Bart De Wever, el primer ministro belga, es un señor que ha aparecido por estas pantallas en alguna ocasión. Es independentista flamenco, pero habla francés más que correctamente; es de derechas, pero no creyente (que se sepa). Vamos, tiene todas las contradicciones habituales en los belgas, en su caso con una añadida: que no quiere ser belga. Bueno, o no quería, porque ahora habla mucho menos de eso. Podremos pensar lo que queramos de él; ahora bien, lo que es innegable es que ha sido capaz de conseguir una mayoría parlamentaria en Bélgica, un país que se pasa buena parte de su existencia empalmando gobiernos en funciones. Conseguir que seis o siete partidos políticos te apoyen tiene un mérito enorme. Y conseguir que te sigan apoyando cuando los sindicatos convocan una huelga detrás de otra, con lo fácil que sería hacer caer al gobierno, tiene todavía mayor mérito. El caso es que las cosas deben estar peor de lo que pensamos, porque el señor De Wever ha montado un programa de recortes que ha empezado a aplicarse hace unos días, al comenzar el año, y nadie se ha quejado demasiado. En todo caso, el señor De Wever tiene trabajo.
Y, además de tener trabajo, el señor De Wever tiene un gato.
Eso no tiene nada de raro, claro. Mucha gente tiene un gato. A mí me dan alergia, pero en Bélgica uno de los personajes de cómic más queridos es un gato, que además se limita a llamarse "Le Chat". Sucede que el De Wever ha tenido la idea de que su gato se abra una cuenta en Instagram y otra en X en la que comenta la actualidad política desde un punto de vista jocoso. Naturalmente, no lo hace él, sino un tipo que le lleva la cuenta y que no sabemos quién es, pero lo hace bastante bien, la verdad. No se mete en líos y, a pesar de ser flamenco hasta la médula, tiene cierta gracia, no lo niego.
Su gato se llama Maximus Textoris Pulcher, lo cual requiere una explicación. Podría traducirse como Máximo Bonito de Tejido. Maximus y Pulcher son palabras en latín que se traducen como mayor y bello, respectivamente. En cuanto a Textoris, es el adjetivo de la palabra que significa tejido, cosa que en flamenco se diría... De Wever. Sí, el primer ministro belga tiene un apellido con significado típicamente textil.
Los británicos, esa gente tan encantada de haberse conocido, dicen que De Wever se ha copiado de Larry, el gato de Downing Street, 10, la residencia del primer ministro británico, pero reconocen que su uso como canal de comunicación en redes sociales es algo que se ha inventado De Wever. Todo, menos reconocer que esa idea ya la había tenido antes un español, o española, del equipo de Esperanza Aguirre, en su día ministra de Cultura de España y más adelante presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, aunque lo que tenía ésta era un perro, Pecas, con su correspondiente cuenta en Twitter (no, aún no se llamaba X).
Puestos a comparar, aunque las comparaciones sean tan odiosas, la cuenta del gato de De Wever tiene más gracia y se actualiza muy a menudo, mientras que la de Pecas, que a estas alturas ya ha dejado este valle de lágrimas canino, dejó de actualizarse en algún momento de 2015, coincidiendo más o menos con el fin de la campaña electoral a la alcaldía de Madrid que su dueña no consiguió alcanzar.
Entretanto, Maximus Textoris Pulcher va viviendo sus momentos de gloria y, fuerza es decirlo, posiblemente apuntale algo la popularidad de su dueño. Ahora mismo, en X (no tengo Instagram), acumula 58 entradas en los últimos dos meses que lleva y tiene algo menos de dos mil seguidores, que no es mucho, pero es que en X se expresa en inglés, mientras que en Instagram lo hace en flamenco, que es lo suyo. En fin, quizá sea una prueba de que De Wever tiene un fino sentido del humor. O no tan fino, pero lo tiene. Será que, mal que le pese, es belga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario