miércoles, 10 de marzo de 2010

Prensa escrita (VI): The Moscow Times

Siguiendo con la serie dedicada a la prensa rusa, y tras haber examinado los principales diarios de Moscú, queda ahora la tarea de glosar las hazañas del diario de cabecera de la mayoría de los extranjeros que habitan Moscú, y de la totalidad de los que no hablan ruso ni tienen la menor intención de aprenderlo, porque opinan que eso de hablar ruso en Rusia es cosa de traductores, secretarias y subalternos de baja estofa, no de altos ejecutivos designados por su valía personal y por su fino olfato para los negocios, no por el hecho de hablar tal o cual idioma.

Se trata de The Moscow Times, está escrito en inglés americano y es un diario que no parará de rezongar hasta que Obama sea elegido presidente de Rusia y a ser posible de todo el mundo mundial. Sí, amigos, The Moscow Times (también conocido como "El Timos") es un diario progre, descreído, capitalista, sionista, relativista y, como tal, enemigo de todo tipo de religión en general, de la cristiana en particular y de la cristiana ortodoxa rusa todavía en más particular.

Uf, qué a gusto me he quedado.

Sin embargo, confieso que lo leo. Lo leo porque lo reparten gratis total en el centro de negocios donde me gano los garbanzos; lo leo porque tiene algunas cosas buenas, y lo leo porque la mejor de ellas es la tira de Dilbert de ese genio llamado Scott Adams. Pero lo leo preparado para lo que me voy a encontrar. Igual que cuando leo El País, que comparte con el Timos todas sus características, excepto, quizá, lo de sionista, porque al panfleto español le tira más el rollo palestino, y la animadversión particular hacia la iglesia ortodoxa rusa, que en el caso español se sustituye por la católica. Esto último es lógico en ambos casos, porque en Rusia los católicos somos cuatro gatos y en España lo son los ortodoxos.

Aprovechando que el diario en cuestión está escrito en inglés, vamos a analizar (sin traducir) alguna de sus características al hilo de los textos que publican. Por ejemplo, veamos el tema que ha servido de guía a toda esta serie y que, recordemos, era la reunión que mantuvo Medvedev con los grupos parlamentarios que tenían sus más y sus menos al respecto de las elecciones regionales, en particular en Moscú. Pondría un enlace, pero sólo vale para suscriptores, y no creo que los lectores de esta bitácora se encuentren entre ellos, ni que esta entrada les anime a suscribirse (bueno, salvo que también sean progres, descreídos, sionistas y relativistas, que de todo eso hay en abundancia).

Kremlin Open to Election Law Ideas
26 October 2009
Combined Reports

President Dmitry Medvedev told leaders of three State Duma factions Saturday that he was open to ideas on how to change election laws that they say favor United Russia.

The Liberal Democratic, Just Russia and the Communist parties walked out of the Duma on Oct. 14 in a rare act of protest over disputed regional elections, which independent observers say were rigged.

United Russia, chaired by Prime Minister Vladimir Putin, swept more than 7,000 local elections in 75 of Russia’s 83 regions on Oct. 11.

“I am ready to listen to these ideas. … Today we have a party-list voting system, we can talk about it. I am open to dialogue,” Medvedev said.

Medvedev said the election was “overall well-organized.” In broadcast comments, he seemed to dismiss allegations of vote rigging, while noting that there are legal mechanisms for challenging election results.

Liberal Democratic Party leader Vladimir Zhirinovsky later said Medvedev had told the lawmakers privately that the Oct. 11 election results would not be changed. But Zhirinovsky said opposition leaders agreed not to provoke a political crisis.

Zhirinovsky led the Oct. 14 walkout.

Political scientists say the opposition parties, which do not pose a serious threat to the Kremlin, fear that they may lose their State Duma representation in the next election in 2011 if they do not take action now.

“We believe it is necessary to make serious changes to the election law,” Just Russia leader Sergei Mironov said after Saturday’s meeting.

The Kremlin abolished direct elections of governors in 2004 as part of power centralization under then-President Putin, and switched to a system where it picks candidates and puts them forward for a vote in the local parliament.

“Governors, especially before their reappointment, do everything they can to ensure a maximum positive result for United Russia,” said Mironov, who is also the Federation Council speaker.

The Kremlin also set a 7 percent barrier for political parties contesting any election, a move that effectively barred smaller liberal pro-Western parties.

Medvedev said last year that he was prepared to alter electoral law to allow some representation for parties that did not make it through the 7 percent barrier.

In an interview published last week, former Soviet leader Mikhail Gorbachev denounced the election as a mockery of democracy and said the vote had discredited Russia’s political system.

On Thursday, about 1,500 supporters of the Communists and other parties staged a protest in Moscow against alleged vote rigging.

Medvedev on Saturday grimly joked that he had worn black to his meeting with opposition leaders because he feared his guests expected “a burial of democracy.”

“I agreed to meet with you and discuss the outcomes of the elections to local legislatures and local self-government bodies so that this all should not turn into a burial of democracy and the electoral system here,” Medvedev told opposition leaders in his televised comments.

“Overall, the election was organized well enough,” he said. “There are different assessments [of the outcome] among parliamentary parties, but that’s easily understood, because, as a rule, those who win treat the results as positive” while the losers have a different opinion.

Kremlin first deputy chief of staff Vladislav Surkov, the architect of Russia’s political and electoral system, which he refers to as “sovereign democracy,” took part in Medvedev’s meeting.

Communist Party leader Gennady Zyuganov said after the meeting that he had urged Medvedev to push for strengthening Russian democracy in the president’s upcoming state-of-the-nation address.

“It’s a key point, which would cool off the heads of those who have been stealing votes and who have been recording fake votes and breaking the law on elections,” Zyuganov told reporters.


Con este artículo podemos ver alguna de las características del estilo periodístico del Moscow Times. El primero es la contextualización de la noticia. El periódico suelta la noticia y, para que el lector sepa de qué va, le va soltando pildorillas para que la relacione con otros sucesos. Esto es muy importante, porque, narices, en realidad lo que el Times quiere que piense el lector es algo así como:

Después del clamoroso fraude electoral de Moscú, Medvedev recibió a representantes de la oposición en un intento de reconducir la situación originada por el abandono del parlamento de los diputados opositores. Las duras críticas de todo el mundo, coordinado por este diario, hacen tambalear el régimen dictatorial ruso, abriendo el camino a un gobierno de corte liberal, democrático, pacifista y superguay. Obama y Netanyahu declaran que América e Israel ayudarán al gobierno ruso a llevar a cabo las reformas que Rusia necesita como el comer beber."

Como eso quedaría un poco burdo, el Times utiliza tácticas un poco más sutiles, mediante mensajes más o menos subliminales que sugieren lo mismo que en el párrafo de arriba, sólo que al lector le da la sensación de que lo está descubriendo por sí mismo y se cree muy listo, cuando lo que ocurre es que lo están llevando al huerto. Veamos un ejemplo del artículo de arriba:

The Kremlin also set a 7 percent barrier for political parties contesting any election, a move that effectively barred smaller liberal pro-Western parties. Medvedev said last year that he was prepared to alter electoral law to allow some representation for parties that did not make it through the 7 percent barrier.

¿Esto a qué viene? ¿Es el contexto? Pues sólo muy remotamente, pero sugiere la idea de que esa barrera del 7% es el origen de todos los males. Curiosamente, nadie recuerda la legislación electoral gringa (o de la pérfida Albión) y cuántos partidos no están representados por allí. Pero aún hay más.

In an interview published last week, former Soviet leader Mikhail Gorbachev denounced the election as a mockery of democracy and said the vote had discredited Russia’s political system.

¿A quién carajo le importa en Rusia lo que piense Gorbachov? A nadie, como no sea para pensar exactamente lo contrario. De hecho, no habréis visto el nombre de Gorbachov en los demás periódicos vistos en la serie, ni lo veríais en setecientos más que analizáramos. Sólo el Times (bueno, y su propio periódico, la Novaya Gazeta) ponen la grabadora a este señor tan querido en Occidente como detestado en Rusia.

Pero con este artículo no hemos podido comprobar un elemento fundamental de la quintaesencia del Moscow Times: su condición de comecuras apasionado.

Pero eso vendrá en la próxima entrada, porque hoy se hace tardísimo.

lunes, 8 de marzo de 2010

Solucionando la violencia doméstica

Y, finalmente, tras varias entradas (ésta, ésta y ésta) hablando del asunto, llega el asunto de ver cómo se intenta solucionar el asunto de la violencia doméstica.

En Rusia, la cosa es bastante sencilla. Vamos, es que ni se plantea el asunto, con lo cual no hay para qué buscar una solución. Violencia...¿doméstica? ¿Lo qué? Aquí están intentando solucionar la violencia en el Cáucaso, donde todavía quedan barbudos, aunque cada vez menos, decididos a continuar con la yihad islámica a costa de quien sea. Por si no bastaba con ésa, aquí se han encontrado con que hay miembros de la policía a los que se les va la olla y montan un cirio descomunal con muertes incluidas, y por fin se han decidido a tomar cartas en el asunto y a intentar limpiar el cuerpo, aunque no creo que mis ojos, ni los de mis nietos, lleguen a ver un cuerpo de policía impoluto en Rusia. Aquí, en Rusia, tenemos menos violencia que hace unos años, gracias a Dios, pero seguimos teniendo violencia a capazos, así que nadie se va a poner a arreglar los casos de violencia doméstica que pueda haber. Es que ni alarma social ni leches.

Bueno, pues, cuando en Rusia hayan acabado de solucionar los otros problemas más graves que tienen y algún político ocioso tenga la idea de ponerle coto a la violencia doméstica, que miren lo que pasa en España y que hagan cualquier otra cosa, porque seguro que les sale mejor.

En España, la brillante idea de nuestros políticos ha consistido en cargarse la presunción de inocencia de la mitad de la población, hacer mangas y capirotes de uno de los principios fundamentales del Derecho Penal, y crear unos juzgados especiales para que las esposas tengan, si quieren, la posibilidad de arruinar las vidas de los maridos acusándoles de malos tratos, sea verdad o no (al revés, en cambio, no se puede actuar de esta manera). Por fortuna, el recurso a esta vía de solución de conflictos no está generalizado todavía, pero en los casos en que se ha llegado a esto la desproporción de trato entre las partes es tan fuerte que, al acabar los fuegos artificiales, tenemos un hombre con una mano delante y otra detrás y que puede haber sido más o menos agresivo, pero que puede no haberlo sido, y en ambos casos lo tenemos desquiciado, resentido y sabedor de que la maquinaria del Estado está en su contra. Y lo tenemos, muchísimas veces, sin nada que perder.

Como hombres hay más que longanizas, aquí cabe de todo, así que la reacción del que se ve en tales andanzas puede ser buenrollista, de acatamiento de todas las órdenes de alejamiento, de irse a vivir debajo de un puente, porque piso ya no tiene, e incluso de intentar cumplir con el pago de la pensión que le toque a pesar de que perfectamente puede haber perdido su trabajo con la que está cayendo y con lo difícil que es llegar presentable al curro cuando vives debajo de un puente. Posiblemente eso es lo que espera de él la sociedad, representada por la jueza, la fiscala, la secretaria y la oficiala que le han puesto en tal situación. Pero puede darse la situación de que el hombre no sea tan buenrollista, decida que le han tratado injustamente, sobre todo si la acusación se la han sacado de la manga, y que la cosa acabe mucho peor. Porque, ante la gente que no tiene nada que perder, las medidas cautelares tienen un valor bastante relativo.

Al menos en España, el resultado de esta legislación potencialmente aplicable a los Untermenschen (o mejor Untermänner) está siendo patético y lo que nos queda por ver. La tentación de luchar contra situaciones de violencia renunciando a principios básicos ya la hemos visto antes en España, cuando unos iluminados pensaron que para acabar con el terrorismo lo mejor era que el Estado se dedicara a secuestrar a terroristas sin juicio ni ná. La cosa fue tan eficaz que en España seguimos teniendo terrorismo y, además, sus partidarios pueden aducir, y encima con un poquito de razón, que no sólo hay violencia por parte de ETA, sino también por parte del opresor Estado español. Y sí, me refiero a los GAL, pero no sólo a los GAL.

Pues, hala, igual que entonces, al Estado español, para luchar contra la violencia doméstica, no se le ocurre otra cosa que cargarse la presunción de inocencia (del principio de igualdad es que ya ni hablo). Y lo bueno es que esto es cosa de cuatro resentidas que se las han apañado para extender su mala leche a cuanta más gente mejor. Al final, como después de los GAL, se demostrará que renunciar a los principios que decimos defender sólo conduce a empeorar el problema.

Pues eso, que en Rusia no aprendan en esto de nosotros. Tienen la enorme suerte de que las cuatro resentidas las tenemos en España y que la que tenga tentación de resentirse tiene como válvula de escape días como hoy, 8 de marzo, en que los hombres estamos especialmente obsequiosos. Según alguna española que vive por aquí y que no admira precisamente a la dievushka típica, eso se compensa con lo que sucede el resto del año. Pero ése es otro asunto.

Y ya sé que escribir cosas como ésta precisamente hoy tiene su punto provocador, pero es que uno no llamó a su bitácora "Miles gloriosus" así como así. Y, claro, algo de fanfarroneo debe haber. Pero, para fanfarrona, la madre que figura en la foto que ilustra esta entrada: ese bebé sí que puede decir que ha mamado el patinaje artístico desde la cuna.

viernes, 5 de marzo de 2010

Prensa escrita (V): Kommersant

Siguiendo con la serie sobre prensa rusa, que sólo lentamente va llegando a su final, hoy le toca a uno de los diarios con mejor fama de Moscú, cual es el Kommersant.

El Kommersant es un diario que sabe nadar y guardar la ropa. Tuvo, como la Nezavisimaya Gazeta, un pasado bastante más beligerante que su presente actual, pero en la actualidad todavía se permite alguna pildorilla de crítica frente al poder. Y, ojo, aquí tenemos un ejemplo que yo considero muy inteligente: para poder críticar un poquitín a Putin, de paso crítica muchísimo más a Mijaíl Saakashvili, uno de los enemigos más conocidos del anterior. Digamos que tira dos piedras, una a cada uno, y a Putin le tira una, pero, como le ha tirado una más gorda al otro, puede vivir con tranquilidad.

Porque lo bueno de Kommersant es que lo suyo es la información económica, que es bien buena, y la información general y política algo secundario que le piden sus lectores para no estar totalmente desinformados. Y así llegamos a su tratamiento de la noticia de referencia en toda esta serie, que es, recordemos, la reunión del presidente Medvedev con los grupos parlamentarios cabreadísimos con el transcurso y, sobre todo, con el resultado de las elecciones municipales de octubre de 2009. Por cierto, cómo pasa el tiempo: de aquí a dos semanas hay elecciones regionales en bastantes puntos de Rusia. A ver qué pasa.

Traduzo los primeros párrafos del artículo que dedicó el Kommersant al encuentro, y que se puede leer aquí.

El sábado, el presidente Dmitri Medvedev mantuvo una reunión ordinaria con los líderes de los grupos parlamentarios, con el fin de escuchar sus propuestas sobre el mensaje del presidente a la Asamblea Federal. Mientras conversaban sobre el resultado de las elecciones, que llevaron al conocido incidente con tres de los grupos parlamentarios, el presidente aclaró a los representantes de los partidos, que no se era cosa de escenificar los "funerales de la democracia", puesto que, en comparación con los años noventa, "a pesar de todo vamos avanzando". Los líderes de los grupos parlamentarios se fueron satisfechos.

Para empezar, ni un atisbo de oposición. El corresponsal ha pasado de líos y, para el encabezado, ha tomado casi literalmente el texto de las agencias oficiales de noticias. Y con buen criterio, porque, a sus lectores, lo que pueda hacer la oposición parlamentaria les importa una higa. Lo que haga el presidente, que pasa por ser razonablemente liberal en materia económica, les preocupa mucho más. Pero sigamos leyendo un poco.

Al principio, el encuentro estaba previsto para el martes, 27 de octubre. Recordemos que el presidente se reúne con los líderes de los grupos parlamentarios aproximadamente una vez por trimestre; la última vez lo hizo el 10 de agosto en Krasnaya Polyana. Pero, al surgir el escándalo de los resultados de las elecciones regionales, la reunión, según la secretaria de prensa del presidente, Natalia Timakova, "y en consideración al ruego de los partidos opositores", fue adelantada tres días, al sábado, 24 de octubre. La conversación, tal y como se dice en la página de internet del Kremlin, "transcurrió a base de un intercambio informal de opiniones". El cual, según la señora Timakova, "permite que los representantes de los partidos opositores hayan podido hablar sobre lo que hayan querido."

Llama la atención que otros periódicos, incluso tradicionalmente favorables al Kremlin, corrieran a entrevistar a Zhirinovsky y a sacar carnaza de la situación, mientras que Kommersant se limita a hablar con la secretaria de prensa del presidente y a leer su página web. Uno comienza a sospechar que al corresponsal le dio pereza acercarse un sábado a la Barvija.

Pero antes de que los líderes de los partidos pudieran hablar "de lo que quisieran", Dmitri Medvedev les habló de lo que quería él. Aclaró enseguida que, en primer lugar, no iban a hablar de las elecciones, sino del resultado de la cumbre del G-20, y de su mensaje (a la Asamblea Federal), recordando que este año se estaba preparando con un formato algo distinto, conjuntamente con la publicación de su compendio, en forma de artículo, "¡Adelante, Rusia!". "Me atrevo a tener la esperanza de que ustedes, al menos parcialmente, lo conozcan o hayan oído hablar de él", hizo notar modestamente Dmitri Medvedev. Para llevar la discusión a los cauces adecuados, el presidente concretó que "podría hablarse" también de la modernización de la economía y de la esfera social, del desarrollo de la ciencia y la producción, y de la estrategia de salida de la crisis económica. Finalmente, propuso hablar también de "cómo desarrollar el sistema político y la democracia".

Incidentalmente, "¡Adelante, Rusia!", que es como Medvedev ha titulado su opúsculo, es el grito de guerra de los hinchas deportivos rusos, algo así como nuestro "¡Aúpa, España!". Y es que Medvedev, creo que ya quedó claro en la última entrada, es tirando a hincha.

El artículo sigue, pero con esto ya tenemos bastante para saber de qué pie cojea el Kommersant. Como decía Franco, no se mete en política. Tiene un círculo de lectores razonablemente restringido, que son quienes cortan el bacalao en materia económica y no necesitan conocer las martingalas politiqueras de la sedicente oposición. Los lectores de Kommersant están del lado del poder. Les gustaría un poquito más de manga ancha liberalilla en materia económica y que mejore el clima de negocios en Rusia. Los que se empeñan en buscar diferencias entre Medvedev y Putin dicen que más bien sería el primero el que estaría por la tarea, mientras que Putin y su gente (como si Medvedev no lo fuera) están más por la pureza del régimen del poder.

No sé si tengo algún lector lo suficientemente mayor o empollón para recordar la España de los años sesenta y los dos grupos predominantes dentro del régimen: los azules, falangistas de más o menos pura cepa y poseedores de una ideología dentro del Movimiento Nacional, y los tecnócratas, que se dedicaban más a la gestión y a quienes las virguerías políticas y los principios del Movimiento les importaban más bien poco.

Mutatis mutandis, la historia se repite en la Rusia de los albores del siglo XXI. Como en la España de Franco, cuando no hay oposición que merezca tal nombre, las propias fuerzas que apoyan al régimen se dividen en bandos que no discuten lo esencial y se muestran en desacuerdo en lo accesorio. En España, azules y tecnócratas; en Rusia, respectivamente, siloviki (fuerzas de seguridad, en general) y civiliki (que se puede traducir precisamente por "tecnócrata" sin desviarse mucho). Pero de esto ya habrá ocasión de hablar en otra ocasión.

Entretanto, la próxima entrada de esta serie, finalmente, va a abordar el diario más leído por los guiris sobre Rusia, y será interesante ver hasta qué punto se diferencia de los diarios ya vistos en su tratamiento de la noticia de referencia.

Sí, le tocará el turno al Moscow Times. Y me reservo los epítetos para esa entrada.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Y, si no, nos enfadamos

Iba yo a continuar con el espinoso asunto de la violencia doméstica y de las relaciones hombre - mujer, o con la serie todavía inacabada de prensa rusa, cuando he aquí que me encuentro con que la opinión pública rusa, encabezada por su presidente, tiene un cabreo monumental, pero monumental de verdad.

En España probablemente no adivinaréis qué puede tener tan enfadado a Medvedev, y en Hispanoamérica seguramente tampoco, porque la causa del enfado os trae completamente sin cuidado, pero en Rusia se ha convertido en una cuestión nacional. Médvedev está enfadadísimo por la pobre actuación del equipo ruso en los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver. No lo dicen, pero el colmo del cabreo es la eliminación del equipo ruso de hockey sobre hielo, hasta el punto de que el presidente ha pasado olímpicamente de asistir a la clausura de los juegos, lo cual es tanto más llamativo cuando que es Rusia, precisamente, la que tiene que organizar los siguientes juegos.

Oigamos al primer prócer del país en la interpretación dada por el periódico oficial y oficialista "Rossiyskaya Gazeta", nada sospechoso del sensacionalismo y sentimientos antirrusos que podrían mancillar el resto de la prensa local.

"Quien sea responsable de la preparación para las olimpiadas, debe tener la responsabilidad también ahora. Las personas responsables deben adoptar una decisión valiente y escribir una declaración (de dimisión, se entiende)", declaró el presidente, que añadió: "Si no pueden, les ayudaremos." Uffff... Mal rollito.

Yo no diría que Medvedev es un orador excepcional, pero lo de repetir la palabra "responsabilidad" tres veces en un párrafo tiene delito, y es excesivo incluso para él. Eso es puro y duro cabreo de hincha deportivo. Su actitud resulta bastante insólita en un dirigente político. España, por ejemplo, fracasa regularmente en las olimpiadas (en las de verano, en las de invierno ni lo comento) y no he visto yo a ZP o a sus antecesores pedir la dimisión de los presidentes de las federaciones o del responsable de deportes. Bueno, la verdad es que, desde la última reforma del Gobierno, el responsable de deportes es él mismo, lo que quizá explique algunas cosas.

Sigamos oyendo a Medvedev:

El presidente considera que hay que cambiar radicalmente el sistema de preparación de los deportistas: "Hemos estado viviendo mucho tiempo de las rentas soviéticas, y ahora hemos de pensar como cambiar la preparación de los deportistas. El propio deportista debe estar en la dirección, y no las federaciones, que son como gatos grasientos."

Ya tenemos un culpable. En el estilo habitual de la Rossiyskaya Gazeta, nunca es el presidente, sino los pérfidos funcionarios corruptos que se apalancan en sus indecentes poltronas y roen con sus dientes carroñeros la vitalidad popular.

Inmediatamente, llega el partido habitual, Rusia Unida, en apoyo de las justísimas palabras del presidente:

Por su parte, "Rusia Unida" expresó su disposición a tomar bajo control especial la preparación de nuestros deportistas para las Olimpiadas de Sochi. El jefe de Comité Ejecutivo Central de Rusia Unida, Andrey Vorobyov, propuso: "En los deportes en que tradicionalmente somos fuertes, tenemos que movilizar todo lo mejor que tenemos. Allí donde participemos en nuevos deportes, tenemos que atraer personas de prestigio, incluso de otros países. Se trata de una práctica internacional habitual."

Qué tío. Todo un crack de la gestión deportiva, este Andrey Vorobyov. Creo que le pagan por decir estas cosas.

Como deportista aficionado de toda la vida, el apoyo estatal al deporte profesional me parece por lo menos sospechoso. En España, en Rusia, y donde sea. Dicho esto, tomarse tan en serio los resultados deportivos de un puñado de profesionales me parece de ridículo para arriba. Ya sabemos que la clase política utiliza los éxitos deportivos para mantener embobada a la población y que no se vuelva contra ellos por su porquería de vida, pero, leches, que hay que saber perder y mantener la compostura.

De entre todas las cosas, casi todas estúpidas, que se han dicho y que recuerdan a lo que ocurren al día siguiente a la eliminación de la selección española de fútbol de los sucesivos mundiales, me quedó con lo que ha dicho la "Nezavisimaya Gazeta" que, en su tono de amargura habitual, al menos da que pensar:

Sin embargo, el undécimo puesto por países (clasificación que no existe) es un logro enorme. Que confirma que los deportistas rusos han demostrado una pericia, valor y amor a la patria mucho mayores que el estado llamado "Federación Rusa". Porque...

Según el coeficiente de mortalidad de la población, Rusia ocupa el puesto 182 en el mundo. En ausencia de corrupción, el 147. El 175 por seguridad física de los ciudadanos. El 127 por su (nuestra) salud. El 134 por su esperanza de vida y el 57 por su calidad. El 97 por la renta de la población, el 62 por el nivel de desarrollo tecnológico (¡saludemos al programa de modernización!), el 27 por calidad de la educación, el 32 en la clasificación por calidad ecológica.

Se pueden omitir los indicadores de libertades civiles y económicas. A los que cuentan los puntos en la "clasificacíón por países", esas cifras apenas les van a interesar.

Por supuesto, hay cifras, como suele decirse, entre las diez primeras. Rusia ocupa posiciones de liderazgo en el mundo en disminución de población, por el número de divorcios y de niños nacidos fuera del matrimonio. Y también por niños abandonados por sus padres, y por suicidios de niños y adolescentes. Por mortalidad de enfermedades coronarias y por consumo de alcohol (récord eterno y no superado por nadie). Sí, y además, por número de accidentes de tráfico.


Hay gente que opina que soy muy bueno juntando tópicos en muy poco espacio. Aquí yo diría que me han superado claramente, pero yo me he limitado a traducir unos fragmentos escritos por Andrey Riskin, que es vice-redactor jefe de Nezavisimaya Gazeta.

Y es ruso. Rusísimo. Las quejas, a él.

lunes, 1 de marzo de 2010

No sé qué es peor

No somos nadie. Hace exactamente una semana me estaba lamentando de los temporales de nieve, y he aquí que, acto seguido, suben las temperaturas quince grados, quince, y la cosa pasa de estar así:



a estar así:



Chapoteos, resbalones, barro, nieve sucia, hielo desnudo... Eso sí, al menos frío no hace: estamos a alrededor de cero grados, lo que, para lo que es Moscú, está de lo más bien.

Y hoy, 1 de marzo, dicen los rusos que comienza la primavera.

De ilusión también se vive.

sábado, 27 de febrero de 2010

Seguimos con las relaciones de pareja

Bueno, pues la serie continúa. En la entrada anterior creo que ha habido aportaciones muy interesantes (y seguimos generalizando mucho, pero es que, si no, ¿qué hacemos?), pero la que se lleva la palma es el enlace de Inmi que, por desgracia, está en ruso, pero el que lo pueda leer que lo haga, porque es buenísimo.

Es buenísimo, sobre todo, porque explica muchas cosas. En Rusia, la mujer vive bajo una permanente presión de que el marido la deje y se vaya con otra (cosa que, por desgracia, ocurre con cierta frecuencia), por lo que el marido, básicamente, puede hacer lo que le dé la puñetera gana, incluso zurrarla de vez en cuando. Que la mujer denuncie al marido es totalmente insólito, y no porque el marido no lo merezca (¡claro que lo merece!), sino porque las mujeres rusas, en general, no están programadas para estar solas. Y hay otro factor: las mujeres en Rusia abundan y los hombres casaderos escasean muchísimo ¿Por qué? Porque su mortalidad es elevadísima: el alcohol, los accidentes de coches, los accidentes laborales, el servicio militar... son un montón de causas de muertes (o de impotencia, o de... mmm... indeseabilidad absoluta) que a las mujeres les pillan muy de refilón. Como consecuencia, hay más mujeres que hombres y a éstos, a poco que no seamos repugnantes, les resulta bastante sencillo encontrar pareja, mientras que las mujeres afrontan una competencia feroz y tienen que destacar cuidándose más que nadie y tratando de ser más encantadoras, guapas y atractivas que las demás. De verdad, debe ser un sinvivir. Yo no podría con eso.

El caso es que esta situación no viene de ahora. La mortalidad masculina en Rusia siempre ha sido más elevada que la femenina, pero el colmo debió alcanzarse al final de la Segunda Guerra Mundial, después de que entre las purgas, el frío, los ocupantes alemanes, los campos de concentración nazis y los comisarios populares lanzando a los miembros del Ejército Rojo en plan carne de cañón, las bajas, en gran medida masculinas, superaran a la población de España en aquella época.

Todavía hoy, y ya ha llovido bastante, estremece contemplar la pirámide de población rusa (que está en la imagen de arriba), y contemplar el estrechamiento correspondiente a las bajas de aquellos años. No es de extrañar que, tras la guerra, una de las principales preocupaciones de las mujeres seguramente consistía en encontrar con quién reproducirse, y que esta preocupación se haya incrustado tan fuertemente en su imaginario que la conserven eternamente y, es más, la transmitan a sus sucesores.

Así que nos encontramos con una situación en que los hombres, a pesar de que la generalidad de las mujeres rusas nos considera bastante inútiles, o inútiles del todo, estamos cotizadísimos por nuestra escasez. En España, en cambio, las mujeres puede que tengan una opinión algo mejor de los hombres, pero carecen de esa presión atávica por encontrar pareja. O, al menos, la disimulan divinamente, así que la relación está algo más equilibrada... hasta que llegaron las políticas feminazis a ahogar su frustración tratando de que todo el mundo estuviera tan frustrado como ellas.

Pero eso queda para la próxima entrada.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Entrando al trapo

Veo que la entrada sobre "Violencia doméstica" que me atreví a pergeñar hace unos días ha resultado en un número apreciable de comentarios, que, por lo menos, son civilizados y en los que nadie se lanza con malos modos a la yugular de nadie. Aprovechando esta circunstancia, que no es fácil de encontrar en asuntos como el que nos ocupa, y que dice mucho del nivel de comentaristas del que disfrutamos, voy a entrar al trapo y a continuar con el asunto, antes de que comience el deshielo y nos ahoguemos todos. Y, a partir de ahora, advierto: en lo sucesivo voy a generalizar, a generalizar mucho, y soy perfectamente consciente de que las generalizaciones siempre son injustas con alguien. Y, si además hablamos de violencia doméstica y de las relaciones entre hombres y mujeres, escribir tiene más peligro que pedirle a Jack el Destripador que te afeite a navaja.

En primer lugar, reflexionemos sobre si en Rusia hay más o menos violencia doméstica que en España. Es una pregunta difícil de contestar. Parece que los dos rusos, Inmi y Andriey, que han comentado son algo menos optimistas que yo y piensan que en Rusia sí hay violencia doméstica a saco y, bien mirado y releída la entrada, sí que es cierto que parece que pinto las cosas en Rusia demasiado de color de rosa. Supongo que lo hago por comparación con España, donde las cosas últimamente van peor que mal, y no estoy tan desconectado como para no darme cuenta. En Rusia, por mal que vayan ahora, o incluso peor que en España, yo no aprecio que estén en la pronunciada pendiente por la que nos deslizamos los españoles.

Mucha gente, yo diría que sin tratar mucho a los otros, dice que los rusos y españoles somos muy semejantes. Creo que ya he escrito repetidamente que no estoy de acuerdo con esto. Somos diferentes. Somos bastante diferentes. Y eso no es bueno ni malo, simplemente es así y, para los que hemos convertido nuestra vida en un terreno con elementos de ambos sitios, constituye un acicate de comprensión que podemos aprovechar o no, pero que es sencillamente necesario.

Estas diferencias, más o menos sutiles, pero existentes, tienen consecuencias en la forma como afrontamos las relaciones de pareja. Por ejemplo, dice Inmi, y dice verdad, que muchísimas mujeres rusas creen firmemente que los hombres somos unos inútiles y que hay que hacérnoslo todo. Y es verdad. Ahora bien, yo me puedo poner un poquito zumbón y preguntar quién tiene la culpa de que, efectivamente, muchos hombres, en este caso rusos, acaben por convertirse en unos inútiles: pues la tienen ellas.

Tengo un par de compañeras de trabajo que son madres, divorciadas y con un hijo, que es un arquetipo de lo más común en Rusia. Se casaron con diecinueve años, el hijo lo tuvieron con veinte años y ahora, a sus cuarenta y pico, el hijo tiene veintipico, y poco menos que lo siguen mimando como si tuviera tres. Les compran la ropa, se la preparan, les hacen comiditas y de llevar la casa no hablemos. No es por nada, pero yo, con veinte años, movía la escoba, fregaba los platos y era capaz de cocinar algunas cosas básicas, repertorio que poco después, cuando me fui a vivir a Alemania, tuve que ampliar. Porque, si tenía que esperar que mi madre me sacara las castañas del fuego, apañado iba.

Ese hijo de veintipico años no tardará mucho en casarse y no ha conocido otra vida que las faldas de su mamá. Ojo, que, si hubiera sido hija en lugar de hijo, la hija probablemente lo hubiera mimado tanto como su mamá. Ese hijo se ha escapado de la mili a fuerza de que su madre untara a diestro y siniestro para que lo declarasen excluido.

Y ese hijo se casa y su mujer, que ha vivido en una casa donde su hermano, si lo tiene, ha vivido en las mismas condiciones que su ahora marido, no tiene más remedio que seguir supliendo las carencias de su marido. Porque, si no, a ver cómo se lo presenta a sus amigas. Claro, con el tiempo, esto cansa y la mujer acabará hasta el moño de estar esclavizada mientras el marido se sienta en el sofá y se aprieta un par de cervezas. Es más, en el imaginario femenino ruso, tengo la sospecha de que las mujeres piensan que los hombres sólo servimos en realidad para una cosa. Sí, precisamente para ésa. Cumplido ese cometido y asegurada la perpetuación de la especie, al menos por una generación más, ya la convivencia con ese inútil productor de semen debe ser difícilmente soportable. Y eso, quizá, explique la enorme proporción de divorciadas con un solo hijo.

Así que no me extraña que las mujeres piensen que los hombres somos unos inútiles. Pero son ellas las que nos han fabricado así.

(Soy consciente de que piso terreno muy resbaladizo. Pero llevo dos meses caminando sobre placas de hielo y ya no le tengo miedo a nada. Hala, lapidad, lapidad...:) )

(Ah, y más adelante ya seguiré, que me quedan algunas cosillas que comentar)