lunes, 22 de marzo de 2010

Ardor guerrero

Al final, la falla ardió, y ardió bien. No fue fácil. En primer lugar, porque no creo que haya muchos sitios en los que, para plantar la falla, tengas que despejar un espacio de un par de metros cuadrados que tiene encima medio metro de nieve. Tampoco creo que sea muy frecuente que, para llegar a la zona de fuegos, tengas que trepar por una especie de banquisa bamboleante con nieve traicionera. Pero bueno, lo primero lo arregló media horita de pala; lo segundo, las ganas de fiesta.

La tienda de petardos por internet fue, efectivamente, un petardo. El pedido online no pasaba ni a la de tres, pero, por lo menos, por teléfono fueron muy amables y enviaron a un mensajero con dos bolsas llenas de petarditos (no hacían mucho ruido, pero era lo que había), un buen arsenal de fuentes y unas bengalas más que decentes. Y es que, después del 11-S, lo de meter masclets en los aviones se estaba volviendo complicado.

Mientras tenía lugar la plantà, repartí petardos entre los niños, incluyendo a un par de vecinitos que no sabían muy bien qué era aquello, pero que veían a Abi, Ro y Ame muy animados y no se lo querían perder. En la caja se leía en negrita que no se proporcionaran petardos a los niños, pero los valencianos no solemos hacer mucho caso de lo que pone en las cajas de petardos. La verdad es que eran pequeñitos, del nivel de los que en Valencia es perfectamente legal utilizar desde los ocho años.

Nos juntamos un nutrido grupo de españoles, varios de los cuales son autores de alguna bitácora que aparece en la lista de la derecha de esta pantalla, aunque, últimamente, han dejado de dedicarse a estos menesteres. Pero de eso ya hablaremos en otra entrada.

Y ardió. Ardieron los ninots de los jefes y algunos ex-jefes de los que nos congregamos allí; ardió Braguinsky; ardió Baba-Yaga, la bruja de los cuentos infantiles rusos; y ardieron un montón de ejemplares del Moscow Times (y uno del ABC que había venido en el último viaje desde España) que hacían de elemento infalible de combustión.

Y luego quizá nos hubiera gustado saltar alrededor de las cenizas aún humeantes, pero las cenizas humeantes estaban rodeadas de una llanura nevada poco adecuada para florituras saltarinas, así que lo dejamos estar, tiramos los petardos restantes y nos metimos en el casal (bueno, en la casa) a terminar la fiesta poniéndonos como el Quico.

Y con esto terminaron las fallas moscovitas, unas cuentas horas antes que las valencianas, por la diferencia horaria. Ahora, como allí, la vida sigue, y habrá que ir pensando en las año próximo.

viernes, 19 de marzo de 2010

Ofrenda

La ofrenda es el acto más emotivo de las fallas, y también, junto a la propia existencia de los monumentos, los que más colapsan la ciudad. Ríos de falleros se desplazan desde todos los rincones y van a converger a la plaza de la Virgen a depositar la ofrenda de flores. Vamos, que si queréis pasar por el centro de Valencia los días 17 y 18 de marzo por la tarde, pensadlo bien, porque no es fácil ir de un sitio a otro.

En Moscú, para hacer algo similar, tenemos algunos problemas. El primero, que la Virgen de los Desamparados como que no es muy conocida (y no digamos venerada) en Rusia, por lo que no ha habido manera de conseguir una imagen de ella. No importa. Lo que no faltan en Moscú son iconos bizantinos, y de ellos en casa ya teníamos alguno. Y de flores tampoco andamos mal, porque hace poco fue el 8 de marzo y las floristerías se están librando de los restos no vendidos. Así que, a ofrendar: noves glories a Espanya i flors a la Verge.


Vamos, no es la patrona de Valencia, pero la Virgen, al fin y al cabo, siempre es la Virgen, y ésta incluso es un poco geperudeta (gibosilla, como la nuestra). Así que, por ahí, asunto arreglado.

El segundo punto delicado es el de conseguir un traje de valenciana o de huertano, para vestirse como está mandado. Eso ya se las trae, así que también ha habido que recurrir a un sucedáneo.


Nadie podrá negar que se trata del traje regional. De qué región, eso ya es otra cosa.

jueves, 18 de marzo de 2010

Contenido fallero-moscovita

El sentido de las fallas es satírico, y algo más. El hecho de quemar ya alcanza un significado más simbólico y lleva a desear la corrección de aquello que se quema. Al menos, eso es lo que pretendemos en la comisión Malodmitrovskaya. Los miembros de la comisión infantil (que en esta falla es mayoritaria) ya han preparado ninots especiales de compañeros suyos de clase que no acaban de convencerles:

- Pues voy a hacer un ninot de Braguinsky y luego lo quemaremos.
- ¿Braguinsky?
- Sí.
- ¡Pero si es un buen chico!
- Es horroroso.
- El pobre... con lo mono que es - intervino Alfina.
- Creo que, cuando Abi se porte mal, podríamos darle su número de teléfono a Braguinsky - dije yo, y es que, ya se sabe, toda palabras puede ser empleada ontra uno mismo.
- ¡NO!

Sea como fuere, el ninot de Braguinsky ya ha quedado elaborado. Aunque es un chico, las artistas falleras le han puesto falda, le han maquillado y le han puesto zapatos de tacón.

Por mi parte, como único valenciano-escribiente de la comisión, me he ocupado de las rimas que deben acompañar a los dibujos, protagonizadas por los tres troperos que Dios me ha dado: una, la mayor, que tiene una curiosa tendencia a no levantarse de la cama por la mañana; otra que detesta muchas cosas de comer, casi todas las que sean verdes, y sobre todo el eneldo, que en ruso se llama "ukrop" y que en Rusia se pone a todo lo que entra por la boca; y un tercero, Ame, que tiende a revoltoso catorce horas de cada veinticuatro, porque las otras diez las pasa durmiendo. Ahí van los versos:

Abi ha segut una mestra
en amagar-se en el llit
per posar a prova als pares
i que li peguen un crit.

Lo que a Ro mai li ha agradat
i no vol vore de prop
és el tofu, l'arnadi,
tot l'encisam, i l'ukrop.

Si Ame es portara bé
haguera passat la crisi,
com es porta com es porta
no se li lleva el desfici.

El viernes, a quemarlo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Petardos

La comisio Malodmitrovskaya sigue con los preparativos de las fallas. Uno de sus miembros, especialmente concienzado con la parte más ruidosa de las fiestas, ha insistido en que debe haber petardos.

¿Cómo se consiguen petardos en Moscú? Porque en Valencia, eludiendo todo tipo de prohibiciones y cortapisas, se consiguen en estas fechas prácticamente en cada esquina. Uno entra en la tienda y se encuentra con un arsenal y largas colas de clientes esperando a que el sudoroso dependiente vaya despachando al personal.

Aquí, no.

Aquí, es relativamente sencillo conseguir petardos en vísperas de Año Nuevo, que es el momento en que procede tirar petardos y hacer ruido. El resto del año los puntos de venta se espacían y cambian de negocio. Hace unos años, cerca de casa, apareció una tienda exclusivamente de artículos pirotécnicos, pero la crisis ha acabado con ella (y con casi todo el centro comercial donde se encontraba).

El President de la Comisio (servidor), enfrentado a este problema, ha hallado algo sorprendente. En Moscú se venden los petardos por internet. No sé yo que en Valencia haya ocurrido algo ni remotamente parecido.

En todo caso, esta noche haré el pedido, a ver qué tal.

Bueno, ahora tocan otros detalles, como la ofrenda, el llibret... yo creo que a hacer una cordà no llegaremos (a Luzhkov no le gustará, y a los vecinos menos aún), y el concurso de paellas sobre nieve no parece lo más oportuno, porque se nos enfriarán enseguida.

Pero bueno, entretanto, el primer premio entre las fallas de Moscú lo tenemos asegurado. Como quien dice, no tenemos rival.

martes, 16 de marzo de 2010

Noticias de la comisión

En estas fechas entrañables de quince bajo cero y dicen que primavera, un valenciano de bien debe hacer abstracción de que se encuentra en Moscú, de que hace un frío insufrible y de que la paraeta de petardos más próxima se encuentra a varios miles de kilómetros de aquí.

Un valenciano de pro, en estas fechas, se dedica a hacer ruido y a buscar cosas para quemar el próximo viernes. Ya lo creo que sí.

Por este motivo, los valencianos que habitamos nuestro hogar, que somos todos, ya sea por nacimiento (yo), filiación (Abi, Ro y Ame) o consorcio (Alfina), hemos constituido la Comisio Fallera Malodmitrovskaya, para celebrar las fiestas josefinas como la ocasión lo requiere. La ocasión requiere que haya una falla, chocolate con churros (los buñuelos me salen peor), cánticos regionales (sin problemas), ofrena a la Verge dels Desamparats, petardos y ruido.

La falla es el monumento central de la fiesta. Lo que pasa es que el pequeño detalle de que no se encuentre en Valencia, sino en Moscú, introduce un elemento distorsionador que nos obliga a adaptar el programa de festejos a nuestras circunstancias locales desfavorables.

La plantà es el acto en que el monumento se sitúa en el suelo (en la noche del 14 al 15 de marzo) y permanece hasta el 19 por la noche esperando la cremà. En Valencia, los miembros de la comisión fallera salen a la calle, la cortan, celebran una cena "de sobaquillo" (o sea, un bocata de atún con olivas que te has traído de casa; las cervezas las pone la comisión) y terminan los últimos detalles para dejarlo todo cuco y pulido, porque al día siguiente, por la mañana, llegará el jurado.

En Moscú, el jurado no está ni se le espera. Y menos mal, porque la Comisio Fallera Malodmitrovskaya no ha intentado siquiera conseguir del ayuntamiento de Moscú los permisos necesarios para plantar la falla en la calle, sabedor de que sus posibilidades de conseguir incendiar algo en el centro de Moscú, por mucho permiso que se tuviera, sin que aparezca una cuadrilla de milicianos, bomberos, ejército y seguratas diversos, eran muy remotas. Mucho.

En compensación, se ha pensado en un lugar distinto, patio trasero de una casa de vecinos, sin acceso desde el exterior, como lugar idóneo para efectuar la plantà.

Lo malo es que el lugar, por otra parte idóneo, tiene un metro de nieve sobre él, problema que hasta la fecha no se ha visto nunca en Valencia. Como los materiales de que constará la falla son papel y cartón, y además durante esta semana los pronósticos del tiempo en Moscú apuntan a tormentas de nieve y temperaturas de hasta dieciocho grados bajo cero, plantar la falla equivalía a convertirla en papel mojado. Literalmente. Y el papel mojado arde fatal.

Así que, en virtud de las competencias que me otorgo a mí mismo como "President de la Comisio Fallera Malodmitrovskaya", que posiblemente sea la comisión fallera más septentrional de todo el mundo mundial, la plantà queda aplazada hasta el viernes. A ver si hay suerte y podemos alisar un poco el hielo.

Ahora pasamos al segundo problema: los petardos.

Pero eso lo dejamos para mañana.

lunes, 15 de marzo de 2010

Prensa escrita (y VII): Más Moscow Times

En la penúltima entrada habíamos revisado algunas de las características más relevantes de The Moscow Times, pero quedaba en el tintero, para no hacer la entrada excesivamente larga, glosar uno de los rasgos más evidentes del diario: su cristofobia rampante, que sale a relucir especialmente cuando la Iglesia Ortodoxa rusa dice algo, lo que sea.

