Barajas a desembarcar al energúmeno.

Parece que el tal Melendi, que debe ser alguien que se pone tos los días, como la luna de una de sus canciones, y la mujer que iba con él, que menuda pájara debe ser, debía andar en un estado realmente lamentable para que ¡en clase "business"! decidieran que no le daban más de beber. Dios mío, si casi recuerdo con veneración el par de viajes que he hecho en business. Si las azafatas no paraban de ofrecerme lo que quisiera, e incluso ponían morritos de contrariedad cuando les decía que no, que ya no podía ingerir nada más y que si quería algo ya se lo pediría.

¡Mira que no darle más de beber al pobre hombre! ¡Qué vergüenza! Ya me imagino su próximo disco, que seguro que incluye algún tema dedicado al auxiliar de vuelo que le redujo y al comandante que tomó la decisión de mandar el viaje a freír espárragos y volverse a casa. O a los pasajeros de clase turista, que debían estar flipando.

Yo no sé qué hubiera pasado en Aeroflot, compañía mucho más indulgente con el bebercio, pero que tampoco tiene contemplaciones cuando la cosa se tuerce. Quizá estaríamos lamentando la prematura retirada de la escena de una de las figuras más prometedoras de la canción española por una inoportuna lesión en la garganta.

Pero de Iberia, la verdad, no me esperaba esta reacción. Se ve que la compañía se está haciendo progresivamente intolerante, reaccionaria y hasta fascista. A partir de ahora voy a volar más con ellos.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Toponimia rusa

Los nombres de las ciudades rusas son más interesantes de lo que pueda parecer. De esta manera, cuando uno se dedica a viajar en coche, puede entretener su tiempo mirando los carteles de los pueblos y ciudades que se va encontrando, e imaginando cómo se dirían en castellano.

Y es que hay casos en que, traduciendo y retorciendo un poquillo, salen cosas bastante españolas. Así, una ciudad importante es "Novgorod", que, literalmente, no es sino "Villanueva", y es más, existe "Nizhny Novgorod", que es "Villanueva de Abajo". No parece sino que estemos en plena Castilla. Y tenemos más ejemplos, pero, más que entre las grandes ciudades, queda más claro entre los pueblecillos.

El sábado por la mañana, salimos de Moscú por Kashirskoye Shosse, literalmente la carretera de Kashira, que es una ciudad situada al sur, a unos ciento y pico kilómetros ¿De dónde vendrá la palabra "Kashira"? Suena a "kasha", o sea, papilla o puré ¿"Pueblapuré"?

Las ciudades-dormitorios que inmediatamente rodean a Moscú son lugares totalmente anodinos construidos en período bolchevique, en tiempos de idolatría de cosas tan mal vistas hoy en día como tecnificación, industrialización y emisiones de gases de efecto invernadero. El primer pueblo se llama, atención, "Mosrentgen", cuya traducción literal es "Rayos X de Moscú". Efectivamente, allí hay una fábrica de aparatos de rayos X, pero hoy día suena un poco fuerte. En España, cuando una empresa da nombre a un pueblo, se procura ser un poco más poético. Fijémonos en "Ojos Negros", que suena bonito (aunque se trata de minas de carbón).

La siguiente ciudad es, otra vez, "Gazoprovoda", o sea, "Tubería de Gas", por lo que uno puede imaginarse cuál es el negocio de la localidad. Hermoso, lo que se dice, hermoso, pues no lo es, pero, eso sí, nadie puede negar lo descriptivo que resulta. Y ahora vamos a por los pueblos siguientes:

"Kommunarka", es decir, "Comunera", es la siguiente ¿Y acaso no existe en España un "Villalar de los Comumeros"? Hasta aquí, rojillo, pero aceptable.

"Sosenki", "Pinitos". Tampoco suena mal, no.

"Desna", "Encía". Parece un lugar ideal para que se establezcan los dentistas. Rarillo, pero tiene un pase.

"Vatutinki" no quiere decir nada, directamente, pero suena a "Vata", que es "algodón en rama", así que tendríamos "Algodoncillos". Me imagino un pueblo así en Murcia o Cuenca y me cuadra perfectamente. Vale.

"Troitsk", éste sí que es grande, lo podríamos traducir como "Trinidad", nada difícil de encontrar en la península, desde luego.

"Krasnaya Pakhra". "Krasny" es "rojo", pero "Pakhra", que yo sepa, no quiere decir nada. Suena a "Pakh", ingle, a "pakhat", "arar", o a "pakhnut", oler. Pero, como entretanto ya estamos en pleno campo, lo segundo parece más probable. Digamos que sea "Arado Rojo", que suena bastante comunista y proletario, la verdad.

"Chirikovo", "Pueblagorjeos". Mmmm... se nota que ya estamos en el campo, y los nombres empiezan a ser bucólicos.

"Golokhvastovo", ufff... suena a "Desnudorgulloso", vamos, alguien que se jacta de andar por ahí en pelotas. O bien, "simplemente jactancioso". Recontra.

"Babenki", "Mozuelas guerreras". Dios mío, después de los del pueblo vecino, ahora vienen éstas arpías. La que pueden montar en la comarca.

"Mochá", literalmente, "Meado" o, si se quiere un poco más fino, "Orina". Ahí se han pasado. Los de los pueblos vecinos, que no se reirán ni nada, ya saben a dónde ir cuando les entre el aprieto.

"Voronovo", o sea, "Villacuervos", y eso sí que es Rusia profunda, o España profunda. Profundidad de país, ya lo creo.

"Kresty", "Cruces". Bueno, esto ya es más normalito.

Y ya llegamos a nuestro destino. En la siguiente entrada, después de un viaje tan curioso, veremos cómo se las apañan cuatro españoles en mitad de Rusia para hacer un "shashlyk", o sea, un pincho moruno a la rusa, en lugar de una paella, que es lo que saben hacer realmente. Pero eso será en la siguiente.

viernes, 9 de noviembre de 2007

El marchitar de las rosas

Sabe Dios que por estas pantallas se asoman pocas veces asuntos de política, y mucho menos de política internacional, pero ahora me apetece escribir algo sobre Georgia, ese país en el que he estado un par de veces en los dos últimos años y al que, al parecer, no volveré en algún tiempo, porque, tal y como están las cosas y con el enfurruñamiento que hay entre Georgia y Rusia, sin vuelos directos desde hace tiempo y con las tropas de ambos países mirándose por el catalejo, la cosa pinta chunga.

En la televisión rusa, los últimos sucesos en Georgia, con manifas a grito pelado delante de los edificios oficiales, se han retratado como era de esperar, poniendo a caldo al presidente Saakashvili, y lo mismo pasa en casi todos los medios. De hecho, la foto que ilustra esta entrada es de Itar-Tass, la agencia oficial de noticias rusa (y prometo quitarla en cuanto me lo pidan, no faltaría más) y parece tomada de la página de los Nashi (por cierto, hoy he visto un par de patrullas de esta juventud gloriosa, puro ardor guerrero, deambulando por el centro, así que preparémonos).

Servidor tira más, para informarse, por Gazeta, como saben los que hayan mirado los enlaces de la derecha. Ahí las cosas son un poco menos tendenciosas, y he encontrado este artículo que me ha parecido interesante. No presenta un estilo impecable, supongo que a causa de las prisas, pero tiene su miga.

Bueno, y para aquéllos a quienes se les haga algo pesado el ruso, ahí va la traducción. Ojo que es largo.

EL MARCHITAR DE LAS ROSAS

Si las emisoras rusas hubieran cubierto con tanta pasión con la que lo han hecho las acciones de protesta en Georgia las marchas de los discordantes en Moscú, entonces no tendrían precio. Si en Rusia quedara siquiera un canal al cual pudieran ir todos los líderes de la oposición y hablar abiertamente sobre la situación en el país, viviríamos en otro país. Tal país apenas recordaría a la intranquila Georgia, porque nosotros tenemos otro temperamento, pero sería tanto más parecida a un país democrático. Rusia extrae de Georgia un dibujo que demuestra que Georgia ha dado un paso adelante gigantesco por comparación con nosotros: se ha convertido en un país en el que hay distintas opiniones, donde hay derecho a expresarlas, donde hay posibilidad de expresarlas, y donde el pueblo tiene la posibilidad de seguir lo sucedido en directo. Y usted también puede: basta con que entre en la página de internet de la cadena de televisión "Imedi" y pinche en "Live". Seguramente usted no entenderá lo que dicen, pero puede mirar lo que pasa allí hoy y ahora. Sí, allí hay sólo un canal semejante, pero existe. Y eso un logro del poder. Creo que Saakashvili no entiende siquiera qué logro es ése, ese canal que, supongo, le enoja enormemente.

Nosotros también tuvimos una situación en que sólo quedaba un canal, y ya no está. E incluso hubo una situación en la que sólo quedaba un programa, pero tampoco está. Al final cambió el país.

Los georgianos han conservado el derecho y los instrumentos de cuestionar las acciones del poder, al que en su día cubrieron de rosas. Bueno, ¿y de que se alegra tanto la propaganda rusa? ¿De las protestas contra su odiado Saakashvili? ¿De la crisis? ¿De las oleadas de gente frente al edificio del Gobierno? ¿De la aparición de diversidad de opiniones, de las que el poder ruso se ha ido librando con éxito en estos siete años? Si el Ministro de Asuntos Exteriores, señor Lavrov, no quiere mezclarse en los asuntos internos de Georgia, ¿para que diantre llama despectivamente al presidente de un país extranjero "este político"? Que pruebe a llamar así a Bush, o a Merkel, o a Ajmadinejad, por ejemplo.

Rusia perdió a Georgia no porque Saakshvili se convirtiera en el líder del país, sino porque Rusia no puede conformarse con el hecho de que aquella Georgia, a la que estaba acostumbrada a relacionarse con un esnobismo imperial, ya no existe. Y no existirá nunca. Por muy fuerte y grande que se considere Rusia, y por muy pequeña, débil e insignificante que considere a Georgia. Georgia no se conformará cor la partición de hecho de su territorio, no perdonará la ofensiva campaña antigeorgiana y no olvidará las sanciones económicas. Rusia perdió Georgia, porque no pudo superar su propio rechazo ante las revoluciones democráticas, porque al poder ruso le persigue la pesadilla de un pueblo que sale a la calle, sea con flores o sin ellas. Rusia perdió Georgia (como también, por cierto, Ucrania) simplemente por miedo, por paradójico que suene. El poder ruso ni siquiera ha intentado elevarse por encima de sus propios complejos y empezar a construir con Georgia relaciones normales de amistad. A lo largo de los últimos años que han pasado tras la revolución de las rosas, mi país sólo ha amontonado errores en relación a un país en el que querían a Rusia como en pocos sitios. Y el hecho de que ahora el Patriarca georgiano llame al país al diálogo y la tranquilidad, para "no dar a fuerzas exteriores la posibilidad de causar daño a nuestra patria" es una triste confirmación de ello. Es interesante, ¿qué fuerza exterior puede causar daño a Georgia?

Temo que sea la que aguarda con esperanza el momento en que a Saakashvili, acusado por la oposición de corrupción y autoritarismo, le pierdan los nervios y ponga en acción la fuerza. Entonces todos los canales rusos coincidirán en la histeria por causa de ese régimen sangriento. Hasta es terrible pensar qué contará desde la pantalla sobre "Misha" su tocayo Leontiev.

Desde luego, Saakashvili no es un ángel. No se suele elegir a ángeles como presidentes. Puede cometer errores, y ya los está cometiendo. Arrojar por la pantalla "escuchitas" y "manitas" por parte de los opositores es un argumento de pacotilla en la discusión con la oposición. Incluso si, digamos, habían seguido a los espías rusos, da lo mismo, las fotografías y las escuchas de las conversaciones telefónicas ya de por sí, y no digamossu publicación, son el argumento más inadecuado y primitivo en la discusión con los miles de personas que han salido a la calle para expresar su desconfianza al poder. Este argumento trabaja contra el gobierno. A favor del gobierno puede trabajar el diálogo y la salida del Presidente al encuentro con los manifestantes, pero no los atributos de los servicios secretos o, no lo permita Dios, las balas.

Saakashvili, o bien soporta la prueba de democracia, a olas de la cual llegó al poder, o no. A Moscú la democracia le importa un rábano, pero le gustaría mucho que el proyecto "Saakashvili" fracasara. También le gustaría que fracasara el proyecto "Yuschenko". Cualquier desestabilización de la situación en estos dos países provoca en Rusia un entusiasmo histérico de los cometaristas políticos. Inscritas en un paisaje geopolítico más general, las crisis en los países que han pasado por las revoluciones "de colores", dan a Rusia argumentos suplementarios en las conversaciones con Occidente, tanto en una serie de problemas internacionales discutidos, como a propósito de las especificidad de la democracia rusa. Comoquiera que Rusia contempla las revoluciones "de colores" únicamente como inventadas y financiadas por Occidente, las crisis en estos países las incluye automáticamente en su activo, no sólo como fracaso de Occidente en el territorio de la antigua URSS, sino como triunfo de la Rusia de Putin, que garantiza la estabilidad. Y esto viene muy bien para las elecciones, tanto para la exportación, como para el propio elector.


Actualización: El miércoles por la tarde, poco después de que este artículo fuera escrito (aunque antes de que fuera traducido), el Gobierno georgiano decreto el estado de excepción y cerró todas las cadenas de televisión opositoras, incluida la que es objeto del artículo. No somos nadie.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Penumbra

Dicen los moscovitas más orgullosos de su ciudad que son maestros en el arte de la iluminación, y que sus monumentos destacan especialmente por la noche, debido al efecto que ocasionan las luces que los apuntan, destacando sobre el resto de la ciudad en penumbra.

Desde otro punto de vista, podría decirse que en Moscú, en cuanto uno se aparta de las calles principales, no se ve tres en un burro, lo cual dice mucho menos del arte de la iluminación moscovita. Y es que estamos en noviembre, el mes gris por excelencia, la zona oscura del año, cuando la gente pasa por la calle entre tristona, porque el tiempo no da para más, y apresurada, porque ya empieza a hacer un biruji que deja a uno tieso a poco que se entretenga en la calle más de lo debido. No es extraño que Rusia sea un país con un nivel más que notable en marcha atlética, e incluso yo mismo he experimentado una mejora que no esperaba cuando vine.

No es una ciudad agradable, Moscú, en esta época del año. La gente espera que nieve dentro de poco, para que la nieve refleje la luz, por poca que ésta sea, y este reflejo dé algo de claridad al ambiente, pero la nieve se está haciendo la remolona ya desde hace un par de años. El año pasado cayó una nevada fuerte y luego las temperaturas subieron, todo se convirtió en un barrizal y el invierno quedó reducido a un par de semanas.

Este año hace más frío, el día se acorta por momentos, la nieve sigue sin aparecer y todo es gris y plomizo. Y si a esto unimos la iluminación de las calles secundarias o de los patios, que quizá evitarían incluso los personajes más tétricos de Dostoyevsky, pues la cosa no pinta demasiado alegre.

Pero eso sí, de repente das la vuelta a la esquina y te encuentras con un foco que refleja de lleno en la iglesia de enfrente. Y te alegras. Deslumbrado, entornando los ojos, pensando en lo bien iluminados que están los monumentos en Moscú y en la madre que parió al encargado de distribuir las bombillas públicas, pero te alegras.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Lácteos

Si hay algún tipo de producto de alimentación en el que los rusos nos dan sopas con ondas a los españoles, se trata indudablemente de los lácteos. Así como en España nos conformamos con leches, yogures, queso, mantequilla y poquita cosa más, aquí nos encontramos además con un mundo de leches, de distintos derivados, de yogures y todo tipo de fermentos a cual más sorprendente para el consumidor español. Kéfir, prostokvasha ("leche agria", lo llaman en español, pero yo creo que queda poco comercial), smetana (en este caso, lo llaman "nata agria" en castellano, lo que no contribuirá a popularizarlo por allí), ryazhenka... y toplyonnoe moloko.

Eso sí que es intraducible. Literalmente, leche caldeada, y de hecho en condiciones domésticas se requiere una caldera u horno especiales para elaborarlo. Se consigue hirviendo la leche normal, pero removiendo sin parar, para que no se forme nata en la parte superior, y luego se mantiene durante bastante tiempo, como ocho horas, a unos cuarenta grados, también removiendo, con lo cual se consiguen varias cosas. Una de ellas, que el azúcar que naturalmente tiene la leche se caramelice ligeramente, dando así al líquido un ligero tono marronáceo apenas perceptible. La otra es que, al evaporarse líquido, el porcentaje de grasa se eleva, lo que la hace un poquito más sabrosa, tampoco se crea que mucho más, que la leche entera ordinaria.

Y allí estaba yo, en el supermercado. Hacía tiempo que no tomaba esa leche y, al encontrarme con una caja llena, tomé una botella y la miré con interés. De inmediato, Ame salió corriendo de donde estaba y me agarró la pierna.

- ¡Sí, sí, papa, comprem orchata!

Qué más quisiera yo.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Publicistas

Para volver a la dura realidad del fin de las vacaciones y del retorno al curro y a Moscú, he aquí una muestra de cómo se las gastan aquí los publicistas. Y es que en España hay una utilización de la mujer-objeto cada vez más evidente entre los anunciantes, pero Rusia ha pasado rápidamente de la sobriedad y moralidad estricta propios del comunismo ortodoxo (no, el comunismo español es otra cosa, evidentemente) al extremo opuesto. Veamos.

Esto de la foto es un anuncio de ésos que llegan a los buzones de correo de las oficinas moscovitas. Evidentemente, no es un anuncio de ropa interior. Bueno, pues resulta que el texto reza así: "Utilizamos todos los métodos para conseguir un buen resultado. Recarga en Rusia de impresoras láser de color y de blanco y negro." Y luego sigue el teléfono y el enlace de los anunciantes. El cuadrado marrón que aparece ante las posaderas de la real moza no aparece en el anuncio original, sino que es cosa mía, que soy así, yo.

- ¿Y qué pinta ahí una mujer desnuda?
- Pues está de relleno
- Sí, como el tóner de las impresoras.
- Será por eso...

miércoles, 31 de octubre de 2007

Echarse al monte (II)

El barranco del Resinero en la confluencia con el río PalanciaPasado Bejís, dejé el coche junto a los Cloticos y traté de hacer memoria para recordar el camino hasta el nacimiento, que hacía un par largo de lustros que no visitaba. Fallé un par de veces, pero a la tercera me metí por el camino correcto. Lejos del asfalto no hay moteros, al menos no del tipo que me había venido encontrando. De hecho, ni moteros ni apenas nadie. Me encontré al forestal de la zona, cosa normal, teniendo en cuenta que el camino pasa al lado de su casa, y a unos pocos visitantes: una familia numerosa con una furgoneta que dejaron aparcada en el comienzo del barranco del Resinero, y dos parejitas de treinteañeros despreocupados, que también habían llegado en coche prácticamente al mismísimo nacimiento ¿Pero es que ya no camina nadie ni siquiera los tres míseros kilómetros que van desde el final de la carretera hasta el fin de la pista?
Bosque de cipreses con las lomas de la Abeja
Pues es lástima, porque los tres kilómetros de pista atraviesan un bosquecillo de pinos y cipreses que merece la pena. En fin, también llegué yo a la encrucijada entre el Resinero y el cañón del Palancia, tomé por este último camino y, siguiendo la senda, vadeé primero el Resinero, que traía agua de las últimas lluvias, y luego el propio Palancia por un puentecillo de piedras improvisado.
Cartel del PRV 275
La familia numerosa estaba poco más adelante, en la primera poza del Palancia. Los niños se lo estaban pasando en grande, pero la madre no.

- Miguel, estás muy cerca del agua.
- Raúl, te vas a mojar los pies.
- Luis, como te ensucies me vas a oír.

Cañón del río Palancia
Y mientras tanto el padre trataba de sacar, sin mucho éxito, alguna mora de los zarzales que abundaban por allí, procurando no pincharse demasiado. El día menos pensado estaré yo en esas circunstancias, así que les dirigí una sonrisa, además del saludo preceptivo que en la ciudad no nos dirigiríamos, pero sí en el campo, y seguí adelante.

A los pocos metros, oculta entre los zarzales, estaba la fuente del Palancia. Y poco después se llegaba al cañón. Los treinteañeros habían husmeado un poco por allí y ya se volvían. Les saludé y me metí en el cañón. De hecho, incluso comí allí mismo.

Poco después empezó a llover. A mi vuelta a Valencia, los peperos ya se habían dispersado y los moteros, a la vista de la lluvia, debieron tomar otro rumbo. Menos mal.

P.S.: Edito para añadir un enlace alusivo, y es que esto de los moteros no va de broma ni mucho menos. Tenía que ocurrir, y lo que me parece denigrante es que nadie haga nada contra esto que pasa todos los años. Ni siquiera los peperos, que se supone que nos gobiernan.