Por lo general, la Iglesia Ortodoxa, después de decenios de persecución y desgracias, últimamente está bien tratada desde el punto de vista mediático. vuelvo a llamar la atención, para quien quiera estar al día, sobre el suplemento de Nezavisimaya Gazeta. No es la religión estatal, pues no hay ninguna, según la constitución local, pero tiene lo que en latín se llama auctoritas. Se la escucha y se tiene en consideración lo que dice, aunque eso ni mucho menos quiere decir que se le obedezca.

Para el Moscow Times, eso es demasiado. El de por sí dictatorial estado ruso muestra una peligrosa deriva teocrática al permitir a los popes expresarse en asuntos en que su fe les hace mantener posiciones alejadas del benéfico relativismo militante chachipiruli. Y, por eso, el Times no duda en utilizar frente a esos curas vestidos de negro su arma favorita, creo que ya lo escribí la entrada anterior: la contextualización.

Ahí abajo va un ejemplo flagrante, y reciente.

Orthodox Church Creates Department to Oversee Prisons
09 March 2010
By Alexandra Odynova
The Russian Orthodox Church has introduced a special clergy department to help improve the notoriously oppressive situation in the country's penitentiaries, Patriarch Kirill said.

Kirill announced Saturday that a special department has been created to oversee the implementation of parishes in each penitentiary, the Moscow Patriarchate said in a statement.

"It often happens that in prison a man who once lost his footing turns into a recidivist, a person who can't imagine living in society," Kirill said.

About 900,000 prisoners are serving time in the country's notoriously overcrowded prisons.

The new department is to be headed by Bishop Krosnogorsky Irinarkh, 58, who was previously in charge of the Perm and Solikamsk episcopates.

Kirill's announcement, which took place at a meeting of the Holy Synod in St. Petersburg, coincided
(la negrita es mía) with a decision by the Prosecutor General’s Office to wrap up a criminal case concerning violence at a St. Petersburg prison.

Seven St. Petersburg prison officials were charged with abuse of office in September for violence against two prisoners who attempted to escape, prosecutors said in a statement Friday.

The prosecutors said the two prisoners, who had been moved to a psychiatric hospital within the prison compound after their attempted escape, were subjected to sexual abuse that was filmed by one of the suspects.

If convicted, the officials face up to 10 years in prison.


Atención a lo que dice el Timos antes y después de la palabra coincided. Hasta ahí, todo bien. Parece que crear una figura encargada de prestar atención espiritual a los reclusos es una buena idea. Pero el Timos ya se encarga de manipular la cuestión asociándola a un hecho bastante desagradable. Uno acaba el artículo con el mal sabor de boca que deja tras de sí una recua de funcionarios de prisiones abusando sexualmente de un par de reclusos, y asocia involuntariamente ese mal sabor de boca a la Iglesia Ortodoxa rusa, que ha sido nombrada al principio del artículo.

Lo bueno del asunto es que:

1.- La primera parte del artículo no tiene absolutamente nada que ver con la segunda. El Timos las ha pegado en un intento malévolo de mezclar cualquier cosa sórdida con el cristianismo.

2.- Encima, el estado ruso, en esta ocasión, parece que ha funcionado correctamente. La fiscalía ha detenido a los funcionarios, los ha puesto a su vez entre rejas y están a la espera de juicio. Como debe ser. Pero el Timos se regodea en un suceso sórdido, que sólo ha publicado por la oportunidad que le daba de enredar a la Iglesia Ortodoxa en un asunto en el que ni remotamente tiene algo que ver.

Se podrían citar muchos ejemplos más. Uno de ellos es la sección titulada "Religious services" donde figuran, en el rincón más perdido del diario, las misas católicas en lenguas extranjeras que se celebran en Moscú y que doy fe que costó bastante que acabaran por insertar. El Timos tiene buen cuidado de poner justo antes todo tipo de sectas infumables protestantes (o algo peor) de ésas que es muy aventurado tomar en serio.

La financiación del Moscow Times, finalmente, no creo que sea muy onerosa. Se trata de un diario de sólo 16 páginas, un regular cauce de suscriptores entre embajadas y otros garitos guiris, y mucha publicidad de inmobiliarias, bufetes de abogados, consultores varios, líneas aéreas y putas caras. Puede perfectamente permitirse regalar la edición y obtener pingües beneficios para repartir entre los señores Cohen, Sauer, Bayer y otros articulistas de apellido elocuente que, como bien apunta Fernando, saben más de todo que Sánchez Dragó, como prueban enlaces como éste entre otros muchísimos.

Y con esto termina la serie. Hemos repasado los diarios más importantes (y, además, el Moscow Times), y es cierto que se podría haber incluido alguno más, pero seguro que irán saliendo oportunidades de citar artículos de unos y otros, fundamentalmente de los dos que están a ambos extremos, la Rossiyskaya Gazeta, de color amarillo limón, y el recién glosado Moscow Times, para quien todo debería ser relativo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Al filo de lo imposible

Una de las cosas buenas de estar por una metrópoli importante (y Moscú, indudablemente, lo es) consiste en que te encuentras con gente destacada. Hoy día, en que hay muchos españoles viviendo por aquí, uno más no destaca demasiado, pero en los albores de los noventa, cuando alguien venía desde España, era bastante frecuente que acabaran dando contigo, que eras de los pocos que aguantaban el chaparrón, y conocieras a los que venían.

Y, un día, quienes llegaron fueron los del equipo del programa "Al filo de lo imposible", que pasaban por Moscú de camino al Polo Norte. En Moscú iban a pasar un par de días, antes de desplazarse hasta Dudinka, que es la ciudad donde está el aeropuerto más cercano al Polo Norte; desde allí se desplazarían, por lo que pude entender, hasta Dikson, donde hay un aeródromo militar que era el lugar más septentrional que podían alcanzar en avioneta. Y, a partir de allí, les esperaban tres mil kilómetros de pateo hasta el Polo Norte, ahí es ná.

Por lo que me contaron, donde realmente estaba el problema es en las montañas de hielo previas a alcanzar las zonas más llanas de la banquisa. A partir de allí, ya alcanzaban terreno llano y podían desplazarse con sus trineos con cierta velocidad. Pero, hasta llegar ahí, y mientras lidiaban con los montones de hielo, a veces no avanzaban más de unos pocos kilómetros al día.

Les hubiera venido bien, para aclimatarse, pasar una temporada algo más larga por Moscú, en particular si el tiempo es como estos días.

Porque, después de pasar más frío que un tonto, de que las temperaturas subieran quince grados bruscamente y de que todo comenzara a derretirse, los fríos han vuelto con fuerza y lo han dejado todo más congelado que un sueldo español.

Y, así, igual que los problemas de los chicos de "Al filo" para alcanzar la banquisa, en Moscú tenemos el problema de alcanzar la acera sin rompernos la rabadilla en el intento.



Ahí arriba hay un ejemplo. Se trata de atravesar la franja de hielo de dos metros que separa la acera de la calzada, donde el firme no es demasiado resbaladizo y repetir la jugada al otro lado, posiblemente apoyándose en el coche para no perder la verticalidad. Y no busquéis un paso cebra ni cosa por el estilo, si no queréis perder el tiempo.



... porque el teórico paso cebra se encuentra aquí. La dificultad aumenta. Se trata de atravesar la superficie helada y alcanzar la tierra de promisión, en forma de tienda de vinos y licores que se encuentra al otro lado.

De todas formas, seguramente lo verdaderamente meritorio debe ser volver a casa, atravesando las mismas placas, después de haber visitado como es debido la mencionada tienda de vinos y licores